Estás navegando por el archivo de Recomendados.

“Carvalho: problemas de identidad” de Carlos Zanón

el 31 enero, 2019 en Libro de la Semana

Carvalho: problemas de identidad

Carvalho: problemas de identidad

Zanón, Carlos

ISBN

978-84-08-20148-9

Editorial

Editorial Planeta

Mas información

El detective privado Pepe Carvalho ha llegado vivito y (literalmente…) coleando hasta la Barcelona de Ada Colau. La mala vida que le conocemos (pues ha quedado minuciosamente documentada en muchas novelas) y la pura cronología hacen que lo veamos en 2017 ya un poco perjudicado, y a sus “cincuenta y muchos” años anda necesitado de ciertas pruebas médicas que previsiblemente, y para preocupación de su leal “Biscúter”, no está dispuesto a hacerse. Ahora bien, en lo que respecta a lo literario, la salud de Carvalho es excelente, y todo parece indicar que tiene un gran futuro por delante, pues Carlos Zanón, designado por los herederos de Manuel Vázquez Montalbán como continuador legítimo de sus crónicas, ha llevado a muy buen puerto el dificilísimo encargo.

Carlos Zanón se muestra valiente, muy provocador, deslenguado…, y en lo literario está poco dispuesto a recordar que se dirige a un público masivo… Es decir, que era, en efecto, un dignísimo sucesor de Vázquez Montalbán. Entretenido y a la vez exigente, su estilo, tan frondoso en referencias sociopolíticas y culturales, puede desconcertar a algunos lectores, pero ¿acaso no es el desconcierto uno de los principales pilares de la novela negra? Lo decimos porque renunciando casi a las posibles traducciones (un lector, digamos, albanés, lo pasaría mal con tanta alusión a Bárbara Rey y a Ángel Cristo, a Pasqual Maragall y a Samaranch), y probablemente también a los lectores del futuro (no queda tanto para que la gente no recuerde quién fue Joaquín Sabina o Andrés Iniesta), esta novela se entrega gozosamente y sin cálculos a la radiografía de un presente barcelonés que tiene muy en cuenta lo mejor de lo que la literatura ha hecho antes en homenaje a las zonas menos vistosas y menos turísticas de esa ciudad, esas cuyas preocupaciones están lejos de los “problemas de identidad” políticos a los que tan discretamente hace referencia el título. Y no lo decimos sólo por el propio creador de Carvalho (a quien Zanón hace una bonita primera referencia al referirse como de pasada al aeropuerto de Bangkok, “que allí se me quedó un amigo”, y al que después se menciona como “el Escritor”, explicándose con habilidad el origen de la relación con el detective), sino por la desheredada muchacha que nos hablaba desde las páginas de la recién reeditada Nada, de Carmen Laforet, o de los niños de las novelas de Juan Marsé, que se rascaban la cabeza con azufre para evitar la tiña mientras subían las exigentes cuestas del Guinardó, o, en su variante “alta astracanada”, el casting de secundarios de las novelas detectivescas de Eduardo Mendoza (o la exitosa Sin noticias de Gurb, en la que, por cierto, el marciano protagonista adoptaba la apariencia de Vázquez Montalbán en una de sus divertidas transformaciones).

No exageramos: aunque sea con un lenguaje osado y poco delicado, el inesperado tándem Zanón-Carvalho rastrea los bajos fondos barceloneses, y el Raval, y la ladera oscura de Montjuïc… retratando a sus habitantes o, mejor, a sus supervivientes. Las prostitutas ancianas, los yonkis, los inmigrantes que no juegan en el Barça o los delincuentes-no-vocacionales que están a la que salta van desfilando por estas páginas y, aunque sabemos de ellos de un modo valleinclanesco, deformado, caricaturizado, hay en su perfil algo piadoso, un homenaje a los desposeídos, a los rechazados, a la desesperación. La Barcelona ‘camp’ de Vázquez Montalbán es aquí aún más suburbial: ha llegado el siglo XXI y no lo ha hecho precisamente con suavidad para algunas bolsas de población. Aquí está el frío más feo, que es el de la miseria; los besos extemporáneos, ocasionales, y los navajazos familiares, cotidianos; la extraña poesía de los márgenes, la mecánica sexual del extrarradio. Se nota que Zanón ha disfrutado escribiendo, y ese disfrute se contagia en forma de buena literatura, donde la trama es menos importante que el ambiente, el argumento pesa menos que el retrato, y aun así obtenemos una historia trepidante: Zanón no es Zafón, pero por ahí se le andará.

Un tópico especialmente atinado y exacto sabe que, cuando un escritor muere, su legado textual ha de pasar unos años de limbo, y sólo los que realmente merecían la pena regresan de él triunfantes en forma de reediciones. El año que viene se cumple el centenario del nacimiento de Miguel Delibes, y es previsible una relectura general que revalorice por entero su literatura; Gonzalo Torrente Ballester murió hace veinte años y ahora nuevas impresiones de Los gozos y las sombras o Don Juan lo recolocan en nuestras librerías como lo que es: uno de los mejores narradores españoles del siglo XX (somos muchos los que creemos que, puesta a premiar a un gallego, la Academia Sueca se equivocó estrepitosamente…). Nuestro Vázquez Montalbán se fue en 2003 y, como algunos preveíamos, no ha podido ser un secreto lo extraordinariamente bueno que era: el año pasado Anagrama rescató su magistral Galíndez, y ahora vuelve su Carvalho: aunque sea de forma un poco apócrifa, es también una forma magnífica, gracias al buen oficio de Carlos Zanón, y a lo bien que ha captado y reproducido la “melodía MVM”. Ésta es la sombra de Carvalho, sí, pero no sólo va a ser una sombra muy alargada, sino una sombra de mucha calidad.

Puedes leerla también en catalán.

“Permafrost” de Eva Baltasar

el 28 enero, 2019 en Libro de la Semana

Permafrost

Permafrost

Baltasar, Eva

ISBN

978-84-397-3514-4

Editorial

LITERATURA RANDOM HOUSE

Mas información

Permafrost:

1.m. Geol. Capa del suelo permanentemente congelada en las regiones polares.

                               (Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua).

Y es precisamente así como se siente nuestra protagonista, congelada bajo una capa de hielo…

En primera persona nos cuenta su aislamiento de la vida, de todo y todos los que la rodean, incluso de sí misma. Ante tan devastadora soledad su único pensamiento liberador es el de su posible muerte. Encuentra en la idea del suicidio un posible camino que nunca, por unos motivos u otros, se decide a transitar.

Se puede decir que en esta historia, paradójicamente, encontramos a una mujer que al buscar la muerte encuentra la vida.

Es generosa en su honestidad, en la descripción de su incapacidad para vivir mientras vive, presa tras la capa de hielo que la recubre, esperando quizás poder romper ese hielo:

“Soy yo, la extraña que todos reconocen, esa que parece de mentira bajo su capa de hierba corta y consistente. Tengo un buen recubrimiento, impermeable como el de los bosques, pero no es mentira, no: la dureza del hielo preserva un mundo habitable, sólo que dormido.”

Ella está allí, intacta, viva, habitable…pero el frío la paraliza, la condena a la soledad y a la tristeza.

Con una sinceridad brutal, a lo largo del relato la escuchamos hablar sobre sus ganas de morir, sobre cómo piensa en distintas formas de suicidarse, cómo vive el sexo en su relación con otras mujeres, cómo siente el miedo, el dolor, la soledad, la tristeza, cómo es la relación con su familia y el daño que le causan porque no constituyen un verdadero hogar, cómo las mentiras la ayudan a sobrevivir, cómo se empeña en la búsqueda constante de sí misma en un mundo en el que no encuentra su lugar. A pesar de todo resiste, sobrevive…hasta que un factor circunstancial e inesperado le habrá de hacer elegir entre el amor o la muerte. ¿Podrá elegir? ¿O tal vez la decisión ya está irremediablemente tomada? Porque finalmente es la muerte la que la encuentra a ella y de una forma que nunca había imaginado.

El valor del desnudo emocional y personal en una sociedad llena de caretas y de poses, de redes sociales donde todos deben parecer felices, perfectos, sin mácula o error, toma todo sentido en Permafrost, que nos invade con un soplo de aire frío con su sinceridad, con su verdad, su inteligencia y su poesía.

Todos los días asistimos a la puesta en escena de imágenes de superficie que son un espejo donde nadie puede verse reflejado ni sentirse reflejado. Superficies sin profundidad.

Afortunadamente la literatura, por más que algunos huyan, nos ofrece esa verdad, esa hondura tan necesaria para vivir lo menos de mentira posible.

Sagrario Santamaría, Librería Taiga (Toledo)

Puedes leer también la versión original en catalán.  

 

 

“Introducción al límite” de María Alcantarilla

el 23 enero, 2019 en Libro de la Semana

Introducción al límite

Introducción al límite

Alcantarilla, María

ISBN

978-84-17453-17-6

Editorial

Fundación José Manuel Lara

Mas información

Tal vez la principal fatalidad de la poesía es que busca con cierta desesperación algo que no sabe lo que es, que necesita algo incierto, que vive anhelante de algo indeterminado. Es difícil salir al encuentro de algo que no ha sido definido, y ese apetito, por definición, nunca se sacia. Así de despistados andamos desde la Antiguëdad, haciéndonos preguntas, tratando de comprender los diferentes procesos, de desmenuzar el tiempo personal y colectivo, de desentrañar cómo funcionan los afectos y los desafectos, o cómo las cosas progresan y se corrompen, o cómo… Mejor o peor instalados en la realidad, con mayor o menor tendencia a la serenidad o al agobio (y, con ellas, a apaciguar o enervar a sus lectores), los poetas rastrean lo que ven y lo que imaginan, lo que saben y lo que recuerdan, sintiéndose incompletos hasta dar con la palabra que pueda, provisionalmente, tranquilizarles y comunicarnos. Gentes de corazón insuficiente o, al contrario, sobrados de intensidad, tratan de explicarse y de explicarnos cosas, de revelar verdades importantes, de tocar el corazón del misterio. Hay quien piensa que hay demasiados premios de poesía, pero nosotros pensamos que, muy al revés, son muy pocos para tanto afán…

En fin, hablando ya muy en serio, hace dos años el Premio Hermanos Argensola, del Ayuntamiento de Barbastro (Huesca), reveló a una poeta sevillana de 1983 al premiar su segundo libro, La edad de la ignorancia. María Alcantarilla había debutado en 2014 con Ella: invierno, un libro que ya barajaba la prosa y el verso y que mostraba a una poeta muy particularmente consciente de lo que se traía entre manos, y que instaba en cierto modo, pero también explícitamente, a “decidir entre la vida de verdad / y la no vida”, asunto que es nuclearmente poético, acaso el centro mismo de la cuestión. Pero en La edad de la ignorancia las cosas, aunque sólo aparentemente, se relajaban y se coloreaban un punto, se amplificaban y se hacían menos apremiantes, más laxas y amables: “Qué importa ser mayor o ser un niño / si al cabo la verdad siempre nos busca, / nos anda persiguiendo hecha una sombra, / una voz, / un día de lluvia; / qué importa la tristeza de ser tú / si esa verdad te grita la alegría / y a cambio no te pide nada más, / sólo que existas”.

Ahora la poeta insiste con un nuevo libro, y desde el primer poema leemos un “Incluso a media voz, suena el silencio” que da una de las claves de lo que encontraremos después: los muebles de la tradición poética quedan bien guardados en los versos de María Alcantarilla, que sin embargo está también muy bien instalada en la melodía contemporánea, eslabón autoexigente de esa cadena que sabe que la poesía es, a un tiempo, una tarea imposible y una tarea necesaria. La aceptación de la vida como es y, con ella, de la muerte, alcanza en este libro una conformidad que es casi, no diremos que lasciva, pero sí desde luego reconfortante en su paz, en la insinuación de unos ciclos que, aunque “No hay luz que sepa estar eternamente”, apuntan hacia un nuevo concepto de eternidad, a través de la regeneración. “La enfermedad no existe”, llega a afirmarse, y hay algo netamente estoico en la actitud invencible de quien ha acertado a colocarse en ese punto, no por inexperiencia (la edad de la ignorancia quedó atrás), sino, al contrario, por intuición de algo que es atemporal, como la propia palabra que intenta expresarlo. El concepto habitual de tiempo sale bastante lesionado de estos poemas, que casi lo desprecian, lo desdeñan, se desentienden de sus tradicionales tiranías. La degeneración se alza, provocativamente, como nueva oportunidad: “Quizá la enfermedad sea otro lenguaje. / Quizá aquel hombre sepa / que ha llegado el momento / de intentar aprender un nuevo idioma”. No alejada de la metapoesía o de la filosofía del lenguaje, Alcantarilla pone muy cerca lo que se dice de lo que se siente o de lo que, secretamente, se sabe, casi con la fe de un creyente. El cómo se vive y el cómo se dice todo eso que se va viviendo son hermanos, hilos que inevitablemente se trenzan.

2019, en lo que a la poesía se refiere, comienza, pues, por todo lo alto. Ojalá sea un año para aprender y disfrutar.

“El pelícano” de Edith Wharton

el 21 enero, 2019 en Libro de la Semana

El pelícano

El pelícano

Wharton, Edith

ISBN

978-84-948128-1-1

Editorial

Aventuras Literarias

Mas información

Edith Wharton (1862-1937) es, afortunadamente, una autora bien editada (y confiamos en que bien leída) en España. Neoyorquina de nacimiento y europea (parisina) de adopción, de buena familia, tuvo acceso a una privilegiada educación y a una independencia poco común en las mujeres de su época. Reportera de guerra, escritora, primera mujer en ganar el Pulitzer (y una de las primeras en conducir y en tener su propio vehículo), divorciada… Edith Wharton fue todo un personaje. También fue una excelente novelista (ahí están La edad de la inocencia o La casa de la alegría para demostrarlo) y una enorme cuentista.

El pelícano es uno de esos relatos que ahora rescata y edita maravillosamente Aventuras Literarias. La simbología del pelícano se asocia con la maternidad y se relaciona directamente con el sacrificio materno. Se dice que estas aves se herían a sí mismas en el pecho para proporcionar alimento a sus crías con su propia sangre, cuando no había nada más que comer. Y este cuento ahonda en ese mito, en la historia de Mrs. Amyot, una mujer joven y viuda que se ve obligada a dar conferencias (de todo tipo, de toda temática) para sacar adelante a su bebé. Mrs. Amyot no tiene formación, pero lo mismo habla de Goethe que de arte griego. Y lo que en principio era una forma de supervivencia acaba convirtiéndose en una adicción, en un gusto por estar ahí y figurar que (como acertadamente comentan los editores en el “Apunte sobre El pelícano” final) mucho se parece al de influencers, instagramers y otras especies actuales. La ironía, marca de la casa whartoniana, está presente en cada página.

El texto de Wharton se completa con un estudio de los editores sobre el propio relato, uno sobre Wharton, inédito hasta ahora en castellano, de Frederic Taber Cooper (Some America Story Tellers), y uno científico sobre pelícanos (las aves, no los mitos) de Wenceslao Zúñiga realizado para la Sociedad Laminaria. Si esto no fuera suficiente, Aventuras Literarias edita (primorosamente) este librito con una faja que es una lámina de un pelícano para enmarcar y un marcapáginas. ¿Alguien da más?

Judith y Jesús, Intempestivos (Segovia)

“Invierno” de Rick Bass

el 17 enero, 2019 en Libro de la Semana

Invierno

Invierno

Bass, Rick

ISBN

978-84-16544-83-7

Editorial

Errata Naturae Editores

Mas información

En De algún tiempo a esta parte, el monólogo teatral que Max Aub escribió en 1939, la protagonista llegaba a afirmar que a veces “el frío me hace el efecto de una manta”. Y esa paradójica sensación del frío como algo hospitalario y protector, un frío tan extremo que abriga, es, a su vez, uno de los protagonistas de este Invierno de Rick Bass, el testimonio de un tejano que, tras dar algún tumbo con su mujer en busca de un buen lugar donde cambiar de aires y escribir, acaban instalándose en un rancho de Yaak, en Montana, en la misma frontera con Canadá. Un confín que les atrapa precisamente por su dureza, que les convence por su inhabitabilidad, que les hechiza con su belleza. Si en general basta distraerse un momento de la ciudad y quedarse mirando dos árboles para sentir que uno, de repente, está en mayor contacto con la verdad, se puede intuir lo que sucede en paisajes tan aislados y casi vírgenes.

A pesar de que sabemos desde las primeras líneas que eso es lo que andaba buscando, el entusiasmo que vuelca Bass en su diario es sorprendente, por precoz. Es un amor a primera vista que pensamos que va a derivar en decepción en cuanto la naturaleza revele su cara más inclemente, pero no: el frío insoportable, inhumano, es precisamente lo que anhela el autor, una especie de “fríoterapia” que le haga renacer, poner sus cosas en claro, comenzar a escribir bien. Hacia la felicidad por la criogenización.

Y de hecho Invierno tiene algo de novela de aprendizaje, un claro aire de testimonio de epifanía y crecimiento personal. Tiene más de “literatura del yo” que de “nature writing”, por utilizar etiquetas genéricas de moda, y lo que sucede por dentro del personaje es más importante para el libro que aquello que lo condiciona, allá fuera: “Un mes es mucho tiempo cuando la vida es nueva”.

Rick Bass es mucho mejor poeta que humorista. De hecho, es lo primero, y no lo segundo: cuando intenta ponerse gracioso la cosa se tuerce un poco, pero su notable modo de conjugar lo cotidiano con lo sublime se emparenta con la mejor tradición poética americana. Las mejores entradas son esas en las que comienza a perfilarse una rutina en un medio donde las rutinas, por definición, son difíciles (en los dos sentidos del adjetivo): “Una buena cena. Todos los espaguetis del mundo y más aún. Días perezosos. Los peces saltan en el río que hay cruzando la carretera, al otro lado del bar. Elizabeth llega mañana”. Eso de barajar lo íntimo, lo propio, con lo exterior, lo de todos, es una actitud que estalla y destella con éxito en dos o tres momentos en los que se pone nítidamente dickinsoniano: “Cuando la nieve empezó a caer, fue como cuando aparecen los invitados”.

Ante la certeza definitiva (un poco escalofriante pero también un poco consoladora) de que “aquí no nos van a traer ninguna pizza”, Rick Bass puede llegar a exaltarse: “Hay días en los que prometo, que juro, que, mientras pueda seguir subiendo el sendero de detrás de la casa o salir al porche y mirar las estrellas, nunca seré infeliz, nunca. No sólo doy las gracias por lo que tengo, las proclamo”. Pero, ay, amigo, es muy difícil ponerse cursi a veintiséis grados bajo cero, y en eso salimos ganando los lectores: el tono de Bass es en general contenido, aunque se enfada con sus vecinos (y los insulta en su cuaderno con alarmante facilidad), y de vez en cuando adquiere también cierto sabor aforístico, pues lo de aprovechar el paisaje para extraer enseñanzas es algo que en literatura tiene su pedigrí: “Si salieran baratas (nuestra felicidad y nuestra libertad) no merecerían la pena”.

Puede parecer un abuso por nuestra parte, o una sobreinterpretación, pero el hecho de que lo que aquí se nos cuenta suceda entre 1987 y 1988, unido a lo que nos dice la solapa de que Bass sigue viviendo en Montana, ya bien asimilado, es algo que aporta mucha credibilidad a su diario, que aumenta su valor testimonial. Quiere decir, creemos, que su aventura no era un capricho, no era un arrebato, no era un descanso… Era, simplemente, verdad, y la verdad, se diga lo que se diga, es el principal valor literario (y el conservante más necesario para la poesía que merece ser llamada así).

Siete libros contra la marginación

el 16 enero, 2019 en Recomendaciones temáticas

El tema de la marginación social, en cualquiera de sus variantes, ha sido a su vez un asunto relativamente marginal en la literatura hasta hace no demasiado tiempo. En el contexto español clásico, por ejemplo, pocas veces los hortelanos, los pobres, los mutilados, los bandoleros o los gitanos eran algo más que personajes secundarios, transversales, gentes que complementaban la trama principal aportando un poco de color o de emoción. Pero poco a poco “los olvidados”, fueron articulando su voz, y en la literatura moderna ya han pasado a la primera línea, y a convertirse en la prioridad de autores, colecciones o, más recientemente, sellos editoriales. Hoy nos fijamos en ellos y ellas: indigentes, enfermas, locos, presas, inmigrantes, refugiadas, desahuciados, explotadas… En una actualidad en la que esas gentes, al parecer, vuelven a estar cada más amenazadas, y por lo tanto aún más vulnerables, traemos hoy aquí libros sobre los débiles, los desprotegidos, los más amenazados y excluidos.

LECTURA FÁCIL de Cristina Morales (Anagrama)

Interrogado sobre por qué recomienda tanto esta novela, sobre la que ya hay cierto clamor entre críticos, libreros y lectores, Jesús Trueba, de La Buena Vida, se explica: “Todo el mundo tiene un cuñado que en las sobremesas familiares acaba por decir una burrada que resume perfectamente la realidad de lo dicho. Las carcajadas son espontáneas y, al mismo tiempo, deja el regusto de que todo lo anterior era andarse con remilgos. Algo así me pasó con este libro, en el que se nos expone que el nivel del discurso habitual está a un 60% de lo que debería ser y que, por tanto, es imposible avanzar, una de las rémoras que puede tener la novela, pero que encaja con el perfil dependiente de sus personajes, y con el de nuestra sociedad”. Por su parte, Olivia Lahoya, de Estudio (Miranda de Ebro, Burgos), dice reconocer “una gran audacia narrativa de la autora, y un torrente discursivo que deja sin respiración al lector. Pone de vuelta y media a todo lo establecido reflejando la hipocresía y el absurdo de una sociedad excesivamente “normalizada” y lo hace de forma original, inteligente e ingeniosa. Una forma de narrar que puede incomodar, divertir y sorprender”.

Encuéntralo en tu librería

 

TIERRA ADENTRO, de Karlos Zurutuza,Libro del KO

TIERRA ADENTRO, de Karlos Zurutuza (Libros del KO)

Puestos a ponerse aún más serios, Federico Ocaña, director de la Librería Pasajes (Madrid) nos envía buenas pistas sobre formas un tanto extremas de marginación, como las que retrata Angela Davis en Democracia de la abolición (donde “revisa la vinculación entre raza, género y clase social para denunciar el aparato carcelario como una pieza clave en el entramado de poder en que vivimos, que queda así retratado como un sistema racial, capitalista y machista heredero del esclavismo”) o Memorias de abajo, de Leonora Carrington, “un recorrido alucinado por la vida en el sanatorio psiquiátrico en España donde fue a caer Leonora Carrington en su huida del nazismo desde Francia”. Lo de la huida de lugares conflictivos o miserables nos abre el tema de la emigración forzada, acaso “el tema de nuestro tiempo”, y el más dramático: sobre ello los libreros de Traficantes de Sueños (Madrid) y Katakrak (Pamplona) recomiendan Tierra adentro. Vida y muerte en la ruta libia hacia Europa, una crónica terrible en la que Karlos Zurutuza explica cómo a menudio el tramo en patera sobre el agua no es el segmento más peligroso de la huida de los emigrantes.

Encuéntralo en tu librería

 

CÁRDENO ADORNO, de  WINKLER, KATHARINA. Periférica

CÁRDENO ADORNO, de Katharina Winkler (Periférica)

Sobre la violencia contra las mujeres por el hecho de ser mujeres, en cualquiera de las múltiples formas que puede adoptar, hay una bibliografía inmensa en todos los géneros (narrativa, ensayo, poesía, teatro…), y novedades editoriales muy recomendadas como los cuentos de El encaje roto, de Emilia Pardo Bazán, o la nouvelle La memoria del aire, de Caroline Lamarche. Pero Daniel Rosino, de Walden (Pamplona), destaca otro libro muy reciente en el que a la violencia se suma el aislamiento geográfico, la lejanía, la soledad más literal en un medio siempre hostil: “La autora es la voz de Filiz, una mujer que nace en una aldea turca y más tarde vive en Austria, maltratada por su padre, por su marido, en nombre del honor y de la autoafirmación masculina, con una rutina doméstica asfixiante. Está todo contado con un lenguaje poético depurado, con fuerza en el estilo, y sacando la luz interior de Filiz, que la ayuda a escapar del mundo la violencia”.

Encuéntralo en tu librería

 

EL PAÍS ESCONDIDO, de Martín Abrisketa. Editorial Planeta

EL PAÍS ESCONDIDO, de Martín Abrisketa (Planeta)

Tanto Augusto Beltrá, de la Librería La Farándula (Novelda, Alicante), como Igor Muñiz, de la librería vallecana Muga (Madrid), apuestan por esta novela de límites y superaciones, pero es el segundo quien, entusiasmado y convincente, se explaya comentándonosla: “En el Bilbao de los años 80 conocemos a una niña que cuida de su abuelo. Ambos viven solos: él padece una demencia senil avanzada y ella es una niña especial, con una fantasía febril que le hace creer que puede intervenir en el mundo a través de los dibujos que realiza. Tratan de sobrevivir en una ciudad donde sólo pueden caminar entre yonquis, esquivar gases lacrimógenos y piedras en los enfrentamientos entre policías y obreros de los astilleros o intentar entender la amenaza implícita de esos susurros y esas pintadas que hablan de ETA y del Estado y de la violencia. Pero a ella sólo le preocupa la pareja de funcionarias que quieren separarla de su abuelo y todo lo que hará será para evitar que llegue ese momento… Martín Abrisketa, autor de la celebrada La lengua de los secretos, construye una breve y emotiva novela donde explora cómo las heridas simbólicas pueden curar a través del cuidado y el respeto a las diferencias que nos constituyen como personas, y a través de la elaboración de una historia propia (y colectiva) que pueda acoger tanto el dolor como la esperanza”.

Encuéntralo en tu librería

 

SABÍA LEER EL CIELO O’GRADY, TIMOTHY / PYKE, STEVE. Pepitas de CalabazaSABÍA LEER EL CIELO, de Timothy O’Grady (Pepitas de Calabaza)

Todo lo viejo nos estorba un poco, cuando no nos molesta o perturba, y eso sucede también, o incluso especialmente, con las personas. Los ancianos pueden llegar a incomodar por su propia existencia, por su lentitud, por sus lagunas, por la ausencia de futuro que encarnan, porque nos recuerdan que la materia que somos se corrompe y se acaba. Como testimonio emotivo de vejez aislada, solitaria, nostálgica, la escritora Marina Sanmartín, librera en la renovada librería Cervantes y Compañía (Madrid), propone Sabía leer el cielo, de Timothy O’Grady, con fotografías de Steve Pyke y prólogo de John Berger: “Este inclasificable y hermoso libro narra con inusitado lirismo la experiencia de los emigrantes irlandeses de la segunda mitad del siglo XX en Inglaterra. Evocadora tanto por sus palabras como por sus imágenes, cuenta la historia del viaje de un hombre del oeste de Irlanda a los campos, a las barracas de boxeo, a las obras en Inglaterra. Hasta que a finales de siglo se encuentra solo, con sus recuerdos, y se esfuerza por encontrar sentido a una vida de lejanía, pérdida y soledad.”

Encuéntralo en tu librería

 

MI PLANTA DE NARANJA LIMA,  de José Mauro de Vasconcelos. Libros del AsteroideMI PLANTA DE NARANJA LIMA, de José Mauro de Vasconcelos (Libros del Asteroide)

Tras mencionar Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas (sobre la represión de los homosexuales en la primera Cuba de Fidel Castro), ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?, de Jeanette Winterson (sobre el lesbianismo en medio del fanatismo religioso) y Cuando yo tenía cinco años, me maté, de Howard Buten (sobre la infancia en los centros de internamiento), Aida Peral Joris, embajadora en Madrid de la librería almeriense-granadina Picasso, se queda con este otro testimonio de primera mano, que ha cautivado a lo largo del tiempo a millones de personas: “Me gusta que esté escrito en primera persona, con la particularidad de que la mirada es la de un niño de tan sólo cinco años. Leer esta historia es mirar a través de los ojos de Zezé, el menor de cinco hermanos y con padres totalmente ausentes. Contemplar la dureza de un país devastado por la marginalidad y la pobreza, y la rudeza de lo que queda en casa, en el hogar. La necesidad y las ganas de Zezé de salir al mundo a buscar, a conocer,  a experimentar,… y a través de esto y sin darse cuenta, a hacerse así mismo. Una historia para todos, y de fondo” que tendría su continuación en Vamos a calentar el sol.

Encuéntralo en tu librería

 

NO ESPERES QUE EL TIGRE SE VUELVA VEGETARIANO, de Mario Alonso Ayala. Editorial Almuzara

NO ESPERES QUE EL TIGRE SE VUELVA VEGETARIANO, de Mario Alonso (Almuzara)

Es verdaderamente llamativa la escasez de libros sobre la indigencia, y se diría que ese vacío se corresponde con la invisibilidad que parecen adquirir los “sin-techo”: están por todas partes en nuestras ciudades, nos cruzamos con ellos continuamente, compartimos espacio público… pero no convivimos, no interactuamos, no existen. Una figura social que en principio debería llamar la atención de los narradores, por sus posibilidades, por su difícil forma de habitar las ciudades, por lo que saben o piensan de nosotros…, se ve sin embargo silenciada. Pero la librera Rosa Pastor, de Libros 28 (San Vicente del Raspeig, Alicante), nos invita a fijarnos en esta breve y curiosa novela recién publicada, y destaca el hecho de que esté escrita por un narrador (conocido ya por los microcuentos de Bandera blanca) que, en realidad, se dedica a presidir una auditoría que cuenta con más de tres mil empleados en todo el mundo. Con desparpajo, bondad de fondo y buena prosa, Mario Alonso ofrece una primera novela en la que se explica muy bien que no es tan difícil terminar durmiendo en la calle, pero que es casi imposible regresar a la normalidad una vez que alguien ha necesitado tumbarse en el banco de un parque o en un cajero automático. Ternura, camaradería y, sobre todo, recuerdos dolorosos de cuando las cosas iban bien vertebran una trama dura pero esperanzada, realista pero con magia.

Encuéntralo en tu librería


Claudio López de Lamadrid (1960-2019)

el 14 enero, 2019 en Noticias

Cualquiera que haya leído libros en español en los últimos veinticinco años (y, sobre todo, cualquiera que haya leído libros escritos en español, sean de una u otra orilla) le debe mucho al editor Claudio López de Lamadrid, que falleció repentinamente en Barcelona, su ciudad natal, el pasado viernes.

Tras formarse en Tusquets Editores y tomar en su día las riendas de Grijalbo, durante los últimos años articuló y lideró el sello Mondadori, en el que, reconvertido después en Literatura Random House, ha acogido mucha de la mejor literatura contemporánea, al tiempo que ha apostado por numerosas voces jóvenes, muchas de ellas confirmadas y consagradas después.

Su desaparición nos entristece mucho a libreras y libreros, pues Claudio López de Lamadrid fue un editor muy cariñoso siempre con las librerías independientes, y estuvo muy cerca, muy atento. Desde CEGAL, y desde ‘Los Libreros Recomiendan’enviamos un abrazo grande a sus familiares y amigos, y a toda la familia Penguin Random House.

 

 

“Cavilaciones y melancolías” de José Jiménez Lozano

el 14 enero, 2019 en Libro de la Semana

Cavilaciones y melancolías

Cavilaciones y melancolías

Jiménez Lozano, José

ISBN

978-84-948202-8-1

Editorial

Confluencias

Mas información

Escribe en estas páginas José Jiménez Lozano que la literatura que merece más aprecio es la que está “llena de vida y de pensares” (p. 187). Y vida y pensares rebosa esta última entrega de sus diarios, como les sucede a todos sus libros y artículos, pues estamos hablando de un escritor (“escribidor” diría él, y así lo plasmó en su anterior libro, Memorias de un escribidor) de una lucidez admirable, clarividente y “clariescribiente” si se me permite la licencia– como pocos.

Desde la barbarie que acecha por tantos flancos a la misma vida, hasta los servilismos de lo políticamente correcto; desde la flagrante imposición de las apariencias, hasta el descubrimiento alumbrador de los pequeños tesoros del vivir; desde la contaminación de casi todo por la política, tan generadora de banalidad, hasta la necesidad de detenerse en lo sencillo, en lo cotidiano, en lo pequeño… El lector hallará en estas páginas muchos pensamientos sobre la vida real, sobre acontecimientos puntuales de nuestro día a día, junto a auténticos cuestionamientos sobre el devenir de nuestra tradición cultural, reflexiones sobre la historia en general o la nuestra en particular, como el desprecio que sufre hoy en España la misma lengua de Cervantes. Y un largo etcétera; todo ello escrito con un rigor y una contundencia que iluminarán, sin duda, al lector atento.

En Cavilaciones y melancolías también se encontrará el lector con los autores de siempre del escritor, con la “familia espiritual” de José Jiménez Lozano, auténticos “amigos” que le vienen acompañando desde hace años, dando lumbre y conversación cálida a su pensamiento; son lujosa compañía y un aliento impagable para sus lectores.

Por todo ello, recomendamos estos pensares llenos de vida y de lucidez, atentos y sutiles, inteligentes y agudos, por los que no deja de transitar, desde luego, la esperanza. Cuentan, además, con la ventaja de ser comentarios y reflexiones independientes, lo que facilita una lectura discontinua para quienes se acercan a cada pequeña o gran píldora de ellos por separado.

José Jiménez Lozano es uno de los escritores más delicados y profundos del tiempo presente. Sus libros abren horizontes. Los fulgores de este último y sus reflexiones reposadas, al igual que los poemillas que nos regala a lo largo de las páginas del texto, serán luz para quien lo lea, y no dejarán de transmitirle alegría y esperanza. Esperanza y luz, tan anheladas, tan necesarias, en el fragor y la complejidad del vivir, que muestran que todo fluye a pesar de las no pocas dificultades; que la hermosura de lo sencillo sigue alentando en lo hondo… Véase, si no, este poemilla titulado “Canícula”:

 

La canícula o perrilla huye

y escala el cielo por la noche,

y el sol aplasta al día con su carro.

Mas las cigarras,

que se nutren de escarcha

no son alcanzadas por tal furia,

y cantan constantemente. Algunas

quizás son estrellas en invierno.

 

Carmen Herrando, Librería Ars (Zaragoza)

 

“¡Escríbelo, Kisch”, de Egon Erwin Kisch

el 10 enero, 2019 en Libro de la Semana

¡Escríbelo, Kisch!

¡Escríbelo, Kisch!

Kisch, Egon Erwin

ISBN

978-84-16461-22-6

Editorial

Xordica

Mas información

Continúan llegando a nuestras librerías títulos sobre la Primera Guerra Mundial, condicionados por los centenarios de estos últimos años pero, en general, de valor constante, imperecedero. De hecho, lo que extraña y casi molesta es que sean tan necesarias las efemérides para que salgan a la luz libros que deberíamos haber conocido hace mucho. Sea como sea, mejor tarde que nunca. Sabemos esperar.

Acaso para culminar la conmemoración, casi in extremis, a finales de 2018 se ha publicado en la editorial Xordica un libro especialmente reseñable, no sólo por ser la obra de un escritor importante, sino por el valor literario de su testimonio. Se trata del diario de campaña de Egon Erwin Kisch, de quien ya conocíamos sus artículos y reportajes, y van desde la movilización en el verano de 1914 hasta el momento en que es herido en la primavera de 1915: menos de un año en el frente, pero suficiente para volver desquiciado y con los traumas propios de tal experiencia, contado todo con especial intensidad, de un modo vívido y sobrecogedor, aunque también original e ingenioso.

Lo más importante de una narración es su tono: ni el tema, por sublime que sea, ni los símbolos, por bien meditados que estén, consiguen convencer o fermentar si lo que haya que contar no se cuenta desde algún sitio destacado, desde una perspectiva insustituible, desde una actitud singular y genuina. Este ¡Escríbelo, Kisch! es muy curioso en ese sentido, y debe de ser verdad lo que el autor nos cuenta en su breve introducción de que no corrigió ni una coma al publicar lo que en su día había escrito en los trenes, en las trincheras, en las carpas, en la enfermería… pues las primeras entradas son las de un hombre feliz, jovial, con ganas de vivir experiencias…, pero enseguida se asiste “en falso directo” al momento en el que claramente se le congela la sonrisa y se le acaban las ganas de broma, horrorizado ante lo que comienza a vivir y a ver. Tras unas poquísimas páginas más o menos alegres, el lector casi puede notar físicamente el cambio violento en el estilo del cuaderno: se acaba la juerga y comienza el terror, el peligro, el miedo, o una sed que pocas veces se ha contado de un modo tan tremendo (“el agua sabe a champán”).

La vida en tiempo de guerra contada con perspicacia y conmoción; y el deseo de renacer a una nueva vida real: “durante una noche eterna e interminable, me dije que, si algún día volvía a vivir en un país en paz, jamás volvería a despotricar de la cama, de la calefacción, de la comida o de la bebida de un hotel, restaurante, café o casa”.

“El vendedor de tabaco” de Robert Seethaler

el 8 enero, 2019 en Libro de la Semana

El vendedor de tabaco

El vendedor de tabaco

Seethaler, Robert

ISBN

978-84-9838-897-8

Editorial

PUBLICACIONES Y EDICIONES SALAMANDRA

Mas información

Un rayo, y poco después una bofetada. De esa forma rápida e inesperada empieza lo que será la nueva vida de Franz, protagonista de la nueva novela de Robert Seethaler.

Si en la anterior, Toda una vida (reseñada para ‘Los Libreros Recomiendan‘ por la Librería Jarcha de Madrid), la historia se vertebra en torno a la relación del hombre con la naturaleza, en esta ocasión, y con un convulso escenario histórico de fondo, son la pérdida de la inocencia y la necesidad de comprender el mundo y a uno mismo, de adaptarse a una realidad bruscamente impuesta, los elementos que hilvanan el relato.

Franz Huchel, que siempre ha vivido con su madre en las montañas tirolesas, se ve obligado a trasladarse a Viena para trabajar. Corre el año 1937 y será detrás del mostrador de un estanco donde, entre titulares de periódicos y cigarros, descubrirá el dolor de convertirse en adulto.

El profesor Sigmund Freud será una presencia un tanto espectral pero justificadora y conductora del proceso interior de Franz, así como de su inexperiencia ante el amor, sus preguntas sobre la vida, y su resolución un tanto psicoanalítica (pues Franz comienza a anotar sus sueños cada mañana en un papel, y los va pegando en el escaparate del estanco, a modo de experimentación con la vida y de recreación del diván del profesor).

A pesar del duro proceso de madurez vital del joven, paralelo a un claro posicionamiento político con graves consecuencias para él, no deja de tener esta novela un gusto amable y un halo de cuidadísima fotografía, como si de una superproducción cinematográfica candidata a premio se tratara. El olor a tabaco del estanco, a dulces caseros vieneses, a delantal materno y a sábanas limpias predominan sobre los “Heil Hitler!” que tímidamente comienzan a oírse por las calles, y que pronto se impondrán en el mundo, marcando definitivamente el destino del ya adulto Franz Huchel.

Fuencisla y Susana, Librería Diagonal (Segovia)