Estás navegando por el archivo de Literatura inglesa.

“El alma del mar” de Philip Hoare

el 15 noviembre, 2018 en Libro de la Semana

El alma del mar

El alma del mar

Hoare, Philip

ISBN

978-84-16222-82-7

Editorial

Atico de los Libros

Mas información

“Siento que nada malo puede pasarme si estoy con una ballena”, afirmaba Philip Hoare en algún rincón de El mar interior, un libro que era, en cierto modo, algo así como un apéndice, o una prolongación, de su anterior Leviatán o la ballena, que sigue siendo -y hay cierta unanimidad al respecto- uno de los más hermosos y mejores libros publicados en lo que llevamos de siglo XXI. Repasándolo ahora podríamos decir de esas páginas lo que el propio Hoare decía de algún paisaje: “Hallarme a solas con tanta belleza se me antoja, de algún modo, egoísta” (por eso estamos los libreros tan empeñados en compartirlo…), y también aquel otro subrayado: “Es estúpido sentir miedo en un lugar tan luminoso”.

Leviatán o la ballena apareció en España antes de que fuera tendencia la ‘nature writing’, y en cierto modo su publicación contribuiría a explicar esa moda editorial, dentro de la cual supone un hito difícilmente superable. Algunos sospechamos que terminaremos leyendo únicamente libros como éstos, libros que nos conducen directamente al corazón de la vida, libros que conjugan ciencia y poesía no tanto para explicar el mundo como para explicarnos a nosotros mismos. Nos referimos a los libros de exploraciones, a determinados libros de astronomía o de botánica, a algunos libros de viajes (no todos: hay libros viajeros muy bien acomodados…). Y en cierto modo los libros de Hoare reúnen todo eso, y además son como diarios, cuadernos de campo, con muchos apuntes históricos y sobre todo rebosantes de buena lírica. Los libros de Philip Hoare son erráticos, divagatorios, digresivos… y querríamos que lo fuesen mucho más, porque son maravillosos, y entre ellos El alma del mar ocupa ya otro lugar de honor.

Según la edición de Ático de los Libros este nuevo título cerraría la “trilogía sobre el mar”, y es verdad que, en cierto sentido, los tres títulos citados ya aquí forman como un solo gran libro por entregas, diarios y cuadernos que se van acumulando según su autor viaja y se mueve y descubre y aprende cosas nuevas (y nos extrañaría que no tuviesen continuidad, porque en ellos declara Hoare que ésta es la forma de vivir en la que quiere quedarse). Una vez que uno se ha sumergido en la música de Hoare, es imposible no querer saberlo todo sobre los cormoranes, o sobre las yubartas (cómo no compartir ”la alegría de ser un delfín”…). Sus digresiones, que a menudo se alargan mucho, nunca impacientan, porque todo lo que cuenta nos fascina. Y en este libro, además, se habla más que nunca de literatura: La tempestad de Shakespeare abre un hilo que conduce a Virginia Woolf o a Sylvia Plath (quien, según se nos dice aquí, leyó al menos tres veces Moby Dick…).

El mar lo es casi todo en estos libros, porque el mar lo es casi todo: ”Me he acostumbrado tanto a él, le tengo tanto miedo y lo amo tanto que, en ocasiones, me parece que sólo puedo pensar junto al mar. Es el único lugar donde me siento en casa, porque está muy lejos de casa. Es el único lugar donde me siento libre y vivo [...] Siempre está rompiendo sus fronteras, dando y tomando constantemente. Es la encarnación de todas nuestras paradojas. Sin él, no podríamos vivir; dentro de él, moriríamos. Al mar no le importa. [...] esta cisterna de nuestros pecados es todavía el almacén de nuestros sueños”. Ese almacén de sueños os espera en ese otro almacén de sueños que son las librerías.

 

Siete “Novelas de Campus”

el 19 septiembre, 2018 en Recomendaciones temáticas

Hay quien dice que somos demasiado alarmistas, que ya en el siglo XVIII había quien hablaba de la degradación de la Universidad, y que en realidad las cosas, al contrario, nunca han sido más flamantes y venturosas que hoy: nunca ha habido más alumnos, más opciones, más licenciaturas… pero lo afirman sin reparar en que esa saturación de personas y asignaturas ha podido ser, precisamente, una de las causas del colapso, de la confusión, de la intrusión de la mediocridad en lo que sólo podía ser excelente… Lo cierto es que, si ya desde hace años leemos libros que anuncian, simplemente, el final de la Universidad tal como la conocíamos y tal como la deseamos y tal como nos hace falta (como el elegíaco Adiós a la Universidad de Jordi Llovet o los agudos Estudios del malestar de José Luis Pardo), en los últimos meses la idealmente insustituible institución universitaria ha vuelto a la primera línea de la actualidad por motivos que no contribuirán a devolverle el prestigio. Si la universidad pública languidece por falta de financiación o por exceso de leyes contraproducentes, el descrédito y lo que podríamos llamar “caprichocracia” parece abalanzarse sobre la universidad privada, ya lastrada desde siempre por su elitismo, por la arbitrariedad a la hora de contratar su profesorado o por la evidencia dolorosa de que la gente se matricula no por afán de aprender, sino por la necesidad social de títulos sellados.
¿Y la literatura, tan maltratada precisamente en los nuevos planes de estudios? Pues la literatura, especialmente en el mundo anglosajón, forjó hace ya décadas un subgénero narrativo denominado “novela de campus” que indagaba, con mayor o menor protagonismo del paisaje universitario, o de su personal, o de su espíritu…, en la vida de los departamentos, en el carácter de sus habitantes, en el sentido o la trascendencia de su misión, pero entrando también en temas como las peleas internas por una plaza titular, el plagio o las relaciones sexuales entre profesores y alumnos (como ocurría en la determinante Desgracia de J.M. Coetzee, uno de los hitos de esta línea novelesca). Aquí proponemos releer siete grandes ejemplos de ese curioso y estimulante género, en días en los que, francamente, apetece más que nunca volver a la universidad, pero no por nostalgia sino por afán refundador, no con un cuaderno de apuntes sino con un cortacésped y una buena caja de herramientas.

 

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO, de J.D. Salinger (Alianza)EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO, de J.D. Salinger (Alianza)

¿Qué diremos de El guardían entre el centeno? Convertida en una de las lecturas de culto más multitudinarias y ya clásicas del siglo XX, es, efectivamente, un prodigio de sensibilidad indirecta, un canto al afán de protección que sólo se lee en lo no escrito, y en buena medida el punto de partida de la narrativa norteamericana de hoy, reinventada por Jerome David Salinger en apenas cuatro títulos magistrales. Como suele suceder con este tipo de libros, lo que quieren decir es inmensamente mayor que lo de que de hecho dicen, pero todo está contenido en ellos, esperando a ser descodificado, interpretado, reconocido…, y ese pasaje en el que se revela el sentido del título es, aunque pudorosamente escrito, casi afeado por la coloquialidad de la explicación, extremadamente conmovedor. Si preside esta lista es, por supuesto, por sus primeras páginas, en las que el desorientadísimo joven Holden Caulfield es expulsado de su facultad por haber suspendido cuatro asignaturas y no estudiar nada, ni interesarse por nada, ni expresar ninguna emoción… Pero de repente le apetece volver a ver los patos de Central Park, y siente la necesidad de visitar a su hermana pequeña, y en todo caso pasear sin rumbo… y se alza una de las fábulas más arrebatadoras de la contemporaneidad. Holden Caulfield es, bien leído, un nuevo principito.

Encuéntralo en tu librería.

 

EL LIBRO Y LA HERMANDAD, de Iris Murdoch (Impedimenta)

EL LIBRO Y LA HERMANDAD, de Iris Murdoch (Impedimenta)

La dublinesa Iris Murdoch publicó veinticinco novelas que la han hecho justamente famosísima, y que hacen olvidar que, en realidad, ella se dedicó ante todo a la filosofía, materia que estudió y después impartió en Oxford (en uno de cuyos jardines se esparcieron en 1979 sus cenizas, culminando una existencia muy vinculada a la universidad en la más noble de sus posibilidades). Es precisamente una fiesta de antiguos alumnos de Oxford la que en las primeras páginas de El libro y la hermandad atrapan al lector de un modo magnético. La gracia y la inteligencia con las que Murdoch retrata las esperables excentricidades de un brillante grupo de ex-estudiantes merecerían cruzar la puerta de cualquier antología de literatura. Lo que comienza como una novela de campus en estado puro, y en su más genuina vertiente británica, con viejo profesor al que visitar, desaparecidos en los lagos en medio de la noche, malentendidos, desencuentros y conversaciones brillantes… deriva en una trepidante novela netamente política que también es una novela de acción, y de persecuciones, y en la que llega a haber disparos. Y todo porque un grupo de amigos decidió financiar la escritura de un libro al más dotado de ellos, pero pasan los años, pasan los años…, y de ese libro, para el que toda la “hermandad” sigue aportando dinero, produce más rumores (y muy inquietantes) que páginas de adelanto…

Encuéntralo en tu librería.

 

INDIGNACIÓN, de Philip Roth (Literatura Random House)INDIGNACIÓN, de Philip Roth (Mondadori)

La crítica literaria internacional parece haberse puesto de acuerdo en dictaminar que el último tramo de la obra narrativa de Philip Roth (que, no se sabe si influido por ello, decidió dejar de escribir varios años antes de su muerte) produjo pocas novelas memorables, pero todo el mundo sabe que los críticos literarios no son gentes muy de fiar… Lo cierto es que hay varias obras maestras entre las últimas líneas de la bibliografía rothiana, y entre ellas sobresale Indignation, la novela de 2009. Tras un año en la universidad más cercana a su domicilio familiar, el narrador de esta novela acaba “al año siguiente en Winesburg, una pequeña universidad de Humanidades e Ingeniería ubicada en la región agrícola del centro y norte de Ohio, [...] a unos ochocientos kilómetros de la puerta trasera de nuestra casa”… y ya se sabe lo que ocurre tan lejos del hogar, sobre todo si vives en un colegio mayor (concretamente en “el peor cuarto en el peor piso de la peor residencia durante el último siglo”), y hay rivalidades enconadas entre las diferentes fraternidades, y eres judío, y virgen, y no sabes qué hacer con tu juventud. Lo estrafalario se hace normal, y hay algo casi costumbrista en ver a las tres de la mañana “al decano Caudwell, con sus casi dos metros de estatura en el porche delantero de Dowland Hall, con abrigo y bufanda, gritando por un megáfono [...] ¡Alumnos de Winesburg, alumnos de Winesburg, volved a vuestras habitaciones! ¡Volved inmediatamente si no queréis arriesgaros a ser expulsados!”…

Encuéntralo en tu librería.

Puedes leerlo también en bolsillo.

 

SOBRE LA BELLEZA, de Zadie Smith (Salamandra)SOBRE LA BELLEZA, de Zadie Smith (Salamandra)

La tercera novela de la londinense Zadie Smith, cuando todavía no se habían apagado los ecos y las réplicas de la conmoción que produjo su debut, Dientes blancos, es una novela de campus al estilo clásico, como el Stoner de John Williams o el Lucky Jim de Kingsley Amis, esto es, novelas en las que la presencia del mundo universitario sirve ante todo para ubicar una psicología, para enmarcar los sueños y frustraciones de un personaje particular, pues, aunque en este On beauty el protagonismo se reparte entre varias criaturas, el foco principal apunta al profesor Howard Belsey (cuyo nombre homenajea a Regreso a Howards End, de E.M. Forster, una de las novelas preferidas de Smith). Las fiestas navideñas de cada departamento, las discusiones sobre Rembrandt con sus compañeros (esto es, con sus rivales) y la ambición desbocada de gente que “cuando hubiera terminado con Wellington, pasaría a Harvard, y de allí a donde quisiera, sin excluir el Pentágono” terminan de dibujar un paisaje más destinado a la melancolía, o incluso a la depresión, que a la sabiduría.

Encuéntralo en tu librería.

 

TODAS LAS ALMAS, de Javier Marías (Alfaguara)TODAS LAS ALMAS, de Javier Marías (Alfaguara)

Publicada por primera vez por Anagrama en 1989, Todas las almas no sólo importó a nuestro país esa melodía narrativa de la que estamos hablando, creando la versión española de esa perspectiva literaria naturalmente foránea (y abriendo el camino a obras posteriores como La velocidad de la luz, de Javier Cercas, o, en su versión más insolente, Un momento de descanso, de Antonio Orejudo), sino que demostró definitivamente que Javier Marías iba a ser uno de los nombres principales de la novela española en los años siguientes, como han certificado después, rematando lo que ya se conoce como la “trilogía oxoniense”, Negra espalda del tiempo y Tu rostro mañana, aparte del resto de su obra. Por supuesto que hay antecedentes en nuestra literatura de bocetos del ambiente universitario (recordemos el arranque de El árbol de la ciencia, en el patio de la Escuela de Arquitectura, o La tesis de Nancy, de Ramón J. Sender, que no en vano vivía y enseñaba en Estados Unidos), pero Marías acertó a “traducir” eso tan indefinible y característico que tiene la novela de campus contemporánea como entre líneas, agazapado, sugerido, secreto… Y, por culminar la nómina nacional, quien simplemente desee ser feliz durante un rato, que lea las entradas “Oxford” y “Cambridge” de Pompa y circunstancia, el portentoso diccionario anglófilo de Ignacio Peyró.

Encuéntralo en tu librería.

Puedes leerlo también en bolsillo.

 

NATURALEZA CASI MUERTA, de Carme Riera (Alfaguara)NATURALEZA CASI MUERTA, de Carme Riera (Alfaguara)

Con una frecuencia curiosa, la novela de campus se desliza hacia el territorio de la novela negra, o de la novela policiaca, o incluso de la novela de terror. Como ejemplo paradigmático de profesor-detective tenemos a Gervase Fen, ese especialista en literatura de la Universidad de Oxford creado por Edmund Crispin al que habitualmente le caen casos misteriosos que resolver, entre los cuales brilla el desarrollado en la desopilante La juguetería errante (novela dedicada, por cierto, a Philip Larkin, quien por su parte ofreció en Jill, su debut como narrador, su propia novela de campus). Tesis, de Alejandro Amenábar, sería un buen ejemplo de “película de campus” que deriva hacia la intriga, y en esta Naturaleza casi muerta, la veterana escritora y académica mallorquina Carme Riera demuestra que se puede compatibilizar el estudio riguroso de los poetas barceloneses de los años 50 con las tramas de la mejor estirpe de lo ‘noir’, en este caso con la Universitat Autònoma de Barcelona como decorado principal. Sin alejarnos de Barcelona, pero abordando lo que puede ocurrir en los congresos internacionales de los medievalistas, puede leerse Erec y Enide, de Manuel Vázquez Montalbán.

Encuéntralo en tu librería.

Si prefieres la edición original en catalán, la encontrarás aquí.

Puedes leerlo también en bolsillo, en catalán o en castellano.

 

DÍAS DE NEVADA, de Bernardo Atxaga (Alfaguara)DÍAS DE NEVADA, de Bernardo Atxaga (Alfaguara)

No sólo existen las novelas de campus, sino también los “poemas de campus” (como bien saben, en el contexto español, los lectores de Jaime Siles, Miguel d’Ors o Luis García Montero), y este libro de Bernardo Atxaga, el último suyo hasta hoy, vendría a ilustrar la posibilidad de unos “diarios de campus”, aunque es bien sabido que en el caso de Atxaga eso de los géneros es siempre especialmente difuso y fronterizo, y desde luego hay, desde el comienzo, mucho de ficcionalización en esta crónica del curso universitario 2007-2008, que el escritor vasco pasó con su familia en la prestigiosa Universidad de Reno. La interposición de viejas historias escuchadas o de relatos secundarios, la recuperación de antiguas obsesiones suyas (como el boxeador Paulino Uzcudun), la exploración un tanto lunar de las inmediaciones, las reflexiones de carácter político y esa extraña poesía que ha teñido desde el comienzo toda la literatura de Atxaga se alían para armar un grueso cuaderno misceláneo pero coherente, como una esponja donde hubiese quedado retenido, en deliberado desorden, todo lo significativo de aquellos diez meses lejos de casa, desde el mapache de la primera noche hasta la receta de filetes de antílope del final, pasando por ese perturbado que en el supermercado va explicando que “un poema circunstancial no tiene por qué valer para un libro. Pero un poema que ha merecido estar en un libro debe valer para cualquier circunstancia”… Con la universidad sucede lo mismo: no todo el mundo está obligado a pasar por ella, pero todo el que recorra sus pasillos debería contribuir a preservar su valor.

Encuéntralo en tu librería.

Puedes leer también la edición original, en eusquera, aquí.

Y si lo prefieres en bolsillo, lo encontrarás aquí o aquí.

 

 

“Cómo llegamos a la final de Wembley”, de J.L. Carr

el 3 mayo, 2018 en Libro de la Semana

Cómo llegamos a la final de Wembley

Cómo llegamos a la final de Wembley

Carr, Joseph Lloyd

ISBN

978-84-9066-480-3

Editorial

Tusquets Editores

Mas información

El corazón de todos los lectores que hace catorce años se emocionaron con la traducción al castellano de Un mes en el campo, de James Lloyd Carr, se ha tenido que volver a encender al ver en las librerías españolas, por fin, un nuevo libro de su autor. Si no es así, es que nunca hubo corazón, sino, como diría el propio Carr, una bola de fibra sin calor, una bolsa de plástico vacía…

Un personaje de aquella narración sencillísima y extraordinaria (escrita por Carr en 1980) afirmaba que “cualquiera puede hacer cualquier cosa si se lo propone” (p. 69), y eso es lo que se cuenta en Cómo llegamos a la final de Wembley, publicada en 1975 (y cuyo título original llega aún más lejos a la hora de destripar el final desde el principio: How Steeple Sinderby Wanderers Won the FA Cup). El equipo del título es, por supuesto, una modestísima escuadra rural de tercera fila en la que de repente confluyen un montón de entrenadores, jugadores y hasta animadoras que “estaban en el lugar adecuado en el momento oportuno”, consiguiendo así una insólita hazaña deportiva a la vez que su inventor obtenía una de las gestas literarias más divertidas e irresistibles que hemos leído últimamente, tan simpática y deliciosa como la fotografía que los editores de Tusquets han elegido para la cubierta.

Como sucedería un lustro después con la Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez, desde el título y las primeras líneas ya se cuenta el memorable final, de modo que aquí no hay intriga pero sí muchas sorpresas, un reportaje fenomenal y enternecedor, una lectura ligera sobre un suceso sublime, pero escrita en todo momento con ese hondo humor inglés, esa lealtad hacia la vida, ese tono literario británico que es de allí y sólo de allí, intransferible, inimitable, y al que todo buen lector necesita regresar con cierta frecuencia para oxigenarse. Hay en todo ello algo aparentemente ingenuo, sí, pero es que resulta que “ingenuo” es un anagrama de “genuino”, y sin esa veta amable y campestre de la escritura inglesa la historia de la literatura universal sería como una bicicleta con una sola rueda, algo que, sencillamente, no hubiera podido avanzar.

Hay una extraña y reconfortante verdad latiendo dentro de esta epopeya, que es toda una exaltación de la extravagancia y de lo imprevisible, por muy avisado que esté lo que va a suceder (pero es que lo que importa no son los partidos, sino todo lo que ocurre a su alrededor o a raíz de ellos). La novela, traducida al español por Puerto Barruetabeña, se nos presenta en dos partes: en la primera se nos familiariza con el espacio y el ‘modus vivendi’ del pequeño lugar (donde hablar de “campo” de fútbol no tiene nada de metafórico) y, sobre todo, va desfilando el maravilloso casting (un repartidor de leche convertido en imbatible guardameta; un viejo delantero del Aston Villa retirado que de repente necesita volver a las canchas por una conversión religiosa; un párroco mucho más hábil a la hora de lanzar saques de esquina que a la de salvar almas…), y en la segunda se van sucediendo las crónicas de los partidos, eliminatoria tras eliminatoria, cada vez más difícil y más lejos y más loco… No diremos más. Sólo que, por tristes o enfadados que estemos, por mucho que llueva allá fuera, por mucho que el mundo nos maltrate o no sobrecargue… es imposible leer estas doscientas páginas sin una sonrisa constante, cómplice, feliz, o sin emocionarse en sus últimos coletazos, después de encandilarnos, y divertirnos, y conmovernos…: otra gran victoria.

“Mis libros. Ensayos sobre lectura y escritura” de Arthur Conan Doyle

el 26 abril, 2018 en Libro de la Semana

Mis libros

Mis libros

Conan Doyle, Arthur

ISBN

978-84-8393-223-0

Editorial

Páginas de espuma SL

Mas información

Resulta que una vez cenaron juntos Oscar Wilde y Arthur Conan Doyle, y su conversación, entre un enjambre de editores y directores de revistas, debió de ser memorable. En algún momento alguien se preguntó cómo serían las guerras del futuro, y Wilde, con su legendaria rapidez (y con no poco acierto), afirmó que “Un químico de cada bando se acercará a la frontera con una botella”. Pero lo que sí sabíamos es que a Wilde le gustaba brillar solo, y es entonces cuando brilla sir Arthur, al explicarlo con elegancia y dureza indirecta: “Su comportamiento y sus opiniones eran exquisitos, pese a que el monologuista, por mucho que sea su ingenio, en el fondo nunca puede ser un caballero”.

“Está bien decir que alguien es inteligente, pero el lector quiere ejemplos de ello”, afirma Arthur Conan Doyle, y el lector encontrará en esta recopilación de ensayos, entrevistas, artículos y hasta cartas al director un verdadero banquete, tanto para los irremediablemente adictos a sir Arthur como para los recién llegados, tanto para los iniciados como para los candidatos a incorporarse a esta cofradía de la felicidad. Los primeros ya saben que el escocés nunca falla, que es una lectura gozosa segura; los segundos podrán comprobarlo mientras recorren estos textos dispersos en los que el escocés reflexiona sobre sus lecturas favoritas o, aún más interesante, repasa su propia trayectoria, todos traducidos por Jon Bilbao (de quien hace pocas semanas reseñamos su novela El silencio y los crujidos). Su admiración por Macaulay, sus agudas objeciones a Johnson y Boswell (“desde el mismísimo momento en que se conocieron, Johnson estaba destinado a ejercer un dominio absoluto sobre el otro, lo que hacía la crítica imparcial tan difícil como entre un padre y un hijo”), su incondicionalidad ante George Borrow o su afecto a contemporáneos suyos como Poe, Hawthorne, Kipling y Stevenson quedan maravillosamente explicados aquí, entre una buena batería de juicios generales estupendos y muy reveladores: ”Me temo que para ser escritor hay que nacer escritor”, “Alguien estrecho de miras nunca hará nada bueno en el campo de la literatura”, “El exceso de alabanzas puede acabar con una persona, que dejará de esforzarse por hacerlo mejor”, “Ni la más fértil de las imaginaciones puede inventar nada más maravilloso y estremecedor que la verdadera Historia”…

No nos extraña que, como lector, afirme que “no hay casi nada que no me interese”, pero sí es más sorprendente descubrir también a un Doyle bibliofilo, apegado a los propios volúmenes, y eso sucede en “Más allá de la puerta mágica”, el texto más extenso de la recopilación, en el que Doyle nos franquea el paso a su biblioteca: “Leer  se ha vuelto demasiado fácil hoy en día, con ediciones en papel barato y bibliotecas gratuitas. Lo que se consigue sin esfuerzo no se aprecia en todo su valor [...] Un libro debería ser tuyo antes de poder saborearlo, y a menos que te haya costado trabajo hacerte con él, nunca disfrutarás del verdadero orgullo de poseerlo”.

Con serenidad (pero con la ambición nítidamente lesionada), Doyle explica con mayor claridad que nunca su aversión hacia su más célebre criatura: “Al final todo recibe el reconocimiento que se merece, pero creo que si nunca hubiera creado a Holmes, que emborronó otros trabajos superiores, mi posición literaria en la actualidad sería más alta”, opinión que en otro lugar desarrolló de un modo más razonado, aunque discutible al atribuir tan poca trascendencia a las maravillosas historias de su personaje: “Las buenas obras literarias son las que hacen que, tras haberlas leído, el lector sea alguien mejor. Pero nadie puede mejorar -en el sentido elevado al que me refiero- por leer a Sherlock Holmes, aunque puede haber disfrutado de una hora agradable al hacerlo. No era mi intención hacer una obra mayor, y ninguna historia de detectives podrá serlo nunca; todo lo relacionado con temas criminales no es más que una forma barata de despertar el interés del lector”.

Quienes podemos decir de Doyle lo mismo que él decía sobre los autores citados (y sobre Walter Scott, y sobre Samuel Pepys, y sobre Coleridge, y sobre…) hallamos en esta colección de ensayos una verdadera ventana abierta al estudio del autor, pero también a su psicología, a una intimidad que pocas veces dejó revelarse explícitamente. Es un libro realmente iluminador e importante, lleno de joyas, lleno de inteligencia, lleno de amor activo por la literatura, vista sobre todo desde el lado del escritor, un escritor que se esforzó por serlo y que, al cabo, está en el Parnaso como uno de los más grandes.

(Post data, puramente anecdótica y probablemente irrelevante, aunque yo creo que no: hacía muchos años que, leyendo absorto en el metro, no me pasaba de parada. Con este libro ha vuelto a sucederme.)

 

“En islas extremas”, de Amy Liptrot

el 22 enero, 2018 en Libro de la Semana

EN ISLAS EXTREMAS

EN ISLAS EXTREMAS

Liptrot, Amy

ISBN

978-84-947471-2-0

Editorial

Volcano Libros

Mas información

“Si las palabras que escribimos nacieran del oxígeno…”  ( Lidia Chukóvskaia: Inmersión. Un sendero en la nieve, Madrid, Errata Naturae, 2017, p. 60).

“No comprendía a los que deseaban vivir en el campo para estar en contacto con la naturaleza” (Amy Liptrot, En islas extremas).

Sed. Agua, pero no. Piedras secas. Recomponerse. Luchar hasta la extenuación. Deseo infinito de beber. De seguir. Extremos que nos delimitan. Islas. Viento, acantilados no de mármol sino piedra, erosión, agujeros inmensos. Volver a luchar. Levantarse. Construir con las propias manos. Todo esto son las memorias de Amy Liptrot y mucho más. Honestidad brutal, que cantaba otro drogodependiente.

Volcano libros es un retoño. Un tierno pimpollo dentro del magma editorial. Edición cuidada y una gran traducción de María Fernández Ruiz. Y no podemos sino saludar con entusiasmo que uno de sus primeros libros sea un aldabonazo. Un barco que se fractura ante las costas de las Orcadas. Resumiendo mucho: una joven de padres ingleses nace en las islas cuando sus progenitores se mudan allí. Huye, o eso cree, con apenas veinte años a la City, ese Londres metafísico donde, se supone, se hará famosa. Allí pasa diez años de trabajos precarios, pisos hediondos y noches y días largos bebiendo hasta perder el conocimiento. Hasta que algo se rompe y entra en AA. Allí decide volver a las islas y, desde ese lugar duro, recio, comienza la escritura sin edulcorantes. Recia como los habitantes y libre como los pájaros que habitan esas frágiles islas emergidas en un mar embravecido. Insisto. Sin concesiones. Es un ajuste de cuentas consigo misma, pero alejado de cualquier edulcorante o moral de libro de autoayuda. Amy Liptrot se desnuda y desmenuza sin miramientos. Con escalpelo o máquina de esquilar ovejas.

Londres. Trabajo precario, noches sin fin. “La bebida se apoderó de mí” (p. 49) Finalmente “bebía más de lo que comía” (p. 55). Pinceladas del testimonio de la autora impregnadas de salitre y que se queda tras la lectura:

“Perdí el control de mis emociones. Mis pensamientos y mi comportamiento eran turbulentos e incontenibles. […] Era esclava del dolor (…) Había cruzado el límite y no sabía cómo regresar. […] Estaba confusa y era incapaz de decidir dónde ir, a quién ver o qué opinar; llenaba ese vacío con alcohol y ansiedad. Y grité que estaba a la deriva, impotente ante aquella necesidad irracional, aquel deseo” (pp. 66-67)

Y, así, el inicio del tratamiento. Como dice la propia Liptrot, tuvo que enfrentarse a ese deseo por sí misma, que es la única manera. En uno de los párrafos más conmovedores del libro (y hay muchos) relata ese primer día en la clínica de desintoxicación:

“No fue lo remoto del sitio, ni los asientos raídos ni los fríos procedimientos burocráticos lo que me hizo llorar en aquella sala de espera de la clínica de adicciones: fue el olor. El mismo hedor agrio que se apoderaba de mis dormitorios londinenses, el tufo de una oveja enferma que hay que marcar con una equis roja para llevarla a sacrificar. No es como el olor a alcohol, es una fragancia nauseabunda que emana de los poros de la piel de una criatura cuyos órganos internos, hígado y riñones, se esfuerzan en procesar las tóxinas y eliminar el veneno a través de la piel, las uñas y los globos oculares” (p. 71).

Tras las semanas de rehabilitación surge la posibilidad, la idea, necesidad o impulso de volver a las Orcadas. Desde ese momento, Amy Liptrot remueve, escarba en su pasado y su futuro para ir contando esos momentos mágicos que le otorga ese lugar único en el mundo. Siempre rondando esa sed insaciable pero cada vez más fuerte, más implicada e imbricada con su cuerpo: “He regresado a estas rocas golpeadas por el viento, confiando en que mi imaginación y mi entorno me devuelvan la esperanza” (p. 145).

Es la lucha cotidiana por la supervivencia en un lugar extremo desde otro sentimiento extremo. Una lucha titánica narrada con belleza, nostalgia y de la que, finalmente, sale vencedora pero exhausta, triunfante pero frágil. Es decir, profundamente humana (“Quiero que las islas continúen manteniéndome fuerte y ayudándome a resistir”: p. 135).

Leer este libro es ver las dos caras que subyacen a la vida en el campo y en la ciudad. O cómo pueden desarrollarse. No es un elogio al retorno a la naturaleza, la autora no se ve sin internet y sus conexiones instantáneas. Su capacidad para conocer mejor lo que observa. Para profundizar en sus conocimientos. Tal vez sea la simbiosis que necesite el s.XXI. [El capítulo 19 especialmente]. Termino aquí. No quiero desmenuzar más. Solo acérquense a este libro como una ventana a los vientos del norte, al aullido del mar y el olor a salitre:

“He dejado de beber para hacer cosas, no para pasarme el tiempo hablando sobre dejar de beber. Desde entonces me paso las noches fuera en mi postura astronómica, cabeza atrás, boca abierta, medio mareada. En la gélida ladera de una colina Orphir, vi la estación Espacial Internacional cruzar el cielo a toda velocidad. En el corazón de las Orcadas me guarecí detrás de un menhir del Círculo de Brodgar y el cielo estrellado formó un baldaquino brillante sobre las colinas bajas y los oscuros lagos que me rodeaban” (p. 58)

Y un final estilo Blade Runner. Disfrutad el libro.

Katakrak Liburuak (Pamplona)

 

 

 

“Cleopatra. La mujer, la reina, la leyenda”, de Lucy Hughes-Hallett

el 14 diciembre, 2017 en Libro de la Semana

Cleopatra

Cleopatra

Hughes-Hallett, Lucy

ISBN

978-84-16247-88-2

Editorial

Fórcola Ediciones

Mas información

Lo que la ciencia-ficción hace con el futuro, la mitomanía lo hace con el pasado. Y, por otra parte, el pasado es un work in progress, algo que se va construyendo poco a poco entre todos, contradictorio y enigmático, cancelado pero no resuelto, terminado pero no superado, algo siempre pendiente.

El caso de Cleopatra es paradigmático en ese sentido, como se explica en un libro que, traducido por Amelia Pérez de Villar para la editorial madrileña Fórcola, acaba de aparecer entre nosotros. Resulta que todo lo que teníamos entendido sobre la reina egipcia es, esencialmente, propaganda romana remota, acuñada cuando todavía seguía viva la aludida, toda una leyenda negra planeada y teledirigida desde Roma para justificar invasiones, ejecuciones, campañas.

Lo que aquí he explicado de un modo tan sucinto es algo que, con detalles impagables y una perspicacia a menudo genial, Lucy Hughes-Hallett explica en su primer capítulo, tan goloso de informaciones y tan apasionante que impide que ningún lector se sustraiga ya a su poder adictivo. En esas primeras cincuenta páginas la historiadora (autora de una biografía, justamente celebrada, de Gabriele D’Annunzio) esboza lo que el mito nos ha legado: la imagen caprichosa, egomaníaca, sádica y ambiciosa de una mujer que, efectivamente, estuvo en el centro de todas las miradas de su siglo, pero a continuación la ensayista inglesa nos explica lo que de hecho la historiografía ha podido concluir objetivamente sobre ella, una gobernante muy competente, y es entonces cuando nos enteramos de hasta qué punto la manipulación por parte del poder (que, por lo que se ve, viene de antiguo) ha desvirtuado la verdad, o al menos la parte central de ella. Sucede además que “a los historiadores y poetas de la Antigüedad les interesaban los relatos, y la historia de Cleopatra, como la mayoría de las que se contaron antes y después de ella, era eso: un relato de sexo y violencia, de amor y de guerra”. De modo que el hecho comprobado y veraz de que Cleopatra fuese amante de dos emperadores romanos (Julio César y Marco Antonio), y de que diese hijos a los dos (algo no tan conocido, pero verdaderamente determinante), o la certeza de su suicidio…, provocó, por las muchas y “naturales” consecuencias de esos hechos, que la imaginación (interesada, insistimos, sobre todo por la estrategia de un tercer emperador, Octavio) y la fantasía (juguetona por definición) hiceran su trabajo, aunque en este caso de un modo espectacular y duradero, vigente durante siglos y operativo todavía hoy, impulsado no sólo por lo de que exótico pudiera tener el asunto, sino por las convenicencias políticas de un imperio que necesitó estigmatizar a otro hasta convertirlo en una sucursal del infierno, patria de todos los vicios…

Desde esos presupuestos, Hughes-Hallett va analizando magistralmente los hitos que han ido sosteniendo, apuntalando o enriqueciendo el mito de Cleopatra, desde los cronistas de su tiempo hasta Hollywood, de modo que tanto los interesados en Shakespeare como los fans de Elizabeth Taylor tienen aquí un nuevo libro de cabecera, escrito con esa prosa rica y eficaz que es marca de la casa del ensayo inglés, una obra sagaz e interesantísima que, curiosamente, no se propone tanto derribar mitos como celebrarlos, pero no desde el punto de vista de la farándula o la frivolidad sino desde la perspectiva de.la sabiduría y el verdadero conocimiento.

“Leonora Carrington. Una vida surrealista”, de Joanna Moorhead

el 20 noviembre, 2017 en Libro de la Semana

Leonora Carrington

Leonora Carrington

Moorhead, Joanna

ISBN

978-84-16714-21-6

Editorial

TURNER PUBLICACIONES

Mas información

Una niña crece en Inglaterra acompañada de la imagen, de la sombra de una mujer de su familia de la que nadie parece querer hablar ya que muchos secretos son los que esconden y ocultan su figura. Pero esa niña se queda con los susurros que guardan esos secretos acerca de su prima Prim, esa sombra inolvidable y proscrita de su familia.

Pero ¿por qué ese silencio? ¿Quién es realmente Prim? ¿Qué pasó para haber sido prácticamente borrada? Muchas preguntas sin respuesta. Hasta que un día esa niña, ya adulta, descubre que Prim, sobre la que cae el peso de la desaprobación de toda su familia, es Leonora Carrington, una de las artistas más importantes del siglo XX e integrante del movimiento surrealista; a partir de ahí se desata su “obsesión”.

Joanna Moorhead, fascinada por la historia de su prima, decide viajar a México a conocerla, y de ese encuentro nacerá “Leonora Carrington. Una vida surrealista”, donde detalla la vida de la artista y la entrelaza con la historia del siglo XX de forma  equilibrada y muy bien documentada. Además Moorhead compartió con ella cinco años de conversaciones, recuerdos, compañía, conocimiento mutuo, cariño y admiración.

Leonora Carrington es dueña de una vida apasionante y de un gran talento artístico, todo ello basado en una rebeldía vital y en un instinto natural y libre que la llevaron a vivir y trabajar bajo sus propias decisiones.

Nace en una familia rica y acomodada de Lancashire, en Inglaterra, y abandona todo por irse junto a Max Ernst a París, donde se seguirá formando como artista y se llenará del excepcional ambiente artístico de aquellos años en torno a 1937, formará parte del grupo surrealista, amará intensamente, vivirá el estallido de la Segunda Guerra Mundial, conocerá la pobreza y el dolor, sentirá la locura, de la cual dejará testimonio en sus Memorias de abajo, se exiliará a México, se casará, tendrá dos hijos, vivirá sola en Nueva York y Chicago, escribirá cuentos y una novela, leerá mucho, creará esculturas maravillosas, cultivará amistades mágicas y esenciales durante su vida, pintará y pintará, y terminará sus días en México siendo reconocida por su talento e importancia en la historia del arte de los siglos XX y XXI pero eligiendo vivir aislada y al margen de focos y fama.

Joanna Moorhead realiza un lienzo de la vida de la artista británica que se mira, se observa y se lee con fascinación. Esa fascinación que se siente ante la revelación de un misterio.

Es un libro maravilloso escrito desde el rigor, el respeto y la emoción, desde el que se descubre una obra artística única, perturbadora y reveladora y desde el que se puede observar la vida desde la mirada de una mujer de espíritu independiente, valiente y libre.

Sagrario Santamaría, Librería Taiga (Toledo)