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“Kentukis” de Samanta Schweblin

el 5 noviembre, 2018 en Libro de la Semana

Kentukis

Kentukis

Schweblin, Samanta

ISBN

978-84-397-3489-5

Editorial

LITERATURA RANDOM HOUSE

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¿Qué pasaría si en las tiendas de electrónica apareciesen unas mascotas con forma de animal y que a priori no sabemos cómo se comportan, pues no viene indicado en las instrucciones, aunque después se mueven de forma autónoma por nuestra casa y sus ojos son dos cámaras que lo registran todo? Al otro lado de esas cámaras hay otra persona, que ha comprado la licencia para manejar una de estas mascotas. Esto es raro, personas que hacen de mascota para otras personas…

Lo que más me ha interesado de esta novela es que parte de una ficción en principio fantasiosa y la convierte en algo verosímil. Asistimos a la cotidianeidad de diversos personajes inmersos en este fenómeno, a uno y otro lado de las cámaras, y vemos cómo su vida gira de forma inquietante hacia un nuevo lugar lleno de dudas. Establece un nuevo nivel de relaciones humanas donde los modos de comunicación han cambiado y, desde este nuevo paradigma, deja al lector con un buen puñado de interrogantes e inquietudes.

Un relato hilado de modo muy fino en el que la autora argentina Samanta Schweblin, una vez más, nos sitúa como espectadores ante una serie de cuestiones no resueltas que nosotros tendremos que descifrar, y quizás acabemos preguntándonos acerca de la sociedad en que vivimos, pero sobre todo preguntándonos acerca de nosotros mismos, acerca de nuestros deseos y carencias. ¿Qué nos está pasando a los humanos?

Javier Soler, Librería Entre Libros (Linares, Jaén)

“La acompañante” de Nina Berbérova

el 29 octubre, 2018 en Libro de la Semana

La acompañante

La acompañante

Berbérova, Nina

ISBN

978-84-945478-6-7

Editorial

EDITORIAL CONTRASEÑA, S.C.

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La novela corta La acompañante arranca con una ficción dentro de la ficción: el hallazgo accidental del diario personal de una mujer rusa que murió en un estado de soledad y pobreza extremas, en una humilde pensión de París. En él, Sonia, o Sónechka, repasa su desolada vida con una mirada amarga. Tuvo una infancia difícil porque su madre, profesora de música, soltera, tuvo que cuidar de ambas como pudo, en un ambiente hostil por su estado civil y con escasos medios materiales. El estallido de la revolución bolchevique no hizo más que empeorar las condiciones generales del país, aportando más limitaciones a su magra existencia. Terminó su formación musical siendo una joven “anónima, mediocre”, poco agraciada y sin talento. Cuando la cantante María Trávina, una mujer enérgica y  fascinante, decide contratarla para que la acompañe al piano en sus espectáculos, se le ofrece la oportunidad de empezar una nueva vida, rodeada de comodidades. Por fin podrá vivir en una casa con calefacción, podrá comer bien y viajar al extranjero. Pero el brutal contraste con el ambiente del que procede, así como el desigual éxito que cantante y pianista van recogiendo en sus actuaciones por los teatros y los salones de Moscú y París, la llevarán a establecer una relación de amor-odio hacia la soprano, hasta convertirse en una ambigua obsesión. La seguridad con que María actúa encarna la arrogancia de una clase social acostumbrada a estar por encima de los demás por derecho propio, mientras que Sonia se siente perteneciente al “bando de los tontos por obra de Dios”, irremediablemente destinada a ser desgraciada.

Esta novela, traducida por Marta Rebón, nos cuenta una historia muy pequeña dentro de la convulsa Europa de entreguerras, pero tiene la grandeza de poderse leer como un diminuto extracto de la hazaña de toda una clase social que lucha por abrirse paso en una época de grandes cambios. Pero la autora no tiene pretensiones reivindicativas; su narración es delicada, casi silenciosa. En este sentido, el tono del relato refleja el temperamento retraído y callado de la protagonista.

Aun así, por las venas de este relato corren a velocidades paralelas una dura crítica hacia el largo régimen zarista, que generó unas desigualdades sociales difíciles de erradicar, y una gran decepción hacia el régimen post-revolucionario, que no supo generar bienestar y seguridad en la población y que ahuyentó a los artistas. Muchos escritores, poetas o músicos se vieron obligados a abandonar el país para poder seguir creando en libertad, sin presiones, lejos del hambre y la miseria.

La autora, Nina Berbérova, abandonó Rusia en 1922 y ha seguido escribiendo en su lengua natal el resto de su vida, que se apagó en Filadelfia, después de haber vivido casi un siglo.

Chiara Delle Donne, Librería Diógenes (Alcalá de Henares, Madrid)

“La azotea” de Fernanda Trías

el 25 octubre, 2018 en Libro de la Semana

La azotea

La azotea

Trías, Fernanda

ISBN

978-84-949095-0-4

Editorial

Editorial Tránsito

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“¿Qué mejor venganza que escribir una buena novela?”, afirmaba el narrador de El desorden de tu nombre, de Juan José Millás (una novela que, aunque parezca mentira, cumplió el año pasado treinta años), y es algo que se recuerda al leer este primer título de la nueva editorial madrileña Tránsito, que recupera una novela que la escritora uruguaya Fernanda Trías publicó con éxito en 2001, una novela hipnótica y poderosa sobre cómo pueden llegar a torcerse las cosas, una novela llena de silencios y de secretos sobre lo que puede llegar a suceder cuando se tiene, digamos, una mala relación con la realidad.

Aunque la azotea que da título y sentido a la novela no aparece mencionada hasta el ecuador del texto (y se renuncia a ella poco después), se eleva como una poderosa alegoría de una vida menos opresiva, de un mundo un poco más ancho, de un cielo liberador. Cuando la cotidianeidad es tan angustiosa que “el silencio es tal que hasta tiene sus propios sonidos”, un poco de azul y de oxígeno lo es todo, y es también la propia narración la que se ve, de repente, mejor ventilada, aunque se intuye que es sólo un espejismo, una pequeña tregua antes de un desenlace que se presiente siniestro desde el mismo planteamiento de la novela. La narración no tiene futuro, sólo un final, que es la culminación de una cadena de acontecimientos que sólo se nos explica parcialmente, de modo deliberadamente incompleto y sutil: es una cadena de sucesos que comenzó con un accidente y derivó en una depresión y un duelo exagerado que a su vez da lugar a un aislamiento que… “Es increíble cómo las cosas deben tocar fondo para que una reconozca lo que está pasando”, dice para sí la protagonista, poco después de extraer determinadas conclusiones de la experiencia de su padre: ”El mundo es malo. Las calles son peligrosas y no se puede confiar en la gente. [...] Hasta el día de su muerte mi padre veneró un mundo que no hizo más que robarle todo lo que quiso”.

El luto deriva en reclusión, la reclusión en pobreza, la pobreza en frío, el frío en locura…, pero, al margen de la tragedia anunciada, todo eso produce también una extraña y desasosegante belleza, cierta sabiduría enferma. “A veces parece absurdo que el tiempo siga pasando”, se lee aquí, y en el monólogo de Clara hay también momentos de una indiscutible intensidad lírica: “Cuando no puedo dormirme pienso en el color azul”. Con alguna noticia sobre su infancia desubicada, o ante la evidencia de su inseguridad, la narradora completa un autorretrato en el que los lectores, con preocupación creciente, la vemos descolgarse poco a poco desde las alturas de la lucidez hasta los sótanos de una demencia que tiene también su punto perverso (y en ese sentido recuerda bastante a la terrible narración El papel pintado amarillo, de Charlotte Perkins Gilman, donde la maternidad tiene también un papel determinante) o, lo que es todavía peor, desde la bondad hasta la violencia.

Fernanda Trías ofrece una historia tan de puertas adentro que resulta agobiante, y una indagación psicológica tan minuciosa que ya no supone algo intimista sino más bien algo psicoanalítico, un descenso al infierno de nosotros mismos. Y por volver a nuestra primera línea, una buena novela puede, en efecto, ser una revancha contra las cosas que nos anulan o nos destruyen, pero nadie dijo que una buena novela no pueda hacernos pasar un mal rato.

“Duelo de alfiles” de Vicente Valero

el 18 octubre, 2018 en Libro de la Semana

Duelo de alfiles

Duelo de alfiles

Valero, Vicente

ISBN

978-84-16291-71-7

Editorial

Periférica

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A pesar de lo aparentemente distintos que son, el poeta ibicenco Vicente Valero ha ido fundando con sus libros en prosa un territorio cada vez más especial y cada vez más suyo, más reconocible, y lo ha conseguido no con recursos sofisticados o aparatosos sino, al contrario, con una sencillez muy trabajada, con una naturalidad creíble. Nunca la literatura ha dependido tanto de la realidad como en los últimos tiempos, y Vicente Valero ha conseguido hacer suya esa tendencia de un modo muy particular y notable. Su libro sobre Los extraños de su familia sorprendió incluso a quienes ya habíamos disfrutado mucho en 2004 con su ensayo sobre los Viajeros contemporáneos que habían visitado Ibiza en algún momento del siglo XX (entre ellos Walter Benjamin, Tristan Tzara, Pierre Drieu de la Rochelle o Albert Camus) o, en 2008, con su Diario de un acercamiento (donde acertaba a ver que “el pasado, del cual el poeta es vidente absoluto, debe servir para hacer fértil el presente. Esto es lo que se espera de un buen poeta”). Aquel primer título suyo en la editorial Periférica suponía un buen giro a su literatura y, aun contando cosas en principio veraces, la primera incursión de Valero en la narrativa, en la fabulación: los cuatro retratos de aquellos cuatro familiares casi fantasmales que no dejaron en la memoria mucho más que pocos y vagos datos, de los que se daba buena cuenta, formaron uno de esos libros llamados a convertirse en obra de culto, un clásico en esa historia paralela de la literatura que van tejiendo los lectores más finos.

Después llegaron El arte de la fuga (semblanzas muy personales de san Juan de la Cruz, Friedrich Hölderlin -”lo que amamos no es más que una sombra”- y Fernando Pessoa -”se puede ser muchos y seguir estando solo”-) y Las transiciones, una curiosa y bonita “novela de formación” en la que Valero volvía a cambiar completamente de registro sin cambiar en absoluto de melodía. Y en esa línea del cambio constante sin dejar de ser nítidamente él mismo, vuelve ahora a la estructura de Los extraños (en el sentido de que es un libro construido sobre cuatro historias) pero con un aire a El arte de la fuga, pues al cabo se trata aquí fundamentalmente de hablar sobre algunos autores especialmente frecuentados por Valero (Franz Kafka, Rainer Maria Rilke, Bertolt Brecht, Walter Benjamin…) y también a Las transiciones, dado que todo se cuenta desde una primera persona en principio veraz, en la que el propio autor ejercería de impostor de sí mismo, contando cuatro historias parciales en cuatro lugares distintos y con cuatro escritores principales al fondo (Brecht en Svendborg, Nietzsche en Turín, Kafka en Múnich, Rilke en Zúrich, Benjamin en todos…).

Duelo de alfiles aglutinaría, por tanto, todo lo hecho en prosa por él hasta hoy, pero introduce un hilo conductor inédito (aunque ya habló en Los extraños del tío ajedrecista, que aquí hace apenas un cameo como dueño de ese tablero portátil que Valero lleva a sus viajes). Es el ajedrez, en efecto, el tema que de algún modo va emparentando todas las historias: es un juego que queda definido como “la poesía de la inteligencia” y de hecho hay una frase que, como un estribillo, se lee en todas (“como afirman los grandes maestros de ajedrez, hasta dónde te puede llevar una partida siempre es un misterio”…), pero entre los cuatro bloques hay vínculos más claros aún y más potentes , y el principal es el de la investigación literaria, el de las conclusiones de estirpe intelectual que resultan de la visita a lugares habitados en su día por los escritores citados. “En realidad, no sé muy bien, no lo he sabido nunca, si me gusta viajar o no”, afirma Valero, y desde luego no le gusta sentirse un turista, aunque sabe que, técnicamente, lo es (y qué precioso aquel detalle del Diario de un acercamiento en el que nos contaba que los niños ibicencos de los años sesenta se disfrazaban “de turista” en los carnavales…), pero también es un turista atípico, en busca de historias o respuestas, un viajero de la escritura más que de la geografía, o incluso un explorador del pasado más que del presente. Y es también alguien que habla de sí mismo para despistar sobre sí mismo. Alguien que escribe la propia vida para indagar en vidas ajenas. La primera persona como recurso del pudor. El yo como pretexto. Lo están haciendo muchos en estos tiempos, pero pocos con el acierto y, prevemos, la perdurabilidad de Vicente Valero.

 

Premios 2018 del Gremio de Librerías de Madrid

el 17 octubre, 2018 en Noticias

El pasado jueves, 11 de octubre, el Gremio de Librerías de Madrid anunció el fallo de sus premios literarios de 2018.

En la categoría de ficción, el premio ha recaído en Mejor la ausencia, la primera novela de la profesora y escritora vasca Edurne Portela (a la que las libreras de la Librería Gil de Santander destacaban en nuestra contribución al Día de las Escritoras del pasado día 15 de octubre), editada por Galaxia Gutenberg. Según el jurado, “es ésta una novela de aprendizaje descarnado a todos los niveles. La autora ha conseguido hacer trascender lo privado e íntimo de la violencia intrafamiliar y ha sabido elaborar sutil pero rotundamente el reflejo (e impacto) que esta tiene en lo público, cultural y social, enmarcándola, además, en un momento de la historia de España que marcó a una generación entera”. Ha quedado finalista la novela El dolor de los demás (Anagrama), del narrador murciano Miguel Ángel Hernández.

En poesía, los libreros y libreras de Madrid han decidido destacar el último libro de la madrileña Pilar Adón, Las órdenes, editado por La Bella Varsovia (y que fue reseñado en su día en Los Libreros Recomiendan). Se trata, según el jurado, de “un conjunto de poemas valientes de lucidez descarnada que remueven la conciencia, que te obligan a meditar y que desde su perfecto equilibrio, consigue que todos comprendamos desde la belleza y el dolor, desde la reflexión y el sentimiento, una historia de hijas y madres, una genealogía de la mujer a través de los ojos de una autora de la que conocíamos su maravillosa capacidad narrativa y que escribe un poemario rotundo e inolvidable que agita nuestras certezas”. El libro finalista, Lo seco, de la malagueña Isabel Bono (editado por Bartleby) también fue recomendado en nuestra página.

En la categoría de ensayo, el galardón de las librerías de Madrid ha recaído en el veterano profesor e historiador Santos Juliá, por su libro Transición. Historia de una política española (1937-2017), publicado por Galaxia Gutenberg. Al reconocer ese título, el jurado ha reconocido también que “busca premiar, más allá de un libro ejemplar, la trayectoria intelectual y profesional de su autor”, pues “creemos estar ante la historia definitiva de un período histórico trascendental para entender nuestro presente como país”.

Podéis encontrar más información aquí, en la página del Gremio de Librerías de Madrid.

“Las sangres” de Audrée Wilhelmy

el 16 octubre, 2018 en Libro de la Semana

Las sangres

Las sangres

Wilhelmy, Audrée

ISBN

978-84-16537-39-6

Editorial

Hoja de Lata Editorial

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Las sangres es un libro exquisito, escrito por la autora canadiense Audrée Wilhelmy, y publicado ahora por la editorial asturiana Hoja de Lata. Llega hasta nosotros traducido por Luisa Lucuix , con ilustraciones de la propia autora.

Encontramos aquí la fábula moderna de Barba Azul, el ogro del cuento clásico de Perrault. Féléor es un joven atractivo y rico, y sus siete esposas, fascinadas por la cruel y terrible leyenda que le persigue, nos cuentan, a través de sus diarios íntimos, las oscuras experiencias eróticas y amorosas que viven con él. Una octava voz, la del propio esposo, cierra cada uno de los relatos.

Tras licenciarse en Creación Literaria por la Universidad de Quebec, Audrée escribió Les Sangs (en su versión original) en 2013, como parte del trabajo final de su tesis doctoral de Estudios y Prácticas de las Artes. Publicó su primera novela, Oss, en 2011 y actualmente está trabajando en una nueva novela en la que las mujeres vuelven a ser protagonistas.

Cada una de las siete mujeres que retrata en los cuadernos personales de Las sangres es libre, independiente y absolutamente consciente de sus actos, dueña de su destino. Es un cuento de hadas feminista, moderno y sin secretos, en el que cada una siente y habla del sexo y el amor sin tapujos.

No podríamos entender los sentimientos y reacciones de la última esposa de Féleor sin leer los diarios íntimos de la primera. Escrito de manera inteligente y muy elegante, Las sangres se lee como una compilación de relatos y al terminarlo se ha convertido en un libro-joya, pues se devora de un tirón. Aviso a lectores: no deja levantarse del sofá hasta la última página. Apto para nuestros “replicantes”, os va a encantar.

Álvaro Muñoz Guillén y Cristina Sanmamed Prieto, La Puerta de Tannhäuser (Plasencia, Cáceres)

III Día de las Escritoras

el 15 octubre, 2018 en Recomendaciones temáticas

Un año más, y van ya tres, los buenos lectores estamos convocados esta tarde a la Biblioteca Nacional de España para celebrar el Día de las Escritoras. Organizado por la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE), la Asociación Clásicas y Modernas (CyM) y la propia Biblioteca Nacional, esta tercera reunión ha sido coordinada por la periodista Joana Bonet y el programa ha sido diseñado bajo el lema “Rebeldes y transgresoras”. A lo largo del día de hoy se leerán textos de María de Zayas, Teresa de Jesús, Juana Manso, Rosalía de Castro, Rosario de Acuña, Filomena Dato Muruais, Carmen de Burgos, Delmira Agustini, Victoria Ocampo, Aurora Bertrana, Magda Donato, Sorne Unzueta Lanzeta (Utarsus), Ángela Figuera Aymerich, María Zambrano, Idea Vilariño, Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Josefina Aldecoa, Alejandra Pizarnik, Esther Tusquets o María-Mercè Marçal.

Si el año pasado nos unimos a la convocatoria proponiendo un posible canon de diez escritoras indispensables (sólo una entre las miles de listas posibles) este año en Los Libreros Recomiendan hemos pedido a diez libreras españolas independientes que mencionasen a una sola escritora por la que sintieran una debilidad especial. El resultado refleja la diversidad de tiempos y tonos: escritoras del pasado y del presente, españolas y americanas, narradoras, ensayistas y poetas:

 

CONCEPCIÓN ARENAL (El Ferrol, 1820 – Vigo, 1893)

“Siempre la he visto como la más humana pese a su gesto adusto”, afirma Pilar Eusamio, de la Librería Los Editores (Madrid), al hablar de Concepción Arenal. “La faceta que más me gusta de ella -añade- es la de la defensa de las mujeres desfavorecidas, las invisibles. Y siempre a través de la educación, de la formación, de su trabajo en las cárceles…”. Concepción Arenal ha regresado felizmente a la actualidad gracias a la monumental biografía que la catedrática Anna Caballé acaba de publicar sobre su figura, abordando vida y obra de un modo exhaustivo y a la manera de los biógrafos clásicos, y encontrando en el Museo de Pontevedra unos archivos de obra literaria inédita que, según la profesora barcelonesa, son extraordinarios. Poemas y teatro que se unirían así al decisivo caudal ensayístico que convirtieron a Arenal, en tiempos no precisamente propicios o amables para las pensadoras españolas, en una referencia europea de la pedagogía. Nunca salió de España, pero sus ideas se debatían en los foros más prestigiosos y vanguardistas. Ahora es el momento de conocerla mejor en España.

 

EMILIA PARDO BAZÁN (La Coruña, 1851 – Madrid, 1921)

Como, aparte de un cuarto propio, dice tener “un cuarto de gallega” en su ADN, Cristina Sanmamed, de la Librería La Puerta de Tannhäuser (Plasencia, Cáceres), menciona a Rosalía de Castro y a Emilia Pardo Bazán, a las que ha releído con atención últimamente. En concreto, dice, “he leído este verano los Cuentos góticos en Uve Books y me han chiflado. Maravillosas las escritoras del siglo pasado”… Lo cierto es que ambas son felizmente inevitables al repasar la lista de las principales escritoras españolas, por exigente o exigua que sea esa nómina, y ambas son reeditadas con una frecuencia aceptable. Cátedra acaba de recuperar La mujer española y otros escritos, mientras que sus magníficos Cuentos o sus obras más conocidas no dejan de reimprimirse y comentarse, principalmente Los pazos de Ulloa, de la que hay una nueva edición filológica que de algún modo, y como amago de reparación, mete por fin a doña Emilia en la Real Academia Española. Quien quiera leer las sabrosas y turbulentas cartas de la reina del naturalismo español a Benito Pérez Galdós, también encontrará una edición, y, agotada su mejor biografía (de Eva Acosta), quienes gusten de los libros de autores sobre autores podrán encontrar una aproximación de Cristina Fernández Cubas. Leopoldo Alas ‘Clarín’ decía de Pardo Bazán que “tratar con ella es aprender mucho”: nosotros no podemos irnos de tertulia con doña Emilia al Ateneo, pero sí acceder a lo mejor de su trabajo, ya inmortal.

 

CARMEN DE BURGOS (Almería, 1867 – Madrid, 1932)

Rocío Valverde, de la Librería Jarcha (Madrid), no se lo piensa apenas y lanza enseguida el nombre de Carmen de Burgos, a la que considera todavía “cercana”. Editorialmente, desde luego, lo está, porque Huso acaba de recuperar La mujer moderna y sus derechos, y el año pasado Uve Books rescató El hombre negro (reseñada en nuestra página por los libreros de La Puerta de Tannhäuser). Esta pequeña narración abordaba ya el asunto de los matrimonios fracasados por infelices (afrontado también por ‘Colombine’ en La malcasada, actualización consciente y puesta al día, por moderna, del tópico medieval, aparte de un retrato bastante duro –y un poco autobiográfico– de su Almería natal en aquel tiempo), asunto que también la ocupó fuera de su gabinete de escritura, ya que Carmen de Burgos fue una de las principales activistas de sus años a favor del divorcio (y de hecho ella se separó a su manera, marchándose a Madrid con su única hija para escapar de un matrimonio precoz y amargo). Periodista profesional admirada por Francisco Giner de los Ríos, proto-corresponsal de guerra (en Marruecos), masona, anticlerical, republicana y feminista, lo tenía todo para quedar en 1939 aún un poco más sepultada de lo que ya lo estaba su cuerpo desde 1932, pero el tiempo, en este caso, ha hecho un trabajo positivo y nos la ha ido devolviendo poco a poco.

 

GIOCONDA BELLI (Managua, 1948)

Siempre que se habla de la nicaragüense Gioconda Belli es inevitable, casi ritual, referirse a su paso por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, pero la no mucho menos guerrillera Miren, de la asociación cultural y librería Mujeres y Compañía (Madrid), la quiere en esta lista por “revolucionaria y combatiente”, sí, pero sobre todo por la calidad de sus poemas y la fuerza de sus novelas, que la han convertido en una referencia de la literatura centroamericana de las últimas décadas, aparte de en un ejemplo de cómo conseguir millones de lectores sin apearse de la autoexigencia. En los años 80 militó en el Partido de la Izquierda Erótica y ese curioso nombre reúne tal vez los dos elementos más llamativos, si no los cruciales, de su literatura: desde su primer y premiado poemario, Sobre la grama, de 1972, su reivindicación del cuerpo femenino y su modo de afrontar la sexualidad son llamativos, sobre todo porque ese erotismo no sólo no es incompatible con asuntos socio-políticos sino que, al contrario, casi se desprende de ellos, en correspondencia natural: “Ah, Nicaragua, / vos sos mi hombre / con nombre de mujer. [...] Estoy enamorada de vos, / perdidamente enamorada, / y si te he dejado no es por mucho tiempo, / no es para olvidarme de limas y cadenas, / no es para olvidar lo que no hay que olvidar”…

 

CHANTAL MAILLARD (Bruselas, 1951)

Tras poner sobre la mesa con especial entusiasmo el nombre de Julia Uceda (“esa genia de las palabras a la que obligatoriamente debe conocerse”), y también los de Olvido García Valdés e Isabel Escudero, la librera Marta Bosque, de la Librería Anónima de Huesca, opta por la belga pero malagueña Chantal Mailard, dado lo reciente que está la publicación de sus dos últimas obras: el poemario Cual menguando y el ensayo ¿Es posible un mundo sin violencia? Experta en culturas hindús, sobre las que ha escrito varios ensayos (el último lacónica pero significativamente titulado India), traductora de Henri Michaux o autora de diarios (algunos realmente dolorosos, como Filosofía en los días críticos), Maillard se quiere ante todo poeta, y es una particular perspectiva de la poesía la que tiñe y condiciona toda su obra literaria. Testimonio de la intensidad pero también del espanto, la escritura indagadora y a veces obsesiva de Maillard ha ido ganando lectores y prestigio. Su poemario Matar a Platón obtuvo en 2005 el Premio Nacional de Poesía.

 

ELVIRA LINDO (Madrid, 1962)

María Vaquero, de la Librería Todolibros (Cáceres), trae a esta nómina a Elvira Lindo, de la que, según afirma, le gustan todos sus registros: reportera, columnista, guionista de cine, escritora para niños y, claro, novelista. En su último libro, el estupendo diario Noches sin dormir. Último invierno en Nueva York, la propia autora entendía con resignación que “haber escrito humor resta puntos” (a la hora de acceder a cualquier tipo de Parnaso literario), y es tristemente cierto que a veces la “literatura seria” no acepta o no perdona las excursiones por la literatura infantil, sobre todo -nos tememos- si son flamantemente exitosas (Lindo es la autora de la hiper-leída serie de aventuras y desdichas de Manolito Gafotas). Pero la madrileña ya demostró en novelas como El otro barrio que, si hay que ponerse seria, sabe hacerlo tan bien como la mejor, aunque, según revela en el diario citado, escribía siempre con «esa mezcla de pereza y dispersión que convierte esta tarea de escribir en un martirio». Noches sin dormir es en cambio el libro de una escritora veterana que de pronto se relaja y se suelta y entonces, acaso inesperadamente, da lo mejor de sí, en un texto vivo, divertido, tierno y sagaz que abre su obra a un futuro aún más luminoso.

MARIANA ENRÍQUEZ (Buenos Aires, 1973)

Sonia y Amparo, de la Librería Palas (Sevilla), son admiradoras de la cubana Mayra Montero, insuficientemente editada en España, pero al final se deciden por incorporar a esta lista a la argentina Mariana Enríquez. Desde que sus libros comenzaron a circular por España ha ido simultáneamente sobrecogiendo y convenciendo, con los cuentos de Los peligros de fumar en la cama o, en un título precioso, Las cosas que perdimos con el fuego, en los que simplemente reinventa el género literario del terror, generalmente poco frecuentado y muy poco vistoso en nuestro idioma, con resultados sorprendentes en lo argumental y sobresalientes en lo literario . En este 2018 ha llegado hasta nosotros un registro suyo diferente, en forma de retrato de Silvina Ocampo, La hermana menor.

 

EDURNE PORTELA (Santurce, 1974)

Las libreras de la veteranísima Librería Gil (Santander), con Paz Gil Soto como portavoz, vacilaron entre Pilar Adón y Edurne Portela, semanas antes de que, casualmente (¿o no?), ambas hayan sido premiadas por el Gremio de Libreros de Madrid, la madrileña en poesía (por Las órdenes, que ya reseñamos aquí), y la vasca en narrativa, por Mejor la ausencia. Lo cierto es que esta novela no ha dejado de cosechar éxitos, reconocimientos y lectores desde que se publicó, casi como complemento narrativo al ensayo El eco de los disparos, que ya había impresionado a crítica y público un año antes, en 2016. Dentro de la ya amplia cosecha de bibliografía sobre ETA post-ETA (tanto en castellano como en eusquera, tanto en novela como en ensayo), el díptico de esta profesora destaca por su sensibilidad y su fuerza simbólica. El Gremio de Libreros de Madrid ha visto en Mejor la ausencia “una novela de aprendizaje descarnado a todos los niveles” y considera que ha acertado al retratar “un momento de la historia de España que marcó a una generación entera”.

 

ELVIRA NAVARRO (Huelva, 1978)

Tras mencionar a Maria-Mercè Marçal (de la que se sabe versos de memoria), Ángela Figuera Aymerich y Olga Orozco, y puesta a elegir entre narradoras españolas jóvenes, la poeta Elvira Lozano, del Centro Social-Librería La Pantera Rossa (Zaragoza), duda entre Sara Mesa, Llucia Ramis y Elvira Navarro, pero al final se queda con su casi homónima, de la cual recibió hace unos años un taller de escritura autobiográfica que recuerda como “una delicia”. Elvira recomendó a Elvira leer Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan, y fue un gran consejo, pero Lozano ya andaba deslumbrada (con razón) con La trabajadora, de Navarro, donde la librera vio “fragmentos de prosa que simplemente me maravillaban. No hace virguerías con la palabra, la utiliza de forma precisa, que es mucho más poderoso”. Elvira Navarro venía de debutar con el desasosegante La ciudad en invierno y perseverar en La ciudad feliz, y su último libro hasta hoy es Los últimos días de Adelaida García Morales. Si algún día la ven paseando por barrios alejados es porque anda preparando algo sobre la periferia de Madrid.

VALERIA LUISELLI (Ciudad de México, 1983)

Antes de ser, entre otras cosas librescas, una de las libreras de la prometedora nueva etapa de Cervantes y Compañía (Madrid), Raquel Vicedo anduvo por el estimulante sótano de Sexto Piso, y de aquellos años guarda el orgullo íntimo de haber sido la editora de Valeria Luiselli. El último American Book Award, fallado en agosto, da la razón a nuestra librera, pues, premiando el ensayo Los niños perdidos, consagra definitivamente la obra de una joven mexicana que ya deslumbró con su debut, el también teórico Papeles falsos (donde entendía que “Aprender a hablar es darse cuenta, poco a poco, de que no podemos decir nada sobre nada”), interés que continuó con las ficciones (ma non troppo…) Los ingrávidos (“también la felicidad depende de la sintaxis”…) y La historia de mis dientes. El prestigio futuro de esta todavía treintañera está ya blindado por esos cuatro títulos inaugurales, pero este último estudio premiado, sobre los menores que viajan solos a Estados Unidos desde países del Sur (“las historias difíciles necesitan ser narradas muchas veces”), le ha dado una visibilidad definitivamente internacional. Su escritura parece sencilla pero no lo es, dice Vicedo, quien cree además que tras su fulgurante talento como escritora se aprecia sin embargo el enorme trabajo de reflexión o documentación que sostiene sus textos.

[ La foto de Gioconda Belli es de Denise López y está tomada de la página web de Seix Barral; la de Mariana Enríquez está tomada de la página web de Anagrama y es de Nora Lezano; la de Chantal Maillard es de Bernabé Fernández y está tomada de la página web de Tusquets; la foto de Elvira Navarro es de Asís G. Ayerbe; la de Edurne Portela está tomada de la página web de Galaxia Gutenberg. ]

Los Libros de Octubre

el 3 octubre, 2018 en Los Más Recomendados

Todas las pequeñas librerías culturales son edificios inteligentes, en el sentido más noble del adjetivo. Y deberían ser visitadas con más frecuencia por esas gentes que aseguran que están deseando leer, por ejemplo, El Quijote, pero que no podrán hacerlo mientras no tengan un poco de tiempo… cuando lo exactamente cierto es que hay que leer cuanto antes ese tipo de libros necesarios precisamente, entre otras cosas, para tener tiempo, es decir, para poseer de verdad el tiempo, para habitar dentro del tiempo de una forma más plena y soberana, más libre y vigilante. Es ésa una batalla vital en la que también nos ayudarían los diez libros que las libreras y libreros españoles os recomendamos con más unanimidad para este octubre que acaba de arrancar. Entre ellos hay dos recopilaciones de cuentos: la de un clásico contemporáneo (el noruego Askildsen) y la de un clásico-clásico (el inquietante Stoker), aparte de los relatos detectivescos de Piglia, novelones que inauguran sagas (Cărtărescu), crónicas sobre épocas oscuras (Walsh) o epistolarios serenos pero vibrantes del 27 más discreto o tal vez menos visibilizado (Zambrano y Gaya). La novela en español la pone Santiago Lorenzo, agudo y gamberro como siempre (pero también como nunca) y en inglés llega la prosa psicológica y envolvente de Peter Cameron. El ensayo viene de la mano de Richard Cohen, indagando en las manías privadas de los escritores que más nos han acompañado, y la poesía sólo podía ser ofrecida por la dama de Amherst, una Emily Dickinson que estrena un nuevo vestido, muy bien ilustrado. Con aliados como éstos, la victoria contra el tiempo está garantizada. Leámoslos, y el tiempo será nuestro. Tiempo de calidad. Tiempo inteligente.

Un fin de semana

Un fin de semana

Cameron, Peter

ISBN

978-84-17007-55-3

Editorial

Libros del Asteroide

Mas información

Preferiría ser amada

Preferiría ser amada

Dickinson, Emily

ISBN

978-84-17281-72-4

Editorial

Nórdica Libros

Mas información

El ala izquierda

El ala izquierda

Cartarescu, Mircea

ISBN

978-84-17115-86-9

Editorial

Impedimenta

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No soy así

No soy así

Askildsen, Kjell

ISBN

978-84-17281-71-7

Editorial

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978-84-8393-242-1

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978-84-17059-85-9

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978-84-17007-62-1

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978-84-17059-99-6

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Zambrano, María / Gaya, Ramón

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978-84-17143-64-0

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Piglia, Ricardo

ISBN

978-84-339-9860-6

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“Un fin de semana” de Peter Cameron

el 27 septiembre, 2018 en Libro de la Semana

Un fin de semana

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Cameron, Peter

ISBN

978-84-17007-55-3

Editorial

Libros del Asteroide

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Al final, el trabajo de los libreros consiste fundamentalmente en conseguir que los libros encuentren a los lectores adecuados, llevar cada libro a las manos o las estanterías que mejor lo van a aprovechar, casi como quien arma un puzle, y, en ese sentido, no se nos ocurre bien a qué tipo de lector podría no gustarle o convenirle una novela como ésta. Si te gustan las cosas bien escritas (y bien traducidas, Álvaro Marcos mediante), y te interesa la vida, y te intrigan las personas, y te preocupan la enfermedad y el duelo, y te ha importado el amor y te sobran sus sucedáneos… entonces Un fin de semana te proporcionará cuatro o cinco horas magnéticas, intensas, de enorme placer.

Peter Cameron conoce y controla bien los símbolos literarios universales, y sabe que basta alejarse unas pocas estaciones de tren desde Nueva York para estar metido de lleno en la naturaleza, donde la civilización se va paulatinamente disolviendo y surge poco a poco lo salvaje, ya no el bosque sino casi la selva, de tan afiladas –aunque sutiles– como pueden ser las amenazas en esta novela: las baldosas de la cortesía se enmohecen y se agrietan y todo amenaza derrumbe, otra forma de mirarse, una violencia que ya no está tan contenida, pero que tampoco, afortunadamente, llega a estallar. Cuando hacia la mitad de la novela uno de los personajes (precisamente la figura extraña, el visitante inesperado) se da un baño en el río y observa que “el agua, tan luminosa hacía unos momentos, se había tornado oscura”, el lector de cuentos (o poemas) tradicionales ya sabe que las cosas se van a complicar. Son metáforas de primer grado, como el detalle, tan paulausteriano, de que el personaje menos locuaz y más solitario de la novela se dedique a construir un muro.

De todos modos, sucede que cuando creíamos conocer más o menos a los personajes (que están maravillosamente perfilados) es cuando empiezan a comportarse de forma ligeramente inesperada, de un modo que, apenas familiarizados con ellos, podríamos considerar impropio de su carácter. Pero ese fenómeno es algo de lo que, oblicuamente, advierte la misma novela en cuanto los personajes se reúnen y se conocen: “Es extraño ver a alguien con quien hasta entonces sólo has estado a solas interactuando con otras personas, porque ese alguien conocido por ti desaparece y es reemplazado por otra persona diferente, más compleja”, o, después, alguien cree que “eso es lo interesante de conocer gente nueva: uno se ve a sí mismo de otro modo”.

Esa misma voz dice en algún momento que “no hay razón para seguir escribiendo novelas. Los problemas que las novelas resuelven mejor ya no existen”, pero, curiosamente, la misma novela en la que leemos esa opinión la desmiente. Cambian las cosas pero no el fondo, y hay conflictos eternos en los que la narrativa puede seguir indagando, como demuestra Un fin de semana de un modo elegante pero poderoso, con una serenidad que al final resulta impactante.

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por LaRossa

“Devoción” de Patti Smith

el 20 septiembre, 2018 en Libro de la Semana

Devoción

Devoción

Smith, Patti

ISBN

978-84-264-0553-1

Editorial

LUMEN

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Leer Devoción es como compartir una botella de vino con su autora. Es escuchar anécdotas, fotos, pensamientos, imágenes y poesías, que se suceden en este libro tan corto, como si fueran sorbos.

Leer Devoción es tener una entrada en primera fila para el espectáculo de la inspiración de una escritora. Es paladear los sabores que le inspiran, es acompañarle en las imágenes que le evocan, es obsesionarte con ella por Simone Weil y que te deje caer, de repente, sobre una tumba en Sète y acabes rezándole, tú también, a su hermano.

Leer Devoción es reflexionar sobre los detalles que realmente son importantes, pararte a admirar a aquellos que son verdaderamente dignos de ello, es buscar un lugar en el mundo, como la patinadora de su relato.

Desarrollado en tres partes, comienza como un libro de viajes, con su estilo puramente autobiográfico, que va sembrando de margaritas, hasta desembocar en la segunda parte, donde las recoge; un relato hilado y producto de los pensamientos que martillean la mente de la autora. Finaliza expresando el deseo irrefrenable de escribir, con urgencia y por encima de todas las cosas, con la contemplación del manuscrito de El primer hombre de Albert Camus como catalizador.

Leer Devoción es inspiración. Febril y obsesiva inspiración.

Alodia Clemente, La Rossa. Llibres en Femení (Valencia)