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Siete viajeras

el 25 julio, 2018 en Recomendaciones temáticas

Es tristemente indiscutible que la geografía de las mujeres ha sido durante milenios muy distinta de la de los hombres, y que para desplazarse (como, por otra parte, tuvieron que hacer la mayoría de los varones) sólo podían contar con la imaginación, con la lectura, con lo que otros contaban. Pero ahora que, por fin, los mapas de unas y otros se han sincronizado en la mayor parte del mundo, es el momento de conocer a fondo cuál ha sido la mirada femenina sobre los paisajes ajenos o lejanos, sobre los confines, sobre los pueblos. Pioneras o contemporáneas, mujeres más de acción o más meditativas, trepidantes o serenas…, reunimos aquí a un buen número de mujeres que colorearon su vida con viajes, en algunos casos realmente singulares, o que, de hecho, hicieron de los viajes el principal motor de su existencia, una pasión llevada a buen puerto.

 

AL OESTE CON LA NOCHE, de Beryl Markham  (Libros del Asteroide)AL OESTE CON LA NOCHE, de Beryl Markham (Libros del Asteroide)

En España tenemos en la maravillosa poeta malagueña María Victoria Atencia a una sorprendente aviadora, por no referirnos al ilustre y consabido caso de Antoine de Saint-Exupéry, pero ha habido más escritores aviadores y, por supuesto, más escritoras aviadoras. En su día, la librería Oletvm de Valladolid dijo en su reseña de este libro que iba “a gustar a los amantes de la aventura, a los interesados en la aviación, a quienes les gustan los caballos, a quienes sienten pasión por África, a los cazadores, a los que disfrutan con las memorias de personajes extraordinarios, a quienes aman la naturaleza… y a todos los que disfrutan con un buen libro”. Tenían razón, sin duda, pues el libro ha circulado tanto como su osada autora, que es también su protagonista, y ambas, según afirman, tienen como lema en la vida la certeza de que «Ningún día debería parecerse al anterior». Rescates, batallas, pre-ecología o animales sin nombre… Todo eso hay en las cuatro secciones de este libro magistral, tan distinto a todos esos libros con los que, en principio, podría compararse.

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ALREDEDOR DEL MUNDO EN SETENTA Y DOS DÍAS (Y OTROS ESCRITOS), de Nellie Bly (Capitán Swing)

ALREDEDOR DEL MUNDO EN SETENTA Y DOS DÍAS (Y OTROS ESCRITOS), de Nellie Bly (Capitán Swing)

La periodista Nellie Bly, al margen de todo tópico, es la típica persona que resultaría inverosímil si fuese un personaje. En este libro se reúnen muchas de sus crónicas (algunas tan increíbles como reales…), entre ellas sus reportajes desde clínicas psiquiátricas en las que ingresaba fingiéndose demente, o historias de adopciones dramáticas… Pero el corazón del libro son esas doscientas páginas en las que a Bly, en una pequeña crisis de falta de ideas, se le ocurre la idea más sencilla y a la vez la más estrafalaria: emular explícitamente a Phileas Fogg y tratar de repetir su famosa hazaña, pero esta vez a este otro lado de la ficción, en nuestra habitualmente prosaica realidad. En un viaje en el que, graciosamente, se encontró con el propio Jules Verne, Bly se propone dar la vuelta al mundo y su peripecia se va siguiendo y contando en los periódicos con una atención masiva, lamentando los retrasos o imprevistos, haciendo cálculos y apuestas, adelantando acontecimientos (en los dos sentidos de la expresión: narrando cosas que después contaría la propia implicada y aventurando posibles finales…). Y ese suspense sigue vigente…

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MI VIDA EN LA CARRETERA, de Gloria Steinem (Alpha Decay)MI VIDA EN LA CARRETERA, de Gloria Steinem (Alpha Decay)

Superadas las cuatro páginas de prólogo, que paradójicamente comienzan en un avión (“los pasajeros de un avión se parecen siempre a su destino”, afirma la autora…), la veterana activista Gloria Steinem arranca la crónica de su propia vida explicando que cuando le preguntan cómo puede mantener tanta curiosidad y tanta energía, ella siempre responde “Porque viajo”, y que al menos cuarenta años de su ahora octogenaria existencia transcurrieron donde el título general apunta: en la carretera. La pasión que declara aquí sobre los kilómetros, la sucesión de paisajes o las noches en los asientos de atrás es no sólo comprensible sino contagiosa, y se alza como una alegoría de la aversión por cualquier tipo de acomodamiento, un alegato contra la vida sedentaria, sobre todo en lo que respecta a las convicciones ideológicas, los prejuicios enquistados, lo aprendido y no pensado. A nosotros nos convence esa actitud inconformista, rebelde con causa, inquieta, antinostálgica… ¿Por qué? Porque leemos.

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FLÂNEUSE, de Lauren Elkin (Malpaso)FLÂNEUSE, de Lauren Elkin (Malpaso)

Apoyada en una abrumadora bibliografía de diez páginas, pero ante todo guiada por su propia experiencia personal, la neoyorquina Lauren Elkin (aunque hacia el final del libro recibe la nacionalidad francesa) aporta un eslabón muy importante a esa tendencia de libros sobre el caminar y el paseo con los que algunas editoriales nos han alegrado la vida a muchos en los últimos años. Sucede que lo de deambular despreocupadamente por las calles de Europa es algo que también ha sido sospechoso o difícil o peligroso o directamente imposible para las mujeres hasta hace dramáticamente poco, y en este libro se hurga en eso, sobre todo al principio, con una perspectiva histórica que, felizmente, es desmentida a conciencia con los pasos de la propia autora por ciudades tan tradicionalmente caminadas y narradas como París, Venecia, Londres o Nueva York, aunque también urbes más exóticas o desconocidas para nosotros como Tokio o Hong Kong. No sólo hay que repensar las cosas desde una perspectiva femenina y feminista, sino que también conviene “repasearlas”, no seguir las huellas de flâneurs anteriores, no imitar itinerarios codificados por otros, no obedecer recorridos impuestos, subvertir los caminos heredados.

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PEREGRINOS DE LA BELLEZA, de María Belmonte (Acantilado)PEREGRINOS DE LA BELLEZA, de María Belmonte (Acantilado)

Hay innumerables testimonios sobre la belleza y la sensualidad del sol mediterráneo, pero pocas veces se ha traducido a texto de tantas formas yuxtapuestas o simultáneas (o, mejor, a través de tantas voces, recopiladas, convocadas, antologadas…) como en este ensayo errante. En este hermoso y exitoso libro (que va por su quinta edición…) la bilbaína María Belmonte hace a la vez un viaje de segunda y de primera mano, pues, mientras ella misma va recorriendo los lugares que le interesan, le atraen o la ocupan, los va invocando y comentando a través de visitantes remotos, de palabras ajenas más o menos canónicas. El resultado es precioso (qué reconfortante el capítulo dedicado al genial sueco-italiano Axel Munthe, tan editado en su tiempo y tan pendiente de reedición…), y Belmonte ha perseverado en ese tono en libros sucesivos, como en ese “viaje a pie” por la costa vasca que acaba de ofrecernos en Los senderos del mar (y en el que van con ella compañeros de viaje tan divertidos y sabios como Goethe, Victor Hugo, Charles Darwin o Jane Austen…).

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AZULES SON LAS HORAS, de Inés Martín Rodrigo (Espasa)AZULES SON LAS HORAS, de Inés Martín Rodrigo (Espasa)

A quienes leemos habitualmente las páginas culturales de ABC, y en ellas los reportajes, entrevistas y semblanzas de Inés Martín Rodrigo, no nos sorprendió ni su salto a la narrativa ni la calidad del resultado de ese paso. Y es la vida de otra periodista de ABC, precisamente, la que reconstruye en las páginas de esta novela. Nacida en una aldea de Galicia, Sofía Casanova está considerada la primera corresponsal de guerra española que cubrió un conflicto de forma permanente. Su sorprendente vida la llevó a recorrer Europa en tren varias veces, y vivió en Inglaterra, Alemania, Polonia y Rusia. Conoció a las sufragistas inglesas, entrevistó a Lev Trotski, sorteó censuras de todos los signos y alternó las visitas a la aristocracia con las incursiones entre las clases más pobres para tener un panorama completo de lo que estaba ocurriendo en sus días. A Casanova le sorprendió en Polonia el estallido de la Primera Guerra Mundial, y la vivió de cerca, al igual que ocurriría después con la Revolución Rusa y la Segunda Guerra Mundial, y de todas ellas informó para el periódico de Torcuato Luca de Tena, quien le concedió muchas portadas, muy lejos de las páginas típicamente “femeninas” sobre hogar, moda o cocina.

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REPORTERAS ESPAÑOLAS, TESTIGOS DE GUERRA, de Ana del Paso (Debate)REPORTERAS ESPAÑOLAS, TESTIGOS DE GUERRA, de Ana del Paso (Debate)

Hace unos veinticinco años se pusieron de moda y los leímos a todos: a Arturo Pérez-Reverte, a Ramón Lobo, a Manuel Leguineche, a Gervasio Sánchez… Lo que no trascendió entonces, pero ahora sí, es que no sólo en esa generación de la Guerra de los Balcanes había ya reporteras españolas cubriendo el conflicto, sino que hubo muchas otras mucho antes, y las ha seguido habiendo después, pues por desgracia eso de las guerras es algo que siempre está vigente, y demandando a quien informe sobre ellas con objetividad, conocimiento y valentía. Ana del Paso, profesora de Relaciones Institucionales en la Universidad Complutense de Madrid, ha rastreado a las pioneras (entre ellas a Sofía Casanova, de quien hablábamos arriba), ha entrevistado a las veteranas, ya en la retaguardia, y ha descubierto a las que siguen en activo, homenajeando de paso a todas, generalmente arrinconadas, oscurecidas, minusvaloradas. Escritoras, reporteras, fotógrafas o cámaras que, junto a las diplomáticas, las traductoras, las observadoras internacionales, las intermediarias y hasta ¿las soldados?… completan un retrato de grupo que desmiente aquello tan paternalista y candoroso que decían los clásicos de que “la guerra es el mundo sin mujeres”.

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Xordica, veinte años de buena literatura

el 29 octubre, 2014 en Noticias

Cuando recordamos cómo era el mundo en 1994, sin internet ni correo electrónico, con las llamadas telefónicas carísimas y con el fax como tecnología punta, no somos capaces de imaginar cómo debieron ser los inicios de Xordica: una editorial nueva, independiente y con su sede en Zaragoza, lejos de los circuitos literarios tan fuertemente establecidos entonces en Madrid y ­sobre todo­ en Barcelona. Parecía poco probable que ese proyecto, que puso en marcha Chusé Raúl Usón, sobreviviera más allá de lo que le durara el dinero que había invertido inicialmente.

Pero sucedió. Llegó el primer libro, «Treinta y cinco milímetros de Franco», de José Mª Latorre. Luego llegaron el segundo ­«Veneno en la boca» de Antón Castro­ y el tercero ­«Besos robados», de Luis Alegre. Y poco a poco, despacio pero con paso firme, Xordica (así, con en acento sobre la “i”) se fue convirtiendo en la editorial sólida y exquisita que es hoy. A esos primeros nombres pronto se unieron otros como Jesús Moncada, José Antonio Labordeta, Juan Perucho, David Trueba, Javier Tomeo, José Mª Conget, Ignacio Martínez de Pisón o Xosé Luis Méndez Ferrín. Y algo más tarde, Xordica empezó a incorporar nombres internacionales, como el estadounidense Sherman Alexie (National Book Award, el Premio Nacional de Literatura en EEUU), el portugués Gonçalo Tavares, el angoleño Ondjaki o el francés Jean Debernard, entre otros.

Su filosofía, desde el principio, fue publicar buena literatura y cuidar cada detalle de la edición para que la lectura fuera lo más placentera posible. Una de las cualidades que debe tener un buen editor es la capacidad de descubrir autores y de apostar por nombres que no están avalados por una trayectoria anterior. Xordica, desde el principio, se ha arriesgado a publicar nuevos nombres, escritores jóvenes con talento. En este sello han aparecido los primeros libros de autores como Cristina Grande, Daniel Gascón o Julio José Ordovás, que posteriormente dieron el salto a editoriales como RBA, Literatura Random House o Anagrama.

En estos veinte años, Xordica ha creado un catálogo repleto de pequeñas joyas. En él se pueden encontrar libros emotivos y sobrecogedores, como «Piedad» de Miguel Mena; libros luminosos como los «Pequeñas historias de la calle Saint-Nicolas», de Line Amselem; libros llenos de erudición y saber, como «La vida de los libros» de José Luis Melero; libros de cuentos afilados como cuchillos, como «Trescientos días de sol», de Ismael Grasa; libros hermosos que vuelven a la cabeza una y otra vez, como «Óxido», de Lara López; libros que abordan el sentimiento de pertenencia a un territorio, como «Los castellanos» de Jordi Puntí; libros que hacen llorar de risa, como «Una familia normal» de Santiago Gascón; libros que hablan de la familia y del paso a la madurez, como «Ropa tendida» de Eva Puyó (que se acaba de reeditar); y muchos otros libros que no caben aquí pero que están a la altura de los anteriores. Xordica Editorial cumple veinte años y quienes disfrutamos con la buena literatura estamos de enhorabuena. Sólo nos queda desearle otros veinte años de buenos libros y agradecer a Raúl Usón que nos permita disfrutarlos con él.

Patrick Modiano, Premio Nobel de Literatura 2014

el 9 octubre, 2014 en Noticias