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“En islas extremas”, de Amy Liptrot

el 22 enero, 2018 en Libro de la Semana

EN ISLAS EXTREMAS

EN ISLAS EXTREMAS

Liptrot, Amy

ISBN

978-84-947471-2-0

Editorial

Volcano Libros

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“Si las palabras que escribimos nacieran del oxígeno…”  ( Lidia Chukóvskaia: Inmersión. Un sendero en la nieve, Madrid, Errata Naturae, 2017, p. 60).

“No comprendía a los que deseaban vivir en el campo para estar en contacto con la naturaleza” (Amy Liptrot, En islas extremas).

Sed. Agua, pero no. Piedras secas. Recomponerse. Luchar hasta la extenuación. Deseo infinito de beber. De seguir. Extremos que nos delimitan. Islas. Viento, acantilados no de mármol sino piedra, erosión, agujeros inmensos. Volver a luchar. Levantarse. Construir con las propias manos. Todo esto son las memorias de Amy Liptrot y mucho más. Honestidad brutal, que cantaba otro drogodependiente.

Volcano libros es un retoño. Un tierno pimpollo dentro del magma editorial. Edición cuidada y una gran traducción de María Fernández Ruiz. Y no podemos sino saludar con entusiasmo que uno de sus primeros libros sea un aldabonazo. Un barco que se fractura ante las costas de las Orcadas. Resumiendo mucho: una joven de padres ingleses nace en las islas cuando sus progenitores se mudan allí. Huye, o eso cree, con apenas veinte años a la City, ese Londres metafísico donde, se supone, se hará famosa. Allí pasa diez años de trabajos precarios, pisos hediondos y noches y días largos bebiendo hasta perder el conocimiento. Hasta que algo se rompe y entra en AA. Allí decide volver a las islas y, desde ese lugar duro, recio, comienza la escritura sin edulcorantes. Recia como los habitantes y libre como los pájaros que habitan esas frágiles islas emergidas en un mar embravecido. Insisto. Sin concesiones. Es un ajuste de cuentas consigo misma, pero alejado de cualquier edulcorante o moral de libro de autoayuda. Amy Liptrot se desnuda y desmenuza sin miramientos. Con escalpelo o máquina de esquilar ovejas.

Londres. Trabajo precario, noches sin fin. “La bebida se apoderó de mí” (p. 49) Finalmente “bebía más de lo que comía” (p. 55). Pinceladas del testimonio de la autora impregnadas de salitre y que se queda tras la lectura:

“Perdí el control de mis emociones. Mis pensamientos y mi comportamiento eran turbulentos e incontenibles. […] Era esclava del dolor (…) Había cruzado el límite y no sabía cómo regresar. […] Estaba confusa y era incapaz de decidir dónde ir, a quién ver o qué opinar; llenaba ese vacío con alcohol y ansiedad. Y grité que estaba a la deriva, impotente ante aquella necesidad irracional, aquel deseo” (pp. 66-67)

Y, así, el inicio del tratamiento. Como dice la propia Liptrot, tuvo que enfrentarse a ese deseo por sí misma, que es la única manera. En uno de los párrafos más conmovedores del libro (y hay muchos) relata ese primer día en la clínica de desintoxicación:

“No fue lo remoto del sitio, ni los asientos raídos ni los fríos procedimientos burocráticos lo que me hizo llorar en aquella sala de espera de la clínica de adicciones: fue el olor. El mismo hedor agrio que se apoderaba de mis dormitorios londinenses, el tufo de una oveja enferma que hay que marcar con una equis roja para llevarla a sacrificar. No es como el olor a alcohol, es una fragancia nauseabunda que emana de los poros de la piel de una criatura cuyos órganos internos, hígado y riñones, se esfuerzan en procesar las tóxinas y eliminar el veneno a través de la piel, las uñas y los globos oculares” (p. 71).

Tras las semanas de rehabilitación surge la posibilidad, la idea, necesidad o impulso de volver a las Orcadas. Desde ese momento, Amy Liptrot remueve, escarba en su pasado y su futuro para ir contando esos momentos mágicos que le otorga ese lugar único en el mundo. Siempre rondando esa sed insaciable pero cada vez más fuerte, más implicada e imbricada con su cuerpo: “He regresado a estas rocas golpeadas por el viento, confiando en que mi imaginación y mi entorno me devuelvan la esperanza” (p. 145).

Es la lucha cotidiana por la supervivencia en un lugar extremo desde otro sentimiento extremo. Una lucha titánica narrada con belleza, nostalgia y de la que, finalmente, sale vencedora pero exhausta, triunfante pero frágil. Es decir, profundamente humana (“Quiero que las islas continúen manteniéndome fuerte y ayudándome a resistir”: p. 135).

Leer este libro es ver las dos caras que subyacen a la vida en el campo y en la ciudad. O cómo pueden desarrollarse. No es un elogio al retorno a la naturaleza, la autora no se ve sin internet y sus conexiones instantáneas. Su capacidad para conocer mejor lo que observa. Para profundizar en sus conocimientos. Tal vez sea la simbiosis que necesite el s.XXI. [El capítulo 19 especialmente]. Termino aquí. No quiero desmenuzar más. Solo acérquense a este libro como una ventana a los vientos del norte, al aullido del mar y el olor a salitre:

“He dejado de beber para hacer cosas, no para pasarme el tiempo hablando sobre dejar de beber. Desde entonces me paso las noches fuera en mi postura astronómica, cabeza atrás, boca abierta, medio mareada. En la gélida ladera de una colina Orphir, vi la estación Espacial Internacional cruzar el cielo a toda velocidad. En el corazón de las Orcadas me guarecí detrás de un menhir del Círculo de Brodgar y el cielo estrellado formó un baldaquino brillante sobre las colinas bajas y los oscuros lagos que me rodeaban” (p. 58)

Y un final estilo Blade Runner. Disfrutad el libro.

Katakrak Liburuak (Pamplona)

 

 

 

“Después de mil balas”, de Izet Sarajlić

el 19 enero, 2018 en Libro de la Semana

Después de mil balas

Después de mil balas

Sarajlic, Izet

ISBN

978-84-322-3306-7

Editorial

Seix Barral

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Alguien podría pensar que el hecho de que una editorial tan importante como Seix Barral haya decidido editar una amplia antología de un poeta como Izet Sarajlić (1930-2002) desmiente, en cierto sentido, buena parte de lo que Sarajlić temía y afirmaba sobre el futuro de la cultura, pero yo creo que es al contrario, pues el bosnio fue siempre un hombre esperanzado, casi optimista, a veces hasta candoroso, en el mejor sentido de la palabra (no ingenuo, sino inocente): “A pesar de las críticas que recibe cada día, especialmente por parte de quienes tienen más éxito, la vida se ha vuelto incomparablemente mejor y más brillante”.

Hace unos años nos impactó la antología Una calle para mi nombre, a la que después siguió un libro más monográfico sobre Sarajevo. En esos libros, especialmente en el primero, se leían poemas de una sencillez absoluta y de una eficacia refulgente, desnudos pero perfectos, sin ninguna decoración pero impactantes, crudos y hermosos, doloridos pero con fe. Sus poemas parecen fáciles, pero desde aquí desafiamos a cualquiera a que intente imitarlos con éxito: es imposible. Sus poemas finales o algunas reflexiones metapoéticas eran de una fuerza insuperable, y en ello contaba su deliberadísima economía de recursos, o el valerse de estructuras poéticas bastante desacreditadas por fáciles (como la anáfora), pero que él reinventaba y enaltecía. Uno de sus poemas de viudez nos ofrece un ejemplo impresionante de ello:

 

Todas vuelven de algún lugar.
Zelja de Regensburg.
Sanja de Trieste.
Asja de Mallorca.
Daniela de Túnez.
Nieves de Roma.
Mirka de Budapest.
Sandra Lucic de Tucêpi.
Nusa Kajetan del mercado.
Zaga del hospital.
Lucy de clase.

Todas vuelven de algún lugar.
Sólo tú no vuelves.

 

Es injusto que Sarajlić haya pasado a ser algo así como “el poeta de la guerra”, el que con más hondura y desgarro abordó ese tema, o que el título de esta nueva antología sea el que es, porque se trata de un poeta que debería haber podido contar y cantar otras cosas, y en cierto sentido lo hizo. Su poética nuclear, al cabo, es la de muchos otros poetas que tuvieron que vivir situaciones literalmente insoportables: el mundo es un estercolero, y en él suceden cosas verdaderamente inhumanas, insufribles…, pero es precisamente por eso por lo que hay que celebrar y agradecer la vida, disfrutar lo que tenemos, cuidar nuestra parcela de tiempo y espacio, mimar lo nuestro…

En su prólogo, el escritor Erri De Luca afirma que “en un poeta busco, exijo, que su vida esté a la altura de sus páginas. De un escritor en prosa me trae al fresco si es un canalla o un santo”: esa postura es discutible pero también bonita, porque da cuenta de una buena forma de leer poemas, confiando, simplemente, en la sinceridad, en la autenticidad o, mejor, en la pura verdad de lo que se escribe y se lee en los versos: la poesía no puede ser mentira, y si lo es cualquier buen lector lo detecta a los pocos segundos. En ese sentido la de Sarajlić es deslumbrante, por transparente, pero también por genuina.

 

Novedades editoriales sobre Tánger

el 18 enero, 2018 en Recomendaciones temáticas

En los últimos meses se ha publicado un sorprendente número de libros españoles que de uno u otro modo, con mayor o menor detalle, visitan la ciudad de Tánger. Entre ellos hay reediciones de clásicos, novela negra, testimonios autobiográficos y evocaciones de naturaleza exótica. A los poemas de Más allá Tánger, de Álvaro Valverde, o a los relatos de residentes ilustres como Paul Bowles o Tennessee Williams se añaden desde ahora estas siete novedades editoriales sobre un lugar tan cercano, tan lejano:

 

EVA, de ARTURO PÉREZ-REVERTE (ALFAGUARA)

En 1937 Tánger, dejando a un lado mitomanías y exageraciones, era un hervidero de espías, conspiradores, piratas de muchos tipos y buscavidas procedentes de medio mundo. Nuestro ya conocido Lorenzo Falcó ha de visitarla para un asunto relacionado, claro, con la Guerra Civil en curso. Muchos elementos narrativos atractivos, muchas tramas y líneas argumentales, muchas sorpresas y reflexiones laterales… forman una nueva novela del escritor español más exitoso y leído de hoy, que por primera vez sitúa en Marruecos una historia adictiva y trepidante.

Encuéntralo en tu librería.

 

NIEBLA EN TÁNGER, de CRISTINA LÓPEZ BARRIO (PLANETA)

La novela finalista de la última edición del Premio Planeta propone una búsqueda por una ciudad “cosmopolita y mágica”. El día de Nochebuena de 1951 un hombre ha desaparecido sin dejar rastro, y una mujer enamorada de él viaja hasta Tánger para indagar, con una novela en la mano, Niebla en Tánger, que ella intuye llena de extrañas pistas sobre el suceso, a pesar de no conocer a su autora… Con ese planteamiento tan intrigante, Cristina López Barrio ofrece una novela de amor y misterio, de revelaciones y silencios muy expresivos.

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TÁNGER ENTONCES, de ANTONIO PAU (COMARES)

Antonio Pau, aplaudido biógrafo de Nietzsche o Hölderlin y editor de Julián Ayesta, pasó su infancia en Tánger, y ha esperado el momento adecuado para contarlo, con enorme madurez retrospectiva, en un libro pequeño e inmenso a la vez, sencillo pero muy nutritivo, que desmitifica ese Tánger que fue destino de mitómanos ociosos para retratar la ciudad real, la de la gente de a pie, la del día a día. Pau superpone un retrato colectivo de su familia con el plano de Tánger, consiguiendo una etopeya íntima de la ciudad, un precioso mapa autobiográfico.

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CIUDADES QUE SE POSAN COMO PÁJAROS, de FERNANDO SANMARTÍN (XORDICA)

Con su prosa sencilla y poética, indagadora y eficaz, el escritor zaragozano Fernando Sanmartín ofrece un pequeño libro articulado con viajes a Lisboa o Bruselas, y que incluye también una escapada a Tetuán y Tánger que tiene algo de regreso a la semilla, pues anda tras las huellas de su padre, militar destinado décadas atrás en aquellas ciudades. Con su envidiable capacidad para sorprenderse por las cosas cotidianas, esos detalles nimios que pasarían normalmente desapercibidos, y con su habilidad para extraer significados asombrosos de situaciones mínimas, el paseo de Sanmartín por Tánger se hace inolvidable.

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DORADOS DÍAS DE SOL Y NOCHE, de LUIS ANTONIO DE VILLENA (PRE-TEXTOS)

En este segundo volumen de sus memorias, Luis Antonio de Villena vuelve a ofrecer alusiones a sus viajes veraniegos al Tánger abierto, internacional, libérrimo, ambiguo y sensual de los años setenta (y al más reciente, ya irreconocible para él…), pero fue sobre todo en el primer tomo, El fin de los palacios de invierno, donde, en el capítulo titulado “Emilio y Tennessee” (que son, por supesto, Sanz del Soto y Williams), Villena dibujaba un mapa de aquella ciudad atractiva y estimulante, mitómana y sorprendente.

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LA VIDA PERRA DE JUANITA NARBONI, de ÁNGEL VÁZQUEZ (SEIX BARRAL)

Si hubiese que leer un solo libro sobre Tánger, habría que quedarse con éste, verdadero clásico secreto que ha merecido ediciones críticas y una adaptación cinematográfica pero que sigue pendiente de ser descubierto. Una novela de 1976 experimental, sabrosa en su lenguaje, audaz en sus significados, aislada geográficamente pero adelantada en lo cronológico. Una novela aparte, diferente, con vocación (conseguida) de isla.

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EN LA CIUDAD LÍQUIDA, de MARTA REBÓN (CABALLO DE TROYA)

La magnífica traductora Marta Rebón (a la que debemos versiones probablemente definitivas de El doctor Zhivago de Pasternak o de Las almas muertas de Gógol) debuta en la narrativa con un libro muy personal, en varios sentidos. Habla de sí misma, pero lo hace de un modo, además, muy particular y singular, sólo suyo, al hablar de varias ciudades que viven de cara al agua, decidida y vocacionalmente condicionadas por la cercanía de costas o grandes ríos (a la manera del Brodsky veneciano de Marca de agua). Una de ellas es Tánger, y su enfoque de la ciudad, como hace con San Petersburgo, está trenzado a la literatura, filtrado por la experiencia de Paul Bowles, “traducida” en sí misma a texto, a relato, a decorado de algo que se escurre.

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“Toda una vida”, de Robert Seethaler

el 15 enero, 2018 en Libro de la Semana

Toda una vida

Toda una vida

Seethaler, Robert

ISBN

978-84-9838-815-2

Editorial

PUBLICACIONES Y EDICIONES SALAMANDRA

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En poco más de cien páginas  se nos cuenta la peripecia vital de Andreas Egger en una aldea imaginaria de los Alpes.

Una vida poco afortunada de alguien que, tras el abandono de su madre, es adoptado por un tío que lo maltrata y lo deja cojo de una paliza.

Andreas Egger sabe encajar de manera admirable los embates de la vida. Cuando ésta parecía, por fin, sonreírle, un alud le arrebata a su prometida.

El siglo XX pasa por el valle y Andreas va participando en la progresiva modernidad que llega a su pueblo y transforma el modo de vida de sus habitantes, preparando la llegada del turismo masivo de montaña.

Andreas aprovecha las oportunidades que esta situación le reporta para conseguir vivir de manera autosuficiente, y aislándose de la vorágine que se avecina.

La novela, traducida por Ana Guelbenzu, es de una extraordinaria belleza, logrando una simbiosis de vida y naturaleza que consigue emocionar al lector.

Andreas, que vive una larga vida, acaba prescindiendo de toda comodidad y viviendo apenas con lo necesario, y demostrando(nos) con qué poco se puede tener una vida plena, incluso cuando la adversidad ha sido su compañera inseparable.

Un texto que, en estos tiempos en los que la velocidad imprime a nuestras vidas mucho sinsentido, nos llena de tranquilidad, nos hace volver la vista al tempo que marca la naturaleza y nos hace reflexionar sobre la sociedad del despilfarro imperante.

Librería Jarcha (Madrid)

“Epistolario 1916-1980″, de Gerardo Diego y Juan Larrea

el 12 enero, 2018 en Libro de la Semana

Gerardo Diego ? Juan Larrea, Epistolario, 1916-1980

Gerardo Diego ? Juan Larrea, Epistolario, 1916-1980

Diego, Gerardo/Larrea, Juan

ISBN

978-84-946717-1-5

Editorial

Publicaciones de la Residencia de Estudiantes

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Nació con la vocación de proporcionar a especialistas y lectores curiosos algunos de los epistolarios fundamentales de ese periodo que ya de un modo casi oficial se conoce como “la Edad de Plata de la cultura española” (esos años que, para simplificar, irían desde la Primera República hasta la Guerra Civil, de Galdós a Ridruejo…), pero lo cierto es que ha superado sus propias, ambiciosas, expectativas. El Proyecto Epístola, coordinado desde la Fundación Francisco Giner de los Ríos (es decir, la Institución Libre de Enseñanza), detectó simultáneamente dos cosas: la importancia crucial de algunas correspondencias privadas para entender determinados aspectos de la cultura de aquel tiempo, y el modo bastante insatisfactorio o directamente inexistente en que esos epistolarios estaban editados. De modo que se puso manos a la obra y, con ayuda de acreditados expertos en cada autor, ha ido entregando los epistolarios probablemente definitivos de autores tan principales como Luis Cernuda, Manuel Altolaguirre, Benjamín Jarnés o el músico Adolfo Salazar, está en marcha el de Juan Ramón Jimenez y en 2017 se ha publicado el hito que supone Monumento de amor, la correspondencia entre el propio Jiménez y Zenobia Camprubí durante su noviazgo y su matrimonio.

La que unió durante más de seis décadas a los poetas Gerardo Diego y Juan Larrea es una de las amistades mejor documentadas de esa Edad de Plata, y es además especialmente bonita por implicar a dos hombres y dos creadores muy diferentes. La publicación en febrero de 2017 de una nueva edición de la Poesía completa de Diego (en dos gruesos tomos preparados por Francisco Javier Díez de Revenga para la editorial Pre-Textos) vino a demostrar que al cabo, bien leído, el santanderino fue, esencialmente, un hombre muy sencillo (y lo digo, por supuesto, como elogio), lo que se dice “un ciudadano de a pie”, un tipo ordenado y recto, ejemplar en el modo de calcular, proyectar y ejecutar su carrera literaria. El bilbaíno, por su parte, fue básicamente un hombre complicado y, por tanto, un poeta realmente complejo (como demostrará en este 2018 la edición de su poesía reunida que anda organizando Juan Manuel Díaz de Guereñu para la misma colección de la editorial valenciana), y eso es algo que debió de ser así desde muy pronto, a juzgar por unas palabras –excesivamente modestas– que el primero lanza al segundo en marzo de 1919: “Tú siquiera tienes en ti la suprema rebeldía del espíritu, el valor, la audacia del carácter. Yo soy un pobrecillo cobarde (es la cualidad dominante de mi espíritu) que no se atreve a salir del cascarón… y lo que es peor, que se encuentra muy a gusto en él. Tú quieres y acabarás por poder. Yo quisiera querer, pero no me atrevo”.

Lo que Diego vivió, digamos, ante todo como un magnífico y sublime juego, algo que se tomaba verdaderamente en serio pero en lo que se permitía pruebas, variantes, una enorme productividad, sorprendentes cambios de registro y una capacidad muy comentada para ofrecer versos de todos los géneros y de las temáticas más diversas y aun aparentemente incompatibles (y él mismo reflexionó –y se justificó– mucho al respecto), así como encargos, brindis en verso o poemas de circunstancias…, en Larrea fue un verdadero idioma en el que cabían pocas bromas, algo vivido con una trascendencia real, incluso probablemente excesiva en lo que finalmente tuvo de unción, de búsqueda angustiosa, de autoexigencia extrema, de silencio coherente. Lo que en Diego fue la ocupación central y predilecta de su existencia, en Larrea fue puro tejido, algo estrictamente inseparable de ese mismo existir. Lo que en Diego fue, en fin, “literatura”, en Larrea fue pura vida, y por tanto no es extraño que el primero acabara mereciendo (con toda justicia) el Premio Cervantes y el segundo muriera en medio de las previsibles penurias del exilio (y qué hermosa y reveladora fue, en 2015, la lectura del luminoso y aun iluminado Diario del Nuevo Mundo, donde leíamos a un Larrea renovado en su optimismo al estrenar su forzosa vida en América, casi juanramoniano en su conmoción ante el nuevo continente: “La vida es perfecta. Es perfecta, pase lo que pase. Y su movimiento se reduce a dos grandes alas. Amor, inteligencia”).

De hecho fue ese Premio Cervantes de 1980 el pretexto para la última carta entre ambos, en la que Larrea felicita con cordialidad a su viejo amigo por tal reconocimiento. Con esas páginas culmina y se abrocha un epistolario que comprendió sesenta y cuatro años, pero de un modo exageradamente descompensado, como explican con enorme precisión en su prólogo a este epistolario los editores (que, muy oportunamente, son el ya mencionado Díaz de Guereñu y José Luis Bernal Salgado, dos de los principales y más activos especialistas en ambos autores). Antes de la Guerra Civil la correspondencia fue caudalosísima y frondosa en sus informaciones, en sus inquietudes, en el mostrarse mutuamente tentativas poéticas, esbozos de obras dramáticas, ilusiones y sinsabores. Pero en la Historia de España la fatalidad tiene muy buena puntería, y en estos casos las separaciones invariablemente coinciden con la desdichada fecha de 1936 o, sobre todo, 1939, que fueron las que provocaron una fractura muy visible y dolorosa en aquella amistad, hasta el punto de que entre 1937 y la muerte de Larrea en el mismo 1980 sólo se cruzaron treinta cartas, de un modo no sólo intermitente sino claramente enfriado, no lacónico pero sí cauteloso, y con algún reproche que da cuenta de heridas íntimas apenas cicatrizadas (y entre ellos, con una pena honda que no quiere llegar al rencor, destaca esa alusión tardía de Gerardo Diego al artículo de trinchera de 1938 en el que Larrea llegó a llamarle “Judas” por su posicionamiento político). Se nota, en cualquier caso, que el afecto sobrevivía, y por la visible calidad humana de ambos (más directa y franca la de Diego, más confusa y retorcida la de Larrea) perduraban los restos de una confianza completa que había sido absolutamente determinante para ambos en sus años de juventud y formación.

“Clásicos para la vida”, de Nuccio Ordine

el 8 enero, 2018 en Libro de la Semana

Clásicos para la vida

Clásicos para la vida

Ordine, Diamante

ISBN

978-84-16748-64-8

Editorial

Acantilado

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“Cambiar el mundo, mi amigo Sancho,

no es ni utopía ni una locura, es, sencillamente, justicia”.

Don Quijote

Nuccio Ordine, tras publicar La utilidad de lo inútil, vuelve a regalarnos un libro imprescindible en el que nos recuerda los lugares donde encontrarnos como seres humanos. Seres humanos conscientes, responsables y críticos capaces de cambiar el mundo y hacerlo más justo.

Con este libro Ordine deja claras dos ideas fundamentales:

Una es la importancia de la educación y la enseñanza en nuestras sociedades y la otra, la importancia de los clásicos para comprender el mundo en el que vivimos.

La educación es sin duda un pilar esencial de nuestras sociedades, el conocimiento genera ciudadanos responsables, librepensadores y autocríticos pero entonces ¿en qué fallamos desde hace siglos?

Quizá los problemas son fundamentalmente que en muchos lugares no se garantiza el acceso a la educación a gran parte de la población y que en el caso de que ese acceso sea posible la educación es mala o está manipulada, ¿quizá por eso generación tras generación, siglo tras siglo, no aprendemos de nuestros errores para no volver a repetirlos? ¿Por qué repetimos constantemente los mismos errores que no nos dejan hacer de este mundo un lugar en paz y en equilibrio con los otros seres que lo habitan y con la propia naturaleza? Por eso la vuelta a los clásicos es importante y se hace necesaria, porque en ellos está todo, porque en ellos está quienes somos.

El hombre en esencia no ha cambiado un ápice desde que tenemos memoria de que poblamos el mundo, de ahí la conexión con textos de toda la historia, los mismos pensamientos, sentimientos y formas de actuar. Somos seres capaces de los actos más hermosos y de los más horribles… pero la memoria de todo ello no nos permite el aprendizaje a nivel global… ¿por qué? ¿Es nuestra naturaleza y somos incapaces?  ¿O estamos constantemente manipulados por otras fuerzas y por lo tanto en constante lucha de intereses? ¿Y si todo depende de una mala educación, de un mal aprendizaje?

Vivimos en sociedades en las que se cultiva vivir alienado de uno mismo, ajenos a quienes somos realmente, hombres y mujeres manipulados  para ser compradores de cosas. Quizá por eso los libros, la música y el arte son tan peligrosos, porque devuelven al ser humano su capacidad de recordar quién es y qué desea realmente, su capacidad de sentir empatía, de escuchar y de ver de verdad cuando mira.

Ordine alerta de forma muy acertada sobre la comercialización de la educación: parece que tener ordenadores de última tecnología que cuesten miles de euros es mayor signo de una buena educación que tener un buen docente, vocacional y consciente de la importancia de su trabajo. La educación se intenta comercializar y se está dando un enfoque erróneo de su objetivo: se han de pasar exámenes para lograr unos títulos que nos darán un trabajo útil para tener cosas.

Pero la verdadera educación enseña que el conocimiento es importante en sí mismo para cada uno de forma personal, y es importante también en nuestra formación como ciudadanos responsables de crear sociedades habitables, mejores. No se nos enseña que somos responsables de nuestras vidas y también, en parte, de las de los demás, y eso hace que dejemos todo en manos de no sabemos bien quién, y eso también nos facilita mirar para otro lado cuando no deberíamos hacerlo.

¿Cuál es el error que llevamos siglos cometiendo…? La educación en escuelas y hogares parece ser la clave. Pero ¿qué se enseña realmente en las escuelas, institutos y universidades? ¿Una de la soluciones no sería una formación humanística para todos, aparte de la profesionalización? La formación humanística debería ser esencial pues con ella podemos llegar a comprendernos y a comprender a los otros, ella guarda nuestra memoria y protegerla debería ser algo sagrado para así cuidarnos y cuidar el mundo que nos cobija.

A pesar de todo, la esperanza existe porque el mundo también está lleno de hombres y mujeres con el espíritu, la conciencia y el valor de Alonso Quijano, Don Quijote.

El mundo está lleno de doñas y don Quijotes dando batalla.

Librería Taiga (Toledo)

 

“Hacerse todas las ilusiones posibles y otras notas dispersas”, de Josep Pla

el 4 enero, 2018 en Libro de la Semana

Hacerse todas las ilusiones posibles

Hacerse todas las ilusiones posibles

Pla, Josep

ISBN

978-84-233-5300-2

Editorial

Ediciones Destino

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Hace ya cuatro años aparecieron publicadas unas libretas ibnéditas de Josep Pla bajo el precioso título de La vida lenta. Notas para tres diarios (1956, 1957 y 1964). Aquel libro fue bastante mal recibido por la crítica, es decir, que fue mal entendido, pues, aunque en efecto abundaban las notas aparentemente inanes o reiterativas, se trataba de un estupendo testimonio de un Pla ya precozmente otoñal, recluido en su masía, insomne, un poco alcoholizado y sobre todo desencantado, francamente deprimido. Pero resulta que para muchos el mejor Pla es ése, no sólo el íntimo, el que infatigablemente escribe para sí, sino el amargo, el alicaído, el que tiende a la misantropía. Aquél era un libro desolador pero divertido, en el que, entre noticias sobre Dionisio Ridruejo o Agustín de Foxá, asomaba repentinamente la poesía (“hay un sol que parece una luna”) o esas “barojadas” que convierten a Pla en un escritor único (“los griegos son los andaluces de los Balcanes”)…

Ahora, según nos explica con minuciosos detalles filológicos Francesc Montero en la introducción, ha aparecido otra carpeta con materiales inéditos que estaban destinados a conformar el segundo volumen de Notes disperses, dentro del proyecto de la Obra completa de Pla. Por una u otra razón, aquellos fragmentos quedaron arrumbados y, exhumados ahora y traducidos por Ana Ciurans, es lo que leemos en Hacerse todas las ilusiones posibles y otras notas dispersas. El título, para cualquier lector habitual de Pla, es bonito y eufónico pero suena automáticamente inadecuado, como un plan de vida incompatible con el carácter desengañado e indiferente del autor, y en efecto, al leer la nota de donde se ha extraído el rótulo, sí encontramos a nuestro personaje: “Nada me hace ilusión. Cuando me hablan de la felicidad, la cursilería de la palabra hace que me parta en dos de la risa. Lo ideal es hacerse todas las ilusiones posibles y no creer en ninguna. Decepcionante, deprimente, qué se le va a hacer”.

Antes y después de ese desahogo, encontramos notas de todo tipo. Montero es exacto al recordar, por si acaso, que “la dispersión y la carencia de un orden eran justo el propósito que el autor perseguía”, de modo que el lector encontrará desde asuntos tan repentinamente actuales como el carácter catalán (con un diagnóstico poco autocomplaciente: dado que “los pueblos con espíritu comercial se ahogan si la presión del dogmatismo católico resulta excesiva”, el catalán es “un ser de escasos sentimientos públicos positivos, es decir, un hombre sin patria, incapaz de unirse a otros o compartir intereses, hipercrítico, irónico, individualista, frenéticamente individualista, negativo”…), valoraciones del veteranísimo semanario Destino (y qué mala imagen tiene Pla del que fuera su primer director, Ignacio Agustí…), notas de lectura (Doctor Zhivago “es la crítica más fuerte que se ha hecho del comunismo con argumentos reales”), apuntes del paisaje y celebraciones gastronómicas (porque unos guisantes de temporada o una caldereta de pescado sí son cosas que le hacían muchísima ilusión), esbozos de retratos, recuerdos de todo tipo, aforismos, anotaciones para otros libros o incluso bocetos de poemas… Y todo ello, como sucedía en el decisivo El cuaderno gris, acaba formando el retrato de un hombre contradictorio, un poco caprichoso, algo misógino, inteligentísimo pero injusto (Lorca, según él, fue un poeta “realmente intrascendente”), risueño y a ratos melancólico, trabajador pero indolente, curioso pero desmotivado. Y de todo ello surge una de las mejores prosas españolas del siglo pasado, una escritura adictiva que se devora con la misma grafomanía con la que Pla la escribía incesantemente. Este puñado de páginas nuevas se añaden a las miles ya publicadas, y entre todas forman un banquete, una verdadera juerga literaria, pura ilusión.

 

Encuéntralo también en catalán en estas librerías.

 

Los libros de 2017

el 28 diciembre, 2017 en Los Más Recomendados

Queridas lectoras, queridos lectores, se termina 2017 y se van atropellando los balances, los repasos, las listas. La que nosotros ofrecemos es la de los libros más clamorosamente recomendados por las librerías independientes españolas a lo largo de estos últimos doce meses, tomando el libro en español preferido por los libreros en cada una de las votaciones del año y, del mismo modo, el libro traducido que obtuviera en su día más votos. El resultado es, creemos, una lista diferente, con más memoria (no sólo porque se remonta a los primeros meses del año sino porque ofrece varios testimonios personales muy importantes, como los de Sylvia Plath y Alejandra Pizarnik), con títulos más secretos, con sorpresas, con libros que acaso todavía están por descubrir…

Prosas reunidas

Prosas reunidas

SZYMBORSKA, WISLAVA

ISBN

978-84-16665-61-7

Editorial

Malpaso Ediciones SL

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La vida negociable

La vida negociable

Landero Duran, Luis

ISBN

978-84-9066-371-4

Editorial

Tusquets Editores

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Diarios completos

Diarios completos

Plath, Sylvia

ISBN

978-84-9065-233-6

Editorial

Alba Editorial

Mas información

El libro de Gloria Fuertes

El libro de Gloria Fuertes

Fuertes, Gloria

ISBN

978-84-16290-73-4

Editorial

Blackie Books

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Canción dulce

Canción dulce

Slimani, Leila

ISBN

978-84-944434-8-0

Editorial

Editorial Cabaret Voltaire

Mas información

Derecho natural

Derecho natural

Martínez de Pisón, Ignacio

ISBN

978-84-322-3222-0

Editorial

Seix Barral

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Volver a casa

Volver a casa

Gyasi, Yaa

ISBN

978-84-9838-797-1

Editorial

PUBLICACIONES Y EDICIONES SALAMANDRA

Mas información

Tierra de campos

Tierra de campos

Trueba, David

ISBN

978-84-339-9832-3

Editorial

Editorial Anagrama

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Hôzuki, la librería de Mitsuko

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Shimazaki, Aki

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978-84-16830-73-2

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Nueva correspondencia (1955-1972)

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Alejandra Pizarnik

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978-84-264-0386-5

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Amor no correspondido

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Pym, Barbara

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978-84-946425-1-7

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Bárbulo, Tomás

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978-84-9838-807-7

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Mujer policía busca problemas

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Stewart, Amy

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978-84-17041-40-3

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Trece cuentos

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978-84-16537-17-4

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Hoja de Lata Editorial

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4 3 2 1

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Auster, Paul

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978-84-322-3289-3

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Berta Isla

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Javier Marías

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978-84-204-2736-2

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El club de los mentirosos

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MARY KARR

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978-84-16291-53-3

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Zgustova, Monika

ISBN

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Solenoide

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Cartarescu, Mircea

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978-84-16542-99-4

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Adón, Pilar

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Smith, Zadie

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978-84-9838-822-0

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Vidas a la intemperie

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Badal Pijoan, Marc

ISBN

978-84-15862-98-7

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Pepitas de calabaza

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Premios Nacionales 2017

el 26 diciembre, 2017 en Recomendaciones temáticas

En un año en el que Rosa Montero se alzó con el Premio Nacional de las Letras, o Alfredo Sanzol obtuvo con La respiración el Premio Nacional de Literatura Dramática, hubo seis libros publicados el año anterior que también han conseguido el mismo reconocimiento en sus respectivas disciplinas. Los repasamos (los releemos):

 

PREMIO NACIONAL DE NARRATIVA: Patria, de Fernando Aramburu (Tusquets)
El libro más leído y comentado del año (y de las últimas temporadas) cosechó también todos los premios, poniendo de acuerdo a crítica y público de una forma abrumadora, insólita desde hacía mucho tiempo. En la reseña que escribieron para ‘Los Libreros Recomiendan’, los amigos de la Librería Pons de Zaragoza consideraban que ésta “es la novela que ha puesto el fin de la violencia en el País Vasco en el centro del mapa literario en España”, y así es, sin duda: es el primer testimonio literario importante sobre esa anhelada y necesaria noticia, pero la narración se remonta a los orígenes y el desarrollo de la pesadilla, no sólo con verosimilitud sino con veracidad, moderación impecable y personajes creíbles.

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PREMIO NACIONAL DE POESÍA: Gloria, de Julio Martínez Mesanza (Rialp)

La poesía de Julio Martínez Mesanza (Madrid, 1955) siempre ha sido valiente, incluso osada, por desoír las modas y entregarse a lo que habitualmente se ha denominado “nueva épica”. El jurado que otorgó a Gloria el Premio Nacional de Poesía abundaba en esa forma de leerle al premiarle «por insuflar un aire nuevo a la tradición clásica, avanzando en profundidad en esta nueva entrega poética, plena de belleza formal y sentido de la rebeldía ante el pensamiento único vigente». Quien actualmente ejerce el cargo de director del Instituto Cervantes de Estocolmo ve así reconocida una carrera singular (por no decir solitaria), netamente original y ya veterana.

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PREMIO NACIONAL DE HISTORIA DE ESPAÑA: Historia mínima de la Guerra Civil española, de Enrique Moradiellos (Turner)

Experto en historia de la España contemporánea, biógrafo de Negrín, azote de revisionistas… el ovetense Enrique Moradiellos ha merecido el premio en la modalidad de Historia de España por este sintético manual sobre la Guerra Civil, un libro que destaca, según el jurado,  por «la ecuanimidad con la que aborda el tema de estudio, por el llamamiento a la concordia que se desprende de sus páginas y por una extraordinaria labor de síntesis que se sustenta en una rigurosa y dilatada trayectoria historiográfica.»

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PREMIO NACIONAL DE POESÍA JOVEN: La curva se volvió barricada, de Ángela Segovia (La uña rota)

Ángela Segovia (Las Navas del Marqués -Ávila-, 1987) ha obtenido con su tercer poemario un reconocimiento que la consagra como una de las voces poéticas jóvenes españolas más interesantes. “Mi cuerpo está lleno de / veneno”, se lee en un libro intenso que ha sido premiado por «representar la apertura de la poesía española hacia nuevos caminos que tienden puentes con nuevas formas de expresión artística y con la poesía hispanoamericana».    

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PREMIO NACIONAL DE ENSAYO: La lucha por la desigualdad, de Gonzalo Pontón (Pasado y Presente)

Quienes sigan creyendo que el siglo XVIII fue una centuria importante pero aburrida de estudiar, con mucha filosofía y poca acción, deben asomarse con urgencia a este ensayo de Gonzalo Pontón (Barcelona, 1944), que ha merecido el Premio Nacional de Ensayo «por la fluidez y erudición de la prosa, por su inteligente indagación en las raíces de la desigualdad y por su tratamiento de la Ilustración desde una perspectiva novedosa y actual». Comprobarán, acaso, que estaban en lo cierto, pero lo que sucedía, literalmente, entre líneas, puede ser todavía más apasionante que los acontecimientos a los que da lugar.

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PREMIO NACIONAL A LA MEJOR TRADUCCIÓN: Salvador Peña Martín por Mil y una noches (Verbum)

En un año en el que Malina Embarek mereció el Premio Nacional a la Obra de un Traductor, reconociéndose así una trayectoria en la que la madrileña ha trasladado a nuestro idioma la obra de Tahar Ben Jelloun, así como novelas de Edmond Al Maleh o Mohamed Chukri, el premio a la mejor traducción del año también se dirigió hacia el ámbito árabe, para galardonar la última versión al español del libro de libros más clásico e importante de aquel mundo, tan cercano y tan lejano a la vez, tan próximo y tan desconocido. El jurado se decidió por el trabajo del granadino Salvador Peña Martín «por ofrecernos la primera versión completa y directa del árabe y por la maestría y elegancia de la prosa y el verso castellano».

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“Tres periodistas en la revolución de Asturias”, de Manuel Chaves Nogales, José Díaz Fernández y Josep Pla

el 21 diciembre, 2017 en Libro de la Semana

Tres periodistas en la Revolución de Asturias

Tres periodistas en la Revolución de Asturias

Pla, Josep / Chaves Nogales, Manuel / Díaz Fernández, José

ISBN

978-84-17007-06-5

Editorial

Libros del Asteroide

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Desde sus mismos inicios, la editorial barcelonesa Libros del Asteroide ha dedicado una de sus líneas de trabajo a la recuperación de libros españoles de entreguerras escritos con especial maestría, ese tipo de libros influyentes que todo el mundo cita pero a los que casi nadie accede, por descatalogados, por difíciles. Desde que en 2007 reeditó el trepidante reportaje de Manuel Chaves Nogales sobre El maestro Juan Martínez que estaba allí, hemos podido leer en su catálogo hitos del periodismo como el Viaje a la aldea del crimen de Ramón J. Sender, De París a Monastir de Gaziel o Cuando yunque, yunque. Cuando martillo, martillo, de Augusto Assía, aparte del resto de libros de Chaves Nogales o de la Vida de Manolo contada por él mismo, la biografía de Manuel Hugué que escribió Josep Pla.

En todo ese proceso de rescates algo ha tenido que ver siempre Jordi Amat, quien durante sus años de estudiante había trabajado en la Universidad el tema de las biografías, y diez años después, convertido Amat en lo que muchos siempre supimos que sería (esto es, el hispanista más brillante de su generación), sigue teniendo buenas ideas: tras ocuparse de los citados libros de Gaziel y de Pla, ahora (y al tiempo que publica en Anagrama La conjura de los irresponsables, su particular veredicto sobre “el tema de nuestro tiempo”…) ha reunido en un solo volumen los testimonios de tres escritores sobresalientes sobre los sucesos revolucionarios de octubre de 1934, especialmente intensos en Asturias, y contados en este libro de tres modos muy diferentes pero complementarios, más que incompatibles, y en todo caso magistrales. Se reproduce íntegro (y buena falta que hacía…) Octubre rojo en Asturias, la narración que el escritor y político comunista asturiano José Díaz Fernández escribió con cierta épica en 1935, meses después de los acontecimientos, con pseudónimo y con cierta ingenuidad, pero con auténtica verdad literaria, con fuerza narrativa y honestidad personal, aunque con un candor muy de ese tiempo, tanto en lo estilístico como en lo ideológico. En contraste, está la lucidez admirable del sevillano Manuel Chaves Nogales, progresista y demócrata a toda costa, y la mirada siempre curiosa y graciosa del catalán Josep Pla, conservador y escéptico como pocos. Antirrevolucionarios ambos (y ambos estuvieron desde pronto en los lugares de los hechos, como corresponsales, respectivamente, de Ahora y La Veu de Catalunya), es sin embargo Pla el más crítico con socialistas y anarquistas (y, de paso, con Esquerra Republicana de Catalunya, a quienes considera cómplices directos de las algaradas en toda España). “El deber sagrado de la objetividad y de la verdad siempre ha primado en mí por encima de todo lo demás”, afirma Pla, sin embargo, antes de pasar a describir con indisumulada admiración la notable organización que los insurrectos impusieron en las zonas mineras ocupadas por ellos. Pero el diagnóstico final es firme, y una vez muy hostil contra los políticos de esa Segunda República Española sobre la que Pla escribiría una serie de libros para Destino en el mismísimo 1940: “Si las cosas de Asturias no sirven, con su terrible e implacable experiencia, para modificar la política anarquizante del Bienio, no habrán tenido ninguna utilidad y acumularán sobre las vergüenzas pasadas las nuevas vergüenzas”.