Nuestros diarios favoritos

el 19 junio, 2019 en Recomendaciones temáticas

En uno de sus Madrigales de la pensiónCharles Bukowski avisa de que hay que desconfiar de “those who are always reading books”… Probablemente tenía razón, quién sabe, pero qué le vamos a hacer, no podemos remediarlo, y entre los libros que más nos gustan siempre han estado los diarios literarios. Y ahora hemos hecho un pequeño sondeo por las librerías y varias libreras y libreros nos hablan de algunos de sus favoritos. Y el resultado es equilibrado y muy, muy apetitoso:

Los diarios de Adán y Eva. Mark Twain. ImpedimentaLOS DIARIOS DE ADÁN Y EVA, de Mark Twain (Impedimenta)

Habrá quien lo considere una paradoja, pero este recorrido por los diarios, que son en principio el género de la intimidad por antonomasia, incluso el de la privacidad…, comenzamos por fijarnos en los “diarios de ficción”, subgénero infinito, y mediante el cual, como en el Libro del desasosiego, se puede llegar a expresar la intimidad real a través de un personaje inventado (como tan habitualmente sucede, por otro parte, en las novelas…). Como caso paradigmático y valiente nos quedamos con Los diarios de Adán y Eva de Mark Twain. Según Ester Vallejo, de Lex Nova (Madrid), se trata de “Un libro divertido, ácido e inteligente sobre dos personas que no pueden ser más opuestas… Nuestros orígenes vistos por los ojos de un clásico de las letras estadounidenses”. Desde la Librería de Mujeres de Canarias (Santa Cruz de Tenerife), Izaskun Legarza completa la recomendacuión: “Me parece que destilan inteligencia y humor en cada uno de los párrafos y que el autor juega muy bien con los papeles (roles) de género asignados y los tuerce y retuerce a su antojo. Eva parlanchina y nombradora frente a un Adán que no comprende ni nombra. Y, sin embargo, Eva diciendo de Adán: “En mi opinión, parece un animal más inclinado al reposo que a cualquier otra cosa”. Adán hablando de los hijos que Eva no nombra, Y, en cualquier caso, en un guiño a modo de estacada, Eva defendiendo el amor, sobre todas las cosas, pero dejando caer que tal vez sea sólo cuestión de sexo: “Entonces, ¿por qué le amo? Pues sencillamente porque es masculino, creo. En el fondo es una buena persona, y por eso le quiero, pero aunque no lo fuese, también sería capaz de quererle. Incluso aunque me pegara o me insultara, seguiría queriéndole. Lo sé. Sospecho que todo gira en torno al sexo, a decir verdad”…

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EL DIARIO de Henry D. Thoreau. Capitán SwingEL DIARIO (1837-1861), de Henry D. Thoreau (Capitán Swing)

En la librería Walden (Pamplona), como su propio nombre indica, adoran los diarios de Henry David Thoreau. Nos lo explica Dani Rosino: “Que Thoreau es, esencialmente, un poeta lo prueban la mayoría de sus escritos, pero no sus versos, que curiosamente son bastante flojos. Es en sus diarios donde mejor despliega su mirada sobre lo que le rodea, su posición en el mundo. Da la sensación de que empieza a escribirlos un poco al azar, sin saber hacia dónde ir, que es como salen luego las cosas importantes, y como por requerimiento de Emerson: “¿Qué estás haciendo ahora? ¿Llevas un diario?”. Tenía veinte añitos, y en las siguientes páginas le vamos a acompañar durante toda su vida, sobre todo caminaremos a su lado en los paseos solitarios por los alrededores de Concord y es en esas caminatas, en las que va a desgastar las suelas de sus botas y se va a llenar las manos de arañazos, entre los cantos de los pájaros y el transitar de las estaciones, donde el espíritu de Thoreau crece y con él madura toda su obra. “Describo lo común. Esto es lo que de verdad tiene encanto…”, y lo hace con un instinto extraordinario: “Mi vida participa del infinito. El aire es tan profundo como nuestras naturalezas. Salgo a pedirle cosas nuevas a la vida. Quiero comenzar bien este verano, hacer algo digno del verano, digno de mí…”

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DIARIO 1887-1910 de Jules Renard. Debolsillo

DIARIO. 1887-1910, de Jules Renard (Debolsillo)

Elvira Lozano, una de las socias-libreras de La Pantera Rossa (Zaragoza), leyó hace mucho este diario, pero lo recuerda como “un bisturí bien afilado”. Complementario de sus imprescindibles Historias naturales, el ‘journal’ de Renard es, en efecto, ejemplo modélico del género, y precedente del tono o la perspectiva de muchos otros autores y autoras. Aunque en algunos momentos flirtea con cierto cinismo suave (“No existen los amigos, sólo los momentos de amistad”; “Sólo hago vida social cuando tengo ganas de aburrirme”…), o no tan suave (“No sólo es necesario ser feliz; además es necesario que los demás no lo sean”…), este diario es un monumento literario, y lo sería mayor si su viuda no hubiese destruido aproximadamente la mitad antes de entregarlo al editor, que comenzó a publicarlo en 1925 (también se quemaron tres mil doscientas de las cuatro mil ochocientas cartas cuya copia guardaba Renard). Parece que él mismo se aplicó su cuento: “Sueña grandezas: eso te permitirá, por lo menos, conseguir pequeñeces”.

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DIARIO de Katherine Mansfield. Debolsillo

DIARIO, de Katherine Mansfield (Debolsillo)

A Izaskun Legarza, desde la Librería de Mujeres de Canarias (Santa Cruz de Tenerife), se le nota, en su propia escritura gozosa, cuánto ha disfrutado realmente eso sobre lo que escribe: “A mi juicio, el diario de Katherine Mansfield es una más de sus obras literarias. Y no por ser falso, afectado o alejado de lo cotidiano. Muy al contrario, cada página, siempre fechada y puesta en contexto, está tan llena de detalles externos como de sentimientos de la autora. Es, en este sentido, un verdadero diario, pensado y escrito como tal. Y, sin embargo, además de los temas eternos que nos permiten acercarnos más a la Mansfield: el deseo de soledad y el miedo a padecerla; la pasión por la naturaleza, el rechazo a las convenciones sociales y la conciencia de saber jugar en y con ellas, la niñez y la muerte, etc. Además, digo, están las palabras, la incesante búsqueda de la escritura a la que pertenece, la capacidad para verse desde fuera, la exactitud de las descripciones, la autocrítica. Y por esto, por la implacable lucidez que muestra, es por lo que considero que estos Diarios son, también, una inmensa herencia literaria de esa mujer que vivió para escribir y no abandonó el humor cáustico sobre sí y sobre su época en ningún momento. Como ejemplo, sólo dos botones:
21 de marzo de 1914
“He viajado con dos mujeres morenas. La una tenía un cesto de plamplina, y la otra un cesto de narcisos. Cada una llevaba un niño atado no sé como a su cintura con un viejo chal. Mujeres limpias y delgadas, con el cabello bien peinado y trenzado. Hablaban fuerte entre ellas, de un lado al otro del autobús. Una de las mujeres sacó un trozo de pan y se lo dio al niño; la otra abrió su blusa y le dio el pecho. Estaban sentadas y balanceaban sus rodillas, mientras miraban con vivo interés a la gente del autobús. Tenía un aire activo e indiferente”.
Sinceramente, después de este párrafo yo añadiría un amén. Me parece que la capacidad de evocación que contiene solo puede salir de un escritora enorme.
14 de diciembre de 1920:
“Nieve perpetua. ¿Habéis observado qué aire satisfecho y relamido tienen las montañas que están cubiertas de nieve todo el año? Parece como si esperaran de mí una admiración pavorosa. Uno diría que sus picos estúpidos no han pensado nunca lo monótono que es estar eternamente fuera de toda sospecha”.

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DIARIO DE ANA FRANK. Debolsillo

DIARIO, de ANA FRANK (Debolsillo)

Al hablar del género diarístico es estrictamente inevitable referirse a éste, seguramente el diario más leído de la Historia, cuando, paradójicamente, nació y fue escribiéndose sin la más remota voluntad de publicación por parte de su autora, tan joven cuando lo escribió como célebre después, tras su asesinato. Sagrario Santamaría, librera en Taiga (Toledo), nos cuenta que lo leyó “hace muchos años, aún no había empezado la universidad, fue el “Diario de Ana Frank” y a pesar del tiempo que ha pasado no he olvidado la impresión que la inteligencia de Ana  me causó en cuanto a su capacidad de lectura del mundo y del ser humano. En aquel momento sentí que estaba sentada a su lado mientras escribía ese diario y que aún sabiendo todo lo que sucedería no podía salvarla, me hizo sentir la impotencia que muchas veces vivimos ante los terribles acontecimientos que observamos a diario sin poder hacer nada. ¿Podemos hacer algo…? Ana fue una de las personas que me hizo tomar conciencia de lo horrible y lo hermoso que es el ser humano y también de la importancia del valor de tomar decisiones y posicionarse del lado que creamos correcto, me hizo tomar conciencia de la importancia de la memoria… Creo que su legado es inmenso”.

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DIARIOS COMPLETOS de Sylvia Plath (Alba Editorial)

DIARIOS COMPLETOS, de Sylvia Plath (Lumen)

Cuando se lanzó desde ‘Los Libreros Recomiendan’ la pregunta de ¿Cuál es vuestro libro de diarios favorito?, bastante difícil de responder por la cantidad y diversidad del asunto, Olivia Lahoya Cuende, de la Librería Estudio (Miranda de Ebro, Burgos), tardó poco en decidirse: “¡Los Diarios completos de Sylvia Plath, publicados por Alba, en 2016, en edición de Karen V. Kukil!”. Y se explica: “El suicidio de Sylvia Plath (al igual que el de otros escritores) ha suscitado siempre un especial interés, morboso tal vez, por su vida más íntima, para, quizá, tratar de entender qué pensamientos, qué circunstancias atormentaban de tal manera su mente hasta el extremo de decidir acabar con su vida. En estos diarios, se aprecia una temprana y lúcida capacidad de análisis de sí misma, en lucha constante contra su tendencia enfermiza a la melancolía y a los estados depresivos. Vemos también cómo su faceta de escritora se mezcla con una rutina cotidiana ligada a su condición de mujer (“mi tragedia es haber nacido mujer” dice), en clara desventaja para sus aspiraciones literarias. El poder atribuido a la escritura como tabla de salvación, como refugio, vía de escape y desahogo para paliar los tormentos que acechan a quien vive permanentemente en el borde del abismo no ha funcionado precisamente en un buen número de escritores y escritoras, entre las que se encuentra Sylvia Plath”.

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CUADERNOS DE TRABAJOS de Ingmar Bergman. Nórdica Libros

CUADERNOS DE TRABAJO, de Ingmar Bergman (Nórdica Libros)

Una variante especialmente apasionante del género diarístico es la de los cuadernos de artista. Hemos leído decenas de cuadernos de pintores, libretas de borradores, apuntes y bocetos, desde los de Miguel Ángel Buonarroti hasta los de pintores españoles recientes como Ramón Gaya, o todavía vivos como Miquel Barceló… En cuanto a cineastas, Pilar Torres Vicente, librera en La Buena Vida (Madrid), nos recuerda que “Robert Bresson decía que hacer una película era vivir durante meses dentro de ella. En los cuadernos de Bergman, cuyo primer volumen publicó Nórdica el año pasado, se cumple a la perfección esa máxima del cineasta francés: acompañamos a Bergman durante los primeros años de su éxito, mientras imagina, sufre y organiza las películas que le llevaron a la fama y a la distancia interna que marcaba la soledad de su genio”. Sea como sea, Pilar considera todavía mejores los diarios de Andrei Tarkovski, Esculpir en el tiempo, que son los que nos recomiendan específicamente desde la Librería Renacer (Málaga): “Las páginas de sus confesiones muestran las ilusiones, expectativas e inmensas decepciones del artista, a la vez que testimonian la lucha que sostuvo para alcanzar sus objetivos estéticos y, en el fondo, sus metas morales. Por otra parte, constituyen la crónica de las lecturas, cavilaciones y reflexiones de un cineasta que, a fuerza de sentir y pensar su tiempo, se ha convertido en uno de los grandes intelectuales rusos de la cultura europea actual”.

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LA TENTACIÓN DEL FRACASO de Julio Ramón Ribeyro. Seix Barral LA TENTACIÓN DEL FRACASO, de Julio Ramón Ribeyro (Seix Barral)

Desde la coordinación de ‘Los Libreros Recomiendan’ nos decidimos por esta novedad, que no es tal, pero a la que el 90º aniversario del nacimiento de Julio Ramón Ribeyro ha vuelto a dar la oportunidad que su calidad extrema merece. Desde que Andrés Trapiello (que algo sabe de diarios…) nos recomendó leer a Ribeyro, concretamente sus portentosas Prosas apátridas (también recuperadas ahora), nos hemos hecho adictos a sus novelas, sus cuentos, sus notas misceláneas y, sí, sus intermitentes diarios, que ahora se reeditan presentados por Enrique Vila-Matas. Como recuerda éste en su prólogo, Ribeyro soñó siempre con un libro que fuese, al mismo tiempo, “un manual de sabiduría, una caja de sorpresas, un modelo de elegancia, un valioso conjunto de experiencias, una guía de conducta, un regalo para los estetas, un enigma para los críticos, un consuelo para los desdichados y un arma para los impacientes”, y lo cierto es que obtuvo ese libro, disuelto de alguna forma en todos, agazapado en rincones y entre las líneas de toda su obra, una de las principales de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Y además, en su diario, el peruano cita los de otros muchos autores, como los de Amiel (recién reeditados en Renacimiento), Chateaubriand, Casanova, Stendhal, Saint-Simon, Paul Léautaud, Anaïs Nin, Charles Du Bos, los hermanos Goncourt, Gombrowicz, Kafka, Jünger…

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DIARIOS de Alejandra Pizarnik (Lumen) DIARIOS, de Alejandra Pizarnik (Lumen)

Cada vez más y más conocida por su magnífica obra poética, la argentina Alejandra Pizarnik fue también una estupenda autora de breves prosas, cuentos y anotaciones. Y también de más de mil páginas de diarios, editados por Ana Becciu, y en los que rastreamos la intensidad de la autora, su inseguridad, tan inmensa como su talento, su ansiedad, sus adicciones, sus necesidades, su deriva hacia la enfermedad, la locura y la muerte. Leer en paralelo los poemas y los diarios constituye una experiencia indudablemente dolorosa, pero también reveladora.

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DIARIOS de Iñaki Uriarte. Pepitas de Calabaza DIARIOS, de Iñaki Uriarte (Pepitas de Calabaza)

Desde la Librería Cerezo (Logroño), nos cuentan que “respecto a la literatura diarística, hay dos autores que nos han hecho disfrutar casi a partes iguales: Miguel Sánchez Ostiz e Iñaki Uriarte, son autores con los que sentimos una cercanía casi doméstica y que hacen de sus diarios una lectura gozosa, no exenta por otra parte de momentos casi amargos”. Pepitas de Calabaza reunirá pronto los tres volúmenes que hasta hoy ha publicado Uriarte en ese mismo sello, pero, en todo caso, esto nos da pie a hablar del contexto español, donde no han faltado diaristas formidables, tanto en lo que se refiere a expediciones y cuadernos de bitácora (si es que Cristóbal Colón era finalmente español…), tanto en el contexto político (ver los diarios de Manuel Azaña, llenos de informaciones) como en el estrictamente literario (Josep Pla o Tomás Segovia). Pero es de nuevo Ester Vallejo, de Lex Nova (Madrid), quien llama la atención sobre un diario español de un extranjero, el embajador chileno Carlos Morla Lynch, que asistió a la Guerra Civil desde un puesto privilegiado: Una obra fundamental para conocer el día a día del pueblo madrileño durante los tres años que duró nuestra guerra civil. Los asesinatos en las calles, los cines bombardeados, las reuniones literarias… Morla Lynch fue embajador chileno en Madrid aquellos años y cuenta de primera mano lo que vio y vivió. Es la crónica de un intelectual, amigo de poetas, músicos y artistas pero sobre todo es el diario de un hombre, testigo del caos y el sinsentido de una guerra”.

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