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“Filek. El estafador que engañó a Franco”, de Ignacio Martínez de Pisón

el 12 abril, 2018 en Libro de la Semana

Filek

Filek

Martínez de Pisón, Ignacio

ISBN

978-84-322-3367-8

Editorial

Seix Barral

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Muchos grandes escritores llegan a serlo porque aciertan a plantar su bandera principal en el sitio adecuado, trabajando tenazmente para hacerse fuertes en el estudio detallado de un espacio (fundándolo, a menudo) o a veces de un tiempo, de una época. En ese sentido, hace ya muchos libros que Ignacio Martínez de Pisón comprendió que su territorio natural, el hábitat mejor para esos personajes siempre un poco pícaros y buscavidas que más le interesan, estaba ubicado en los sombríos aledaños de la Guerra Civil, prolongándose muy particularmente tiempo adelante, reptando a través del Franquismo hasta llegar con especiales ganas a los años sesenta, aquellos años de apertura y desesperación en los que se desarrollaban sus dos mejores novelas hasta hoy: Carreteras secundarias (novela que ya ha merecido una solvente edición crítica) y El día de mañana, la narración con la que el zaragozano demostró definitivamente que es capaz de las mayores hazañas literarias, y siempre sin experimentos estilísticos, sin saltos mortales, a través de personajes singulares pero creíbles, siempre a pie de calle.

En sus historias más recientes se ha instalado en los años cincuenta (La buena reputación, Premio Nacional de Narrativa) o se ha descolgado hasta transitar la Transición y los ochenta (Derecho natural), pero de repente se remonta hasta los tiempos de Enterrar a los muertos, y lo hace con un nuevo “relato real” que, en esos asuntos genéricos, tiene algo que ver con aquel celebrado libro sobre José Robles Pazos. A lo largo de Filek. El estafador que engañó a Franco, Martínez de Pisón apunta en dos ocasiones que “si esto fuese una novela…” (en una fórmula casi idéntica a la que su amigo Javier Cercas utilizó recurrentemente en El monarca de las sombras), colocando su texto en ese estimulante terreno fronterizo de las quests, ese subgénero narrativo fundado por A.J.A. Symons (en su genial A quest for Corvo) que mezcla a partes iguales biografía y novela, y que trata de contar los pasos reales de algún personaje esencialmente anónimo, gentes de quienes apenas quedan testimonios o documentos. Una de las características definitorias de la quest es la paradoja de que las lagunas ayudan, los datos que faltan hacen que todo sea más enigmático en un sentido no insatisfactorio sino sugerente, y eso tiene como consecuencia que esos curiosos libros estén más emparentados con la literatura que con la historia, siempre con un grado de ficción o una batería de especulaciones que pueden comprometer la veracidad, pero nunca la verosimilitud. En el caso del estafador Albert von Filek, Martínez de Pisón se ha encontrado en sus pesquisas con muchos silencios, muchas puertas cerradas, muchos archivos incompletos, y deja todo el rato claro en qué momento acaban los datos y comienzan las conjeturas. No podemos ni queremos adelantar ni una sola de las informaciones de este libro, pero es fácil comprender y compartir su sensación final, esa frustración ante las piezas que faltan en el puzle, pero es que son precisamente esas ausencias las que permiten la magia, las que dan lugar a esa disolución de la realidad en imaginación de la que nace la mejor fantasía, esa que está apegada ya no a lo real sino a la vida (que es mucho más que la simple realidad pues incluye lo soñado, lo anhelado, lo imposible).

En su meritoria investigación, con todo, el escritor se ha mostrado prudente y comedido, siempre cauto y sensato, y tanto lo que explica como lo que imagina parece impecable. Y Martínez de Pisón es, a la vez, un magnífico lector (y casi un crítico) de su propio libro, y además el mejor compañero de viaje posible para los demás lectores, pues va apuntalando la lectura con comentarios metalibrescos exactos. Es cierto, por ejemplo, que todo lo que tiene que ver con esa supuesta gasolina barata inventada por el falso inventor austriaco tiene algo cómico, casi simpático, pero Martínez de Pisón vuelve a colocarse en el centro de su propia narración en la página en la que debe ponerse serio y explicar en qué momento la complicidad que podía sentir por su personaje (o la seducción y la sensación de cercanía que pudiera ejercer sobre nosotros) queda plenamente anulada, al descubrirse ciertos asuntos de naturaleza gonzalezruanesca en determinadas estafas relacionadas con salvoconductos de judíos…

Sea como sea, la atracción del escritor por las dobles vidas ha vuelto a dar un resultado magnífico. En esa galería de retratos en la que ya teníamos delatores, espías, imitadores y arruinados, en esa pisoniana comedia humana del disimulo y la impostura, faltaba la figura de un timador a lo grande, y ahora la ha encontrado no en su propio ingenio sino en los periódicos de la época y en algunas crónicas posteriores (y concretamente, según explica en la presentación, la primera alusión a Filek la encontró leyendo la biografía que Paul Preston dedicó a Franco). Que esas referencias sean tan lacónicas e incompletas no es lo que lastra este libro sino lo que lo permite y engrandece, y Martínez de Pisón, además, ayudado por una buena bibliografía, ha sabido envolver las peripecias de Filek con informaciones muy interesantes sobre sus sucesivos contextos, desde la Austria natal hasta el Hamburgo final, pasando por las cárceles, la prensa y los pasillos ministeriales republicanos y franquistas, levantando un retablo del despropósito en el que pocos personajes quedan bien, porque muy pocos demuestran seriedad e inteligencia. El propio Franco, que obviamente no era un hombre tonto, incurrió sin embargo ante Filek en una candidez (o en eso que hace pocos años todo el mundo llamaba wishful thinking) inversamente proporcional a la estatura moral de su política. En una España secustrada y necesitada de toda suerte de milagros, lo postizo tenía muchas oportunidades. En este libro se explica de un modo formidable.

 

“Donde quiera que yo esté”, de Romana Petri

el 9 abril, 2018 en Libro de la Semana

Donde quiera que yo esté

Donde quiera que yo esté

Petri, Romana

ISBN

978-84-17118-17-4

Editorial

Editorial La Huerta Grande

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Donde quiera que yo esté de Romana Petri, publicado por la editorial La Huerta Grande y traducido por Pilar Eusamio, es un evocador relato de tres mujeres y sus familias, amores, dolores y alegrías en la Lisboa del siglo XX. Una ciudad muy presente en toda la novela que transcurre durante décadas a través del relato de Margarida, su hija María do Ceu y su amiga Ofelia. Mujeres fuertes que resisten las embestidas de la vida, la soledad y la pobreza con una capacidad de resistencia y superación maravillosa, siempre con la defensa de la maternidad como pilar y potencia de la existencia, con la luz de Lisboa siempre presente como testigo de los acontecimientos, con su belleza melancólica, con su lenta cadencia y con ese azul especialmente luminoso de la ciudad “bonita pero complicada” que dice uno de los protagonistas masculinos de esta crónica de amores vencidos y desamores eternos que, con ternura y humor, se te clava dentro como sólo las grandes historias pueden hacer, a través de un lenguaje perfectamente ensamblado, con una sencillez descriptiva casi poética, con una prosa envolvente y hermosa. Un libro impresionante, que gustará a las lectoras y los lectores de Almudena Grandes o Elena Ferrante y del que os dejamos un par de extractos:

1. “No consiguió llegar a dormirse durante el viaje de vuelta, era como si, cada vez que estaba a punto de deslizarse hacia el sueño, algo la sacudiese para mantenerla alerta. Entonces abría los ojos y veía el sol del crepúsculo entre los árboles que flanqueaban la carretera junto al mar, las copas de los árboles ardían y le herían la mirada con todo aquel resplandor. Pero pensó también que aquel era un momento perfecto, que precisamente en aquel resplandor estaba la razón de la vida, todo su sentido”.

y 2: “ […] Cualquier cosa que él diga es como si me hablase de una felicidad que tenemos todos justo aquí, delante de nuestros ojos, que es nuestro derecho y que para que sea nuestra solo tenemos que alargar una mano.

-Qué cosas más bonitas dices, hija mía.

-¿De verdad? Creía que te darían miedo.

-Y me lo dan, pero no por eso son menos bonitas. El valor da siempre una gran alegría.

-Haciendo estas cosas, en nuestro país, se corre mucho riesgo. Los que son como nosotros, cuando los pillan, no se sabe cómo acaban. A un amigo suyo, un buen día, lo detuvieron y no se ha vuelto a saber nada de él.

-Son elecciones que se hacen en la vida, a saber cuántas habrá habido en la historia del mundo. Tú que has estudiado deberías saberlo. Además, riesgos se corren siempre tantos, incluso sin razón, que si alguien tiene el valor de correrlos por una idea válida…Me has hablado de libertad, de derechos, de igualdad. Me parecen cosas justas, cosas que faltan en nuestro país. Yo no he estudiado, pero la impresión que he tenido siempre de nuestro pueblo es que es demasiado paciente. Hace falta alguien que pierda la paciencia, personas jóvenes y valientes como vosotros. Claro que tengo miedo por ti, pero también estoy llena de esperanza.”

Pablo Bonet, Librería Muga (Madrid)

 

“Cielo”, de Javier Lostalé

el 5 abril, 2018 en Libro de la Semana

Cielo

Cielo

Lostalé Alonso, Javier

ISBN

978-84-15673-82-8

Editorial

Fundación José Manuel Lara

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“Tan grande es tu vacío / que cualquier esperanza / se convierte en vértigo”…: quien escribe esos versos no es un hombre derrotado sino expectante, no un hombre amargo sino, acaso, melancólico, no un hombre desesperado sino sabiamente conforme con lo que hay. Ese hombre desnudo, expuesto, sin disfraces, es el poeta Javier Lostalé, quien acaba de publicar un libro precioso que, en cierto modo, continúa y tal vez culmina un ciclo claramente distinto inciado con Tormenta transparente y continuado con El pulso de las nubes. Son libros en los que, con serenidad, se va precisamente en busca de una consumación, de un despojamiento completo no tanto en la forma de los poemas como en su espíritu, entregado ya pero sin renunciar a las ilusiones, a la espera pero en pie.

Que con este Cielo Lostalé ha conseguido, en cuanto a su calidad y hondura, un verdadero libro de plenitud, es algo que descubrirá todo aquel que lo lea, pero el propio poeta, en otro sentido, también lo sabe, como demuestra el poema final, ese bellísimo “Cielo completo” en el que las averías del pasado se retiran ante la pura conciencia de un presente que se hace definitivo, reconciliado ya con su propia vida incluso en lo que tuvo de lesiva: “Que nada en tu biografía cicatrice / para que sean sus heridas quienes la escriban”. La falta de humildad produce monstruos, y en estas páginas nos encontramos con un hombre modesto que contempla la eternidad, un hombre sencillo ante el misterio, un poeta de línea clara que se enfrenta a lo indecible, consciente de que “no hay espacio más hondo / que el de un alma habiéndose en soledad”.

“Amores”, de Leonor de Recondo

el 2 abril, 2018 en Libro de la Semana

Amores

Amores

de Recondo, Leonor

ISBN

978-84-946754-7-8

Editorial

Editorial Minuscula

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Hay editoriales, varias, de cuyas publicaciones me fío a ciegas porque la experiencia me dice que todo lo que editan es de una calidad incuestionable. Una de esas editoriales es Minúscula, que bajo la dirección de Valeria Bergalli ha puesto a disposición de quienes solo disfrutamos leyendo en español un catálogo excepcional, en un formato pleno de belleza.

Pero no vengo hoy a hablarles de Minúscula, ni de Leonor de Recondo, escritora, violinista, especialista en música barroca, mujer de una sensibilidad arrolladora según se desprende de su escritura. No. Hoy vengo a recomendarles, a pedirles, que lean la última novela que Minúscula ha publicado de Leonor de Recondo: Amores.

Amores es, su título lo revela sin ambages, una historia de amores. Una historia ambientada en una ciudad de provincias francesa a comienzos del siglo XX. Una historia cuyos protagonistas (ellos y ellas) aman y se aman, o creen hacerlo. Una historia, además, que contiene algunas de las escenas de sexo (no desvelaré las páginas) mejor descritas que jamás he leído. Sexo de iniciación, de descubrimiento, de amor. Y, también, sexo impuesto, de desahogo varonil, de poder.

Pero Amores es, también, una historia de clases sociales, de riqueza y pobreza, de hipocresías y lealtades. Una historia sobre los condicionamientos geográficos (qué distinto hubiera sido todo en París), sobre la suciedad que se esconde bajo las alfombras, sobre el silencio de las mujeres, sobre la vida. Una historia que fluye con suavidad, estructurada en breves capítulos sin título, y que te mantiene sin aliento hasta el final. Una historia cuyos personajes se convierten en personas que de pronto te acompañan y te hablan, personas a las que quisieras aconsejar y advertir con el ímpetu perdido de la infancia.

Lean Amores. Léanla porque al hacerlo estarán leyendo una obra en la que la violinista que escribe ha logrado una armonía perfecta, una pieza de aparente sencillez tejida con una delicadeza extrema. Léanla, porque la lectura es también deleite ante la belleza.

Izaskun Legarza, Librería de Mujeres de Canarias

“Conocer Irán”, de Patricia Almarcegui

el 28 marzo, 2018 en Libro de la Semana

Conocer Irán

Conocer Irán

Almarcegui Elduayen, Patricia

ISBN

978-84-16247-73-8

Editorial

Fórcola Ediciones

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Conocer Irán es un libro extraño. Estupendo, pero extraño, lo cual es otro aliciente. Quien quiera hacer eso a lo que invita el título probablemente se quede algo desconcertado, porque es un libro demasiado personal y libre como para ello, de modo que por aquí tendemos a pensar que lo que en ese rótulo se indica es una experiencia de la autora, su propio conocimiento, y no una promesa: no algo que se ofrece, sino más bien algo que se comparte generosamente, y con buena calidad literaria. Sobre la situación sociopolítica de Irán en la actualidad se rescatan en las primeras páginas unos artículos de la autora exhumados ahora de la prensa digital, y en ellos sí nos enteramos de muchos asuntos pertinentes, pero es en las páginas testimoniales de su propio viaje (que son las que constituyen el grueso de un volumen que, en todo caso, es muy breve) donde el libro se hace literatura, crónica apasionada, algo duradero y especial.

Para que un viaje merezca ese nombre, y no sea un paseo por el mundo, ha de tener algo de errático, de improvisado, de imprevisible. Almarcegui lo sabe y se entrega a ello, sin planes y casi sin mapa, aprovechando las oportunidades, dejándose llevar, entregada a un azar que siempre trae premios. Almarcegui, además, hizo bien los deberes de lectora y sabe que “la literatura de viajes se caracteriza por la reescritura. El itinerario se prepara con los libros de otros viajeros”. Con esa protección adicional de las lecturas, más útiles que cualquier visado, Almarcegui se va sola a Irán siete semanas de 2005, y allí disfruta de los jardines, de los paisajes, de las ciudades demenciales y los desiertos vacíos, y lo hace con ojos curiosos, indagadores, y a veces hasta de poeta: “¿Qué sentiría la primera persona que abrió una granada y miró en su interior?”.

Pero, previsible y desdichadamente, que una mujer viaje sola tiene todavía sus precios, sus peligros, sus valentías, y Almarcegui ha sabido expresar cómo pocas el temor a las pisadas que te siguen y a los acosos (que no proceden tanto de los iraníes como de los compatriotas: a veces los hoteles son más tramposos que las calles nocturnas), lo abusivo de las preguntas (“¿Y tu novio te deja viajar sola?” es casi un estribillo en este cuaderno de notas), el hartazgo de tener que temer cuando sólo se busca plenitud, libertad, renacer. En ese sentido es éste también un libro muy pertinente, y, aunque no se centra en ello en absoluto, aporta la variante viajera a la necesaria serie de denuncias y reivindicaciones de signo feminista que vienen publicándose últimamente.

Más volcado hacia el interior (incluso hacia los recuerdos) que hacia el exterior, este libro narra un viaje más íntimo que social, más introspectivo que explorador. Y en eso reside buena parte de su encanto, y del éxito del resultado. Es un libro confidencial, generoso, finalmente feliz. Un libro pequeño y grande. Un libro sugerente y revelador. Hacen falta testimonios de gente satisfecha que sin embargo continúa en busca de su sentido, conforme y ambiciosa a la vez. Aquí tenemos un ejemplo muy conseguido.

“Honrarás a tu padre y a tu madre”, de Cristina Fallarás

el 26 marzo, 2018 en Libro de la Semana

Honrarás a tu padre y a tu madre

Honrarás a tu padre y a tu madre

Fallarás, Cristina

ISBN

978-84-339-9851-4

Editorial

Editorial Anagrama

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Llegan muchos libros sobre la Guerra Civil y los años posteriores; unos arriesgados, otros descafeinados, algunos con talante conciliador y con intenciones de imparcialidad. Y decimos muchos porque cuando los ofreces a tus clientes te dicen: “¿Otro más?”. Realmente es difícil vender una novela sobre la guerra, nuestra guerra. Pero aquí tenemos a Cristina Fallarás y su Honrarás a tu padre y a tu madre. Una autora aragonesa, alejada de su tierra desde hace años, que con valentía y gran fuerza nos cuenta la verdad de su familia. Una verdad descarnada y rotunda que llega a las entrañas del lector precisamente por estar contada desde la perspectiva de su experiencia personal. La experiencia vital de ser nieta de uno de los muchos que, tras finalizar la contienda, fueron fusilados y luego silenciados y olvidados, y también, al mismo tiempo, nieta de un coronel que, desde su posición en el bando ganador, aplastó y destruyó todo aquello que estaba del otro lado.

A lo largo de la novela somos testigos de hechos dramáticos cuyo descubrimiento por parte de la autora la llevan a un cambio de rumbo radical, a despojarse de lo que hasta ese momento había sido su vida, y todo eso se resuelve en su decisión de echarse a andar durante varios días sin nada encima. De la inocencia de la infancia cómoda y tranquila de los que lo tienen todo, hasta el desgarrador descubrimiento de una verdad silenciada durante décadas.

En suma, la historia de miles de personas que sufrieron y murieron tras acabar la guerra, nuestra guerra, y que luego desaparecieron bajo la losa del olvido y el silencio de la historia oficial, quedando sólo presentes en el recuerdo de sus familias. Leamos este libro para rescatar a nuestros olvidados.

Librería París (Zaragoza)

 

“La dama blanca”, de Christian Bobin

el 22 marzo, 2018 en Libro de la Semana

La dama blanca

La dama blanca

Bobin, Christian

ISBN

978-84-88020-59-8

Editorial

Ardora Ediciones

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De la sensibilidad inteligente de Christian Bobin ya teníamos cumplida noticia desde su celebrado diario Autorretrato con radiador, todo un banquete de delicadeza y espíritu contemplativo en el que leímos una buena batería de entradas que, incluso en lo que respecta al extraño uso de los guiones, eran netamente dickinsonianas: “Escribiré mientras tenga dicha y sorpresa escribiendo. Si un día esa dicha y esa sorpresa toman otros caminos – las seguiré”, “Sin lo invisible no veríamos nada”, “Lo contrario del amor es la necedad”…

No es nada raro, pues, que Bobin haya terminado dedicando un libro a la hipersensible y literalmente genial Emily Dickinson, una mujer con una obra poética y epistolar casi sobrenatural en cuanto a su capacidad expresiva. Bobin habla de ella como de “el ángel de lo cotidiano” antes de afirmar que “lo que la vida tiene de más luminosamente frágil encuentra en ella a su último defensor”. A saltos cronológicos, renqueante, como en un ‘biopic’ deliberadamente mal montado, Bobin va ofreciendo pequeñas estampas de la breve y “espectacularmente invisible” vida de Dickinson, centrándose en las casas, los familiares, las horas ante el piano, los pocos visitantes, la corta temporada de estudios en Mount Holyoke (al regresar, tras pocos meses, “la casa se vuelve a cerrar tras ella como una ostra sobre su perla”). Hace tiempo que Bobin venció en la batalla contra la trivialidad (una guerra en la que han sido ruidosamente derrotados otros contemporáneos suyos más prestigiosos) y, si bien en otros libros podía incurrir ocasionalmente en apuntes un tanto relamidos, por excesivamente solemnes o ungidos, en este mantiene en todo momento el pulso del retratista que quiere explorar también el alma, trabajar hacia dentro, indagar en lo psicológico. Con más aciertos que pretensiones, con muy pocas citas de la autora, con metáforas hermosísimas (“La muerte es una alfarera que hace el trabajo al revés”), con poesía de nota alta (“El paraíso es el lugar donde ya no necesitaremos que nos tranquilicen”), Bobin va haciéndose con su personaje sin permitirse olvidar que se trata de una persona, y de una persona compleja hasta lo agobiante.

“Nada ocurre en Amherst y esa nada es la vida en estado puro”, entiende Bobin, que claramente se pone del lado de Emily en su apuesta final por el aislamiento, la laboriosidad en lo interior, la observación minuciosa del entorno (alguien que compara dos rayos que se cruzan en el cielo con dos ratones que juegan es alguien que por fuerza ha presenciado y asimilado ambos fenómenos, que ha estado ahí, atenta y sigilosa, sin asustarse ante los primeros ni asustar a los segundos). En algún libro anterior Bobin entendió que “no es complicado escribir: basta con entregarle cada segundo de vida”, y ahora ha dedicado toda una monografía a alguien que sin duda vivió con esa actitud, y no por afán de escritura, no por necesidad de crear, sino por pura vocación real, por obediencia ante la vida. Hondo y parcial, sabio y sencillo, Bobin ha escrito un libro menos personal que otros anteriores suyos pero tal vez mas revelador, pues su afinidad con su retratada es explícita, casi una amistad que muchos podremos entender y compartir: “No hay mayor dicha que conocer a alguien que ve el mismo mundo que nosotros. [...] Encontrarse con alguien, encontrarlo de verdad –y no sólo charlar como si no tuviéramos que morirnos un día– es algo infinitamente raro”. Son innumerables los solitarios…: como dijo Dickinson en uno de sus poemas más conocidos, “ya somos dos”.

 

“Que nadie duerma”, de Juan José Millás

el 19 marzo, 2018 en Libro de la Semana

Que nadie duerma

Que nadie duerma

Juan José Millás

ISBN

978-84-204-3295-3

Editorial

ALFAGUARA

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La nueva novela de Juan José Millás, Que nadie duerma, relata la historia disparatada pero verosímil de una falsa delgada a quien despiden de su empresa informática en el Madrid de ahora mismo. Aunque nos parezca que sólo hay un mundo, que nosotros estamos en él y que lo llamamos “realidad”, Millás nos descubre que hay muchos universos paralelos y todos perfectamente reales. Con maestría y sencillez lingüística y literaria nos lleva lejos, mucho más allá de los límites cotidianos de lo que llamamos “real”. Que nadie duerma (el Nessun dorma, de la ópera Turandot de Puccini) es como un ritornello que resuena a lo largo de esta ficción que acaba en un baño de no ficción, pero eso no se puede contar, hay que leerlo. Y después de este libro ya no podremos mirar como antes a las taxistas y a las aves…

Hacía muchos libros de Millás que no leíamos a un Millás tan brillante, con una historia tan atractiva, tan bien meditada y tan bien ejecutada. El final es sublime (literalmente), y en general todo es redondo, todo está en su sitio. Es, en fin, como una kafkiana “metamorfosis” contemporánea dando vueltas por Madrid (¿o era Pekín?… Da igual: sirve para todo el mundo), con la guinda de ese momento hamletiano en el Teatro Español…

Una novela impactante, excesiva, estupenda. Puro Millás, sin paliativos.

Librería Anónima (Huesca)

“La muerte, el amor y la menta”, de Vicente Verdú

el 15 marzo, 2018 en Libro de la Semana

La muerte, el amor y la menta

La muerte, el amor y la menta

Verdú, Vicente

ISBN

978-84-947671-6-6

Editorial

Bartleby editores

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“Que escribir / sea un consuelo / es desconsolador”, escribe Vicente Verdú en su nuevo libro (que es el segundo suyo de poemas), y probablemente tenga razón, pero para sus lectores leerle es ante todo un placer, un nuevo aprendizaje. En un libro que condensa larga experiencia, sabiduría activa, belleza indagadora y emoción contenida, el veterano ensayista nos brinda un enorme puñado de versos memorables, con una tendencia aforística que sin embargo no convierte la suya en una “poesía de frasecitas” (¡la poesía no se hace con frases!) sino en un texto vivo que entre intuiciones y tropos audaces accede a pequeñas conclusiones, a verdades trabajadas, con algún lamento elegante (“Me arrepiento, pues, / de no haber dado mas de mí”), sin terminar de resignarse a tener que rendirse.

“La mayor libertad se obtiene / cuando desaparece el deseo de agradar”, nos dice, y lo hace entre “lobos amarillos” y “lagunas de lavanda”. “El amor sólo sabe turbiamente de sí / y no admite investigación alguna”, comprende con buena puntería, y lo hace entre selvas que bostezan y “mansos cocodrilos blancos”. Hay muchísimos animales coloreando los poemas de Verdú, haciendo voluptuosa una poesía que busca también lo racional, inyectando magia a la inteligencia. Por lo demás está, claro, el apremio de lo vital, la perplejidad por lo vivido, las cautelosas promesas de lo todavía vivible…, y también los miedos privados y las amenazas de la enfermedad, pero incluso éstas se ven impulsadas por los anhelos, el deseo, la necesidad palpitante y acaso definitiva de una elevación: “Si vivo, al menos, / un año y medio más / conduciré / el nuevo Amarok / de Volkswagen”. ¿Ironía? En absoluto. Pura ternura hacia sí mismo, una suerte de “autodulzura” que suprime la autocompasión y que, tan bien expresada, queda proyectada en todos, por todos, para todos. Un coche mejor como destino: un futuro en el que seguir avanzando, vivos, muy atentos: “Siempre deseé ser eterno, / por curiosidad”.

La muerte, el amor y la menta es un libro muy especial, escrito en carne viva, pero sin dramatismo. Es un libro sabio, serio por el tema latente pero bienhumorado, agradecido, todavía juguetón. Y es ante todo una celebración, no sólo de lo disfrutado sino de lo soñado, lo pensado, lo posible: “¡qué gran paz / pasear con una mujer inteligente!”. Hay melancolía, y una tristeza natural, pero no nostalgia: “El tiempo no se ve, de acuerdo, / pero son estremecedoras sus fotos”. Se trata, simplemente, de que es una pena ir a morirse, y estos poemas saben expresarlo sin obviedades y sin tópicos (aunque hablen del lugar común por excelencia, el destino de todos).

Pudoroso y verdadero, lleno de talento y de picardía, menos fúnebre que gozoso, pre-elegíaco pero no descarnado, más o menos conforme (aunque cueste), es éste un poemario inolvidable, importante, rebosante de luz ante la puerta de las sombras.

“Encontraste un alma. Poesía completa”, de Edith Södergran

el 12 marzo, 2018 en Libro de la Semana

Encontraste un alma

Encontraste un alma

Sodergran, Edith

ISBN

978-84-16830-79-4

Editorial

Nórdica Libros

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Recomendar un libro de poesía no es tarea fácil. Cuántas veces se nos pregunta: “¿Se vende ahora más poesía que antes?”. Y la repuesta siempre es rotunda: no, se vende la misma que siempre; poca pero constante. La venta de poesía es como la poesía: un gesto revolucionario. Cuatro gatos hambrientos que ronronean al calor de un atrevimiento de alma.

Qué barbaridad que se publique poesía completa (y en edición bilingüe, traducida desde el sueco por Neila García Salgado). Pero claro, es poesía para los lisiados, para los amputados, para los incompletos. “¿Son esto poemas?” “No, son retales, migajas, trozos de papel del día a día”.

Ahora vamos a clases de positivismo, algo tan simplón como decir que un acorde mayor es alegre y que un acorde menor es triste. No, la poesía es el color, es la afinación, es la consecuencia sonora de la emoción. La belleza no es un lacito rosa que envuelve una figura de porcelana. Dame realidad y te daré un poema, dame realidad y te daré un poema hermoso. Así se recibe a Södergran. Te abofetea y a ella no se le mueve un músculo. Y así, con todo el descaro, te planta la foto de la verdad, mientras el espectador no abarca, mientras nos sonreímos porque lo ha vuelto a hacer. Así Edith, así; sin domesticar. Y locos de agradecimiento, bailamos. Y los locos tenemos permiso para estar locos, porque Södergran nos lo concede.

Ella sabe que el poema está listo; cuándo está listo, como tan bien y también lo sabía Tranströmer. Su poesía significa exactamente lo que significa. ¿Lo has visto? ¿Has oído eso? Ha dicho exactamente lo que quería decir: la verdad ha ocurrido.

Södergran nos deja estar tranquilamente tristes. Qué difícil es gestionar el dolor ajeno, y qué poco diestros somos en acompañar y dejar estar. No quiero decir que ella lo haga bien, es que simplemente no le importa. Ella no complace. En un arrebato de romanticismo, me atrevo a decir que Södergran es como las lentejas, por aquello del hierro.

Por supuesto, desechad mi intento de recomendar su poesía. Se basta ella solita.

“Buscabas una flor
y encontraste un fruto.
Buscabas una fuente
y encontraste un mar.
Buscabas una mujer
y encontraste un alma-
estás decepcionado”.

Eso, estamos decepcionados.

Lola Barroso, Librería Pasajes (Madrid)