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“Comimos y bebimos” de Ignacio Peyró

el 8 noviembre, 2018 en Libro de la Semana

Comimos y bebimos

Comimos y bebimos

Peyró, Ignacio

ISBN

978-84-17007-57-7

Editorial

Libros del Asteroide

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Durante mucho tiempo mantuvimos esa postura falsamente progresista que intuía que dedicar demasiada importancia a la gastronomía implicaba en el fondo algo un poco inmoral: las cosas del comer sólo importaban en cuanto a la necesidad (indiscutible todavía) de garantizar la alimentación de todo el mundo, y cualquier exceso, publicidad o sofisticación salía sobrando. Pero enseguida hemos visto cómo, casi de repente, muchos revolucionarios de hace no tanto blanden botellas de vino caro, y no es raro toparse con gentes de la clase media que prefieren ahorrar en calefacción para así no renunciar a las lascas de trufa blanca en la ensalada… La cosa, pues, se ha puesto de moda, y es que el mundo es, definitivamente, un sitio curioso, y es también, si no un valle de lágrimas, un territorio traidor, pero tampoco se puede negar que muy a menudo nos compensa con un entrecot en su punto, sencillamente perfecto, o con una fabada intachable, o con una tortilla de patata y calabaza que…

Y es de todo esto, tal cual, de lo que nos habla un libro estupendo que acaba de publicar Ignacio Peyró, y que en el fondo sigue la estela del maravilloso Diccionario sentimental de la cultura inglesa con el que, literalmente, nos deleitó hace dos o tres temporadas, un debut de verdad importante que lo convertía de golpe en un campeón de las letras. En este libro de hoy, como se advierte desde su subtítulo (“Notas de cocina y vida”), los asuntos gastronómicos son centrales, sí, pero sólo en una lectura superficial. El libro habla de cocina, pero ésta es apenas una guarnición decorativa para abordar temas muchísimo más generales e importantes. Este libro tiene algo de memorias personales, algo de historia de España, algo de sociología, algo de filosofía política… y casi sin salir de los fogones. Ése era el desafío y ése ha sido su éxito, porque es un libro memorable. Y será también un libro duradero: a la clásica “verdura de las eras” Peyró opone aquí la era de las verduras…

Ignacio Peyró pertenece ya a esa curiosa estirpe de prosistas españoles que, sin escribir ficción (o, mejor dicho, sin destacar en absoluto en ese terreno), son sin embargo los mejores escritores de prosa de cada generación, imbatibles a la hora de ofrecer ensayos, o columnas, o reportajes, o necrológicas, o diarios, o semblanzas, o viajes… Es la estirpe magistral de Gómez de la Serna, de Eugenio d’Ors, de González Ruano, de Chaves Nogales, de Pla, de Umbral o de Trapiello. Y no exageramos en absoluto si afirmamos que los dos libros que ha publicado hasta hoy Ignacio Peyró (así como sus prólogos o artículos) están a la altura de esa nómina galáctica, y entenderemos que alguien lo dude, o que desconfíe, pero casi mejor, porque habrá pocas experiencias más gozosas que acudir a las librerías a comprobarlo. ¿De verdad no hay algo netamente nerudiano en decir que una naranja es un “resumen del sol” o “un golpe de luz”, o creer que en cierto vino blanco se agazapa “un tragaluz del paraíso”? Bienaventurados los que tienen hambre y sed de buena literatura, porque ellos accederán a libros como éste.

Los clásicos decían que quienes se atracan o se emborrachan no saben comer ni beber, pero la verdad es que lo que pide el cuerpo es abalanzarse sobre este banquete de palabras que nos ofrece Peyró y ponerse morado, tan rojo como sus cubiertas, antes de extraer algunas pocas conclusiones elementales, a saber: 1: la vida es un lugar fenomenal; 2: hay libros que consiguen expresarlo; 3: entre los jóvenes escritores españoles, muy pocos consiguen expresarlo con la gracia y la altura de Ignacio Peyró; 4: comemos para alimentarnos, por pura necesidad, pero también para disfrutar: exactamente lo mismo afirmamos sobre la lectura; y 5: somos gente bien educada, y sobre quienes prefieren la llamada “sidra achampanada” a la sidra natural, por el momento no diremos nada.

Los Libros de Noviembre

el 6 noviembre, 2018 en Los Más Recomendados

A menudo conviene restar un poco de dramatismo a las cosas y, ante el pre-apocalíptico “leer es resistir”, oponer la certeza de que leer es, ante todo disfrutar, refugiarse, pasárselo en grande. “La única vida que puedo salvar es la mía”, decía en un poema Sherman Alexie, de modo que, mientras no nos prohíban leer, estaremos más o menos salvados. La lectura es uno de los actos más gozosos de nuestras rutinas, y es por eso por lo que los lectores más entregados sentimos una suerte de nostalgia del libro siempre que no nos vemos con uno entre las manos, o siempre que no podemos abrirlo. Aquí están, en fin, las diez novedades editoriales sobre las que más os insistimos para noviembre desde las librerías independientes españolas, los libros que libreras y libreros más os recomendamos que manejéis. Que cada uno se ocupe de su alma, sí, pero, por favor, que todos la alimenten bien.

Feliz final

Feliz final

Rosa, Isaac

ISBN

978-84-322-3410-1

Editorial

Seix Barral

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Monstruas y centauras

Monstruas y centauras

Sanz, Marta

ISBN

978-84-339-1622-8

Editorial

Editorial Anagrama

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Ellos

Ellos

du Plessix Gray, Francine

ISBN

978-84-16291-72-4

Editorial

Periférica

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La jaima

La jaima

Chukri, Mohamed

ISBN

978-84-947108-8-9

Editorial

Editorial Cabaret Voltaire

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La acompañante

La acompañante

Berbérova, Nina

ISBN

978-84-945478-6-7

Editorial

EDITORIAL CONTRASEÑA, S.C.

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Bajo la red

Bajo la red

Murdoch, Iris

ISBN

978-84-17115-89-0

Editorial

Impedimenta

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La buena vida

La buena vida

McInerney, Jay

ISBN

978-84-17007-42-3

Editorial

Libros del Asteroide

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Kentukis

Kentukis

Schweblin, Samanta

ISBN

978-84-397-3489-5

Editorial

LITERATURA RANDOM HOUSE

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La muerte del comendador (Libro 1)

La muerte del comendador (Libro 1)

Murakami, Haruki

ISBN

978-84-9066-564-0

Editorial

Tusquets Editores

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Cómo acabar con la escritura de las mujeres

Cómo acabar con la escritura de las mujeres

Russ, Joanna

ISBN

978-84-948871-4-7

Editorial

DOS BIGOTES & BARRETT

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“Actores vestidos de calle” de Luisa Castro

el 31 octubre, 2018 en Libro de la Semana

Actores vestidos de calle

Actores vestidos de calle

Castro, Luisa

ISBN

978-84-9895-338-1

Editorial

VISOR LIBROS

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Trece años después del ya casi inencontrable Amor mi Señor, y a las puertas de una nueva edición de su poesía reunida (en Visor Libros) que renueve la también agotada recopilación anterior, Señales con una sola bandera, de 2004, Luisa Castro ha regresado a la actualidad poética con un libro magnífico. Se trata de un libro muy consciente de sí mismo, muy meditado, pero no parece exactamente eso que se llama “un proyecto”, entre otras cosas porque es un libro escrito a lo largo de muchos años, y por tanto difícilmente podría ser unitario. Pero cuidado: no hace falta que sea unitario para que sea coherente.

Entre estos Actores vestidos de calle se agazapan dos tipos de intimidad: la de la observadora y la de la confidente. Hay, en efecto, cosas que llegan del exterior para primero herir y después inspirar a la poeta (como la masacre de la escuela de Beslán, en septiembre de 2004, que da pie al primer poema), pero la poesía es el género del yo por excelencia (algo que se suele olvidar por sistema siempre que, últimamente, se discute tanto sobre la “autoficción”…) y es en la propia privacidad donde Castro encuentra su mayor verdad, su principal impulso para escribir: “Desde hace tiempo / sabes de qué cosas debes prescindir, / no lo haces sin lágrimas, / te desprendes de parte de un tesoro, / el que te hunde, / el que te hunde, sí”.

En algún momento anhela Luisa Castro ”una libertad / que nunca tendrá la ligereza de lo salvaje”, y en verdad ha habido en su poesía desde siempre algo leve y algo animal, algo hospitalario y algo silvestre, dureza y a la vez ternura, algo familiar y hogareño disimulando una asfixiante violencia íntima. En este libro, sin duda el mejor suyo de versos hasta hoy, la poeta gallega vuelve a sus temas para afrontarlos con una madurez definitiva, y para elevarlos: “Para llegar a ser un ángel / me han hecho falta / cuarenta y nueve años”… La experiencia se alía con el talento en estos poemas, y la indagación en sí misma pasa también por la memoria: “¿Habría en tu equipaje sitio para los recuerdos / con una vida sin tacha?”    .

Leemos demasiados libros que dejan la sensación no muy acogedora de que son en el fondo productos de la propia literatura, libros que se derivan de las lecturas o las películas, y no de la vida. Por eso se agradece especialmente un libro con tanta alma como Actores vestidos de calle, tan claramente honesto, tan poco atento a “lo literario”, tan personal pero a la vez accesible, tan sabio y tan sugerente: “Se ha producido ya ese desgaste / que hace que la forma / no recupere nunca su función. / Vasijas rotas. / La sopa derramada. / Los crímenes. / ¿No estaba en tu mano evitarlos?”.

 

“Y así nos entendimos. (Correspondencia 1949-1990)” de María Zambrano y Ramón Gaya

el 22 octubre, 2018 en Libro de la Semana

Y así nos entendimos

Y así nos entendimos

Zambrano, María / Gaya, Ramón

ISBN

978-84-17143-64-0

Editorial

Editorial Pre-Textos

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En una carta fechada en octubre de 1957 José Bergamín escribe a María Zambrano, refiriéndose a Ramón Gaya: “Es uno de los pocos, muy pocos, españoles salvados del destierro y la dispersión. Está hecho, maduro, sereno”… Estas pocas palabras bastarían para perfilarnos la figura y la condición de Gaya, pintor y escritor murciano de la Generación del 27, exiliado tras la Guerra Civil, y aun la de Zambrano, a quien Bergamín parece querer incluir en el grupo, al confesárselo, según podemos interpretar; bastarían, decíamos, para sintetizar el contenido del libro: un panorama general, impresionista si se quiere, pero también íntimo, de una parte del exilio español, sobre todo de la amistad entre María Zambrano y Ramón Gaya, pero también de los amigos comunes que compartieron y sufrieron destino y de las gentes con quienes se cruzaron a lo largo del tiempo (el propio Bergamín, Juan Gil-Albert, Antonio Sánchez Barbudo o Elena Croce, entre otros…).

En estas cartas asistimos a las dificultades cotidianas (la búsqueda de un estudio o los problemas para cobrar según qué trabajos, por ejemplo…), los reencuentros felices tras años de separación y los viajes en común, la falta de continuidad, las ausencias y los silencios, las alegrías y el cariño, los desencuentros amargos y los reproches, la enfermedad, la precariedad constante (no sólo económica) y también somos testigos del fecundo intercambio espiritual e intelectual , eje central de este epistolario, entre Zambrano y Gaya en los años de Roma e intuimos la importancia que tuvo para la obra y el devenir de ambos aunque no sepamos comprender el alcance ni mucho menos expresarlo. Así, el lector asiste a la génesis y a los primeros pasos de dos de los libros fundamentales de Gaya (El sentimiento de la pintura y Velázquez, pájaro solitario), o de otros tantos artículos de Zambrano que germinarían, siempre más adelante, en forma de libro.

También nos muestran, unas veces abiertamente, otras entre líneas, los caracteres de ambos protagonistas, la determinación y la exigencia de Gaya, endurecido por la vida, o las debilidades de María Zambrano, acuciada por la enfermedad de su hermana, la incesante necesidad de atención por parte de ambas en sus soledades italianas o suizas.

En definitiva, estamos ante volumen que funciona como un documental, con postales, cartas manuscritas, fotografías, artículos en revistas, portadas de libros o cuadros, en cuya edición han colaborado amorosamente varias personas encabezadas por Isabel Verdejo, y que viene a continuar la publicación de todos los escritos de Gaya en la colección Biblioteca de Clásicos Contemporáneos de la editorial Pre-Textos, Obra completa (2010) y Cartas a sus amigos (2016) y nos puede servir como introducción a la lectura, o a la meditación, como gustaría decir María Zambrano, de la obra de ambos, a la vida de dos de los artistas e intelectuales españoles del siglo pasado que mejor han resistido el paso del tiempo y al recuerdo de una época, la del Exilio, de nuestra historia más reciente. Porque, como subraya Cristina Campo en una de las notas del libro, “descubrir a Gaya ha sido un gran consuelo para mi… es uno de esos libros, de esos hombres, que entran en nuestra vida de golpe y se quedan para siempre”.

Daniel Rosino, Librería Walden (Pamplona)

“Duelo de alfiles” de Vicente Valero

el 18 octubre, 2018 en Libro de la Semana

Duelo de alfiles

Duelo de alfiles

Valero, Vicente

ISBN

978-84-16291-71-7

Editorial

Periférica

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A pesar de lo aparentemente distintos que son, el poeta ibicenco Vicente Valero ha ido fundando con sus libros en prosa un territorio cada vez más especial y cada vez más suyo, más reconocible, y lo ha conseguido no con recursos sofisticados o aparatosos sino, al contrario, con una sencillez muy trabajada, con una naturalidad creíble. Nunca la literatura ha dependido tanto de la realidad como en los últimos tiempos, y Vicente Valero ha conseguido hacer suya esa tendencia de un modo muy particular y notable. Su libro sobre Los extraños de su familia sorprendió incluso a quienes ya habíamos disfrutado mucho en 2004 con su ensayo sobre los Viajeros contemporáneos que habían visitado Ibiza en algún momento del siglo XX (entre ellos Walter Benjamin, Tristan Tzara, Pierre Drieu de la Rochelle o Albert Camus) o, en 2008, con su Diario de un acercamiento (donde acertaba a ver que “el pasado, del cual el poeta es vidente absoluto, debe servir para hacer fértil el presente. Esto es lo que se espera de un buen poeta”). Aquel primer título suyo en la editorial Periférica suponía un buen giro a su literatura y, aun contando cosas en principio veraces, la primera incursión de Valero en la narrativa, en la fabulación: los cuatro retratos de aquellos cuatro familiares casi fantasmales que no dejaron en la memoria mucho más que pocos y vagos datos, de los que se daba buena cuenta, formaron uno de esos libros llamados a convertirse en obra de culto, un clásico en esa historia paralela de la literatura que van tejiendo los lectores más finos.

Después llegaron El arte de la fuga (semblanzas muy personales de san Juan de la Cruz, Friedrich Hölderlin -”lo que amamos no es más que una sombra”- y Fernando Pessoa -”se puede ser muchos y seguir estando solo”-) y Las transiciones, una curiosa y bonita “novela de formación” en la que Valero volvía a cambiar completamente de registro sin cambiar en absoluto de melodía. Y en esa línea del cambio constante sin dejar de ser nítidamente él mismo, vuelve ahora a la estructura de Los extraños (en el sentido de que es un libro construido sobre cuatro historias) pero con un aire a El arte de la fuga, pues al cabo se trata aquí fundamentalmente de hablar sobre algunos autores especialmente frecuentados por Valero (Franz Kafka, Rainer Maria Rilke, Bertolt Brecht, Walter Benjamin…) y también a Las transiciones, dado que todo se cuenta desde una primera persona en principio veraz, en la que el propio autor ejercería de impostor de sí mismo, contando cuatro historias parciales en cuatro lugares distintos y con cuatro escritores principales al fondo (Brecht en Svendborg, Nietzsche en Turín, Kafka en Múnich, Rilke en Zúrich, Benjamin en todos…).

Duelo de alfiles aglutinaría, por tanto, todo lo hecho en prosa por él hasta hoy, pero introduce un hilo conductor inédito (aunque ya habló en Los extraños del tío ajedrecista, que aquí hace apenas un cameo como dueño de ese tablero portátil que Valero lleva a sus viajes). Es el ajedrez, en efecto, el tema que de algún modo va emparentando todas las historias: es un juego que queda definido como “la poesía de la inteligencia” y de hecho hay una frase que, como un estribillo, se lee en todas (“como afirman los grandes maestros de ajedrez, hasta dónde te puede llevar una partida siempre es un misterio”…), pero entre los cuatro bloques hay vínculos más claros aún y más potentes , y el principal es el de la investigación literaria, el de las conclusiones de estirpe intelectual que resultan de la visita a lugares habitados en su día por los escritores citados. “En realidad, no sé muy bien, no lo he sabido nunca, si me gusta viajar o no”, afirma Valero, y desde luego no le gusta sentirse un turista, aunque sabe que, técnicamente, lo es (y qué precioso aquel detalle del Diario de un acercamiento en el que nos contaba que los niños ibicencos de los años sesenta se disfrazaban “de turista” en los carnavales…), pero también es un turista atípico, en busca de historias o respuestas, un viajero de la escritura más que de la geografía, o incluso un explorador del pasado más que del presente. Y es también alguien que habla de sí mismo para despistar sobre sí mismo. Alguien que escribe la propia vida para indagar en vidas ajenas. La primera persona como recurso del pudor. El yo como pretexto. Lo están haciendo muchos en estos tiempos, pero pocos con el acierto y, prevemos, la perdurabilidad de Vicente Valero.

 

Premios 2018 del Gremio de Librerías de Madrid

el 17 octubre, 2018 en Noticias

El pasado jueves, 11 de octubre, el Gremio de Librerías de Madrid anunció el fallo de sus premios literarios de 2018.

En la categoría de ficción, el premio ha recaído en Mejor la ausencia, la primera novela de la profesora y escritora vasca Edurne Portela (a la que las libreras de la Librería Gil de Santander destacaban en nuestra contribución al Día de las Escritoras del pasado día 15 de octubre), editada por Galaxia Gutenberg. Según el jurado, “es ésta una novela de aprendizaje descarnado a todos los niveles. La autora ha conseguido hacer trascender lo privado e íntimo de la violencia intrafamiliar y ha sabido elaborar sutil pero rotundamente el reflejo (e impacto) que esta tiene en lo público, cultural y social, enmarcándola, además, en un momento de la historia de España que marcó a una generación entera”. Ha quedado finalista la novela El dolor de los demás (Anagrama), del narrador murciano Miguel Ángel Hernández.

En poesía, los libreros y libreras de Madrid han decidido destacar el último libro de la madrileña Pilar Adón, Las órdenes, editado por La Bella Varsovia (y que fue reseñado en su día en Los Libreros Recomiendan). Se trata, según el jurado, de “un conjunto de poemas valientes de lucidez descarnada que remueven la conciencia, que te obligan a meditar y que desde su perfecto equilibrio, consigue que todos comprendamos desde la belleza y el dolor, desde la reflexión y el sentimiento, una historia de hijas y madres, una genealogía de la mujer a través de los ojos de una autora de la que conocíamos su maravillosa capacidad narrativa y que escribe un poemario rotundo e inolvidable que agita nuestras certezas”. El libro finalista, Lo seco, de la malagueña Isabel Bono (editado por Bartleby) también fue recomendado en nuestra página.

En la categoría de ensayo, el galardón de las librerías de Madrid ha recaído en el veterano profesor e historiador Santos Juliá, por su libro Transición. Historia de una política española (1937-2017), publicado por Galaxia Gutenberg. Al reconocer ese título, el jurado ha reconocido también que “busca premiar, más allá de un libro ejemplar, la trayectoria intelectual y profesional de su autor”, pues “creemos estar ante la historia definitiva de un período histórico trascendental para entender nuestro presente como país”.

Podéis encontrar más información aquí, en la página del Gremio de Librerías de Madrid.

III Día de las Escritoras

el 15 octubre, 2018 en Recomendaciones temáticas

Un año más, y van ya tres, los buenos lectores estamos convocados esta tarde a la Biblioteca Nacional de España para celebrar el Día de las Escritoras. Organizado por la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE), la Asociación Clásicas y Modernas (CyM) y la propia Biblioteca Nacional, esta tercera reunión ha sido coordinada por la periodista Joana Bonet y el programa ha sido diseñado bajo el lema “Rebeldes y transgresoras”. A lo largo del día de hoy se leerán textos de María de Zayas, Teresa de Jesús, Juana Manso, Rosalía de Castro, Rosario de Acuña, Filomena Dato Muruais, Carmen de Burgos, Delmira Agustini, Victoria Ocampo, Aurora Bertrana, Magda Donato, Sorne Unzueta Lanzeta (Utarsus), Ángela Figuera Aymerich, María Zambrano, Idea Vilariño, Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Josefina Aldecoa, Alejandra Pizarnik, Esther Tusquets o María-Mercè Marçal.

Si el año pasado nos unimos a la convocatoria proponiendo un posible canon de diez escritoras indispensables (sólo una entre las miles de listas posibles) este año en Los Libreros Recomiendan hemos pedido a diez libreras españolas independientes que mencionasen a una sola escritora por la que sintieran una debilidad especial. El resultado refleja la diversidad de tiempos y tonos: escritoras del pasado y del presente, españolas y americanas, narradoras, ensayistas y poetas:

 

CONCEPCIÓN ARENAL (El Ferrol, 1820 – Vigo, 1893)

“Siempre la he visto como la más humana pese a su gesto adusto”, afirma Pilar Eusamio, de la Librería Los Editores (Madrid), al hablar de Concepción Arenal. “La faceta que más me gusta de ella -añade- es la de la defensa de las mujeres desfavorecidas, las invisibles. Y siempre a través de la educación, de la formación, de su trabajo en las cárceles…”. Concepción Arenal ha regresado felizmente a la actualidad gracias a la monumental biografía que la catedrática Anna Caballé acaba de publicar sobre su figura, abordando vida y obra de un modo exhaustivo y a la manera de los biógrafos clásicos, y encontrando en el Museo de Pontevedra unos archivos de obra literaria inédita que, según la profesora barcelonesa, son extraordinarios. Poemas y teatro que se unirían así al decisivo caudal ensayístico que convirtieron a Arenal, en tiempos no precisamente propicios o amables para las pensadoras españolas, en una referencia europea de la pedagogía. Nunca salió de España, pero sus ideas se debatían en los foros más prestigiosos y vanguardistas. Ahora es el momento de conocerla mejor en España.

 

EMILIA PARDO BAZÁN (La Coruña, 1851 – Madrid, 1921)

Como, aparte de un cuarto propio, dice tener “un cuarto de gallega” en su ADN, Cristina Sanmamed, de la Librería La Puerta de Tannhäuser (Plasencia, Cáceres), menciona a Rosalía de Castro y a Emilia Pardo Bazán, a las que ha releído con atención últimamente. En concreto, dice, “he leído este verano los Cuentos góticos en Uve Books y me han chiflado. Maravillosas las escritoras del siglo pasado”… Lo cierto es que ambas son felizmente inevitables al repasar la lista de las principales escritoras españolas, por exigente o exigua que sea esa nómina, y ambas son reeditadas con una frecuencia aceptable. Cátedra acaba de recuperar La mujer española y otros escritos, mientras que sus magníficos Cuentos o sus obras más conocidas no dejan de reimprimirse y comentarse, principalmente Los pazos de Ulloa, de la que hay una nueva edición filológica que de algún modo, y como amago de reparación, mete por fin a doña Emilia en la Real Academia Española. Quien quiera leer las sabrosas y turbulentas cartas de la reina del naturalismo español a Benito Pérez Galdós, también encontrará una edición, y, agotada su mejor biografía (de Eva Acosta), quienes gusten de los libros de autores sobre autores podrán encontrar una aproximación de Cristina Fernández Cubas. Leopoldo Alas ‘Clarín’ decía de Pardo Bazán que “tratar con ella es aprender mucho”: nosotros no podemos irnos de tertulia con doña Emilia al Ateneo, pero sí acceder a lo mejor de su trabajo, ya inmortal.

 

CARMEN DE BURGOS (Almería, 1867 – Madrid, 1932)

Rocío Valverde, de la Librería Jarcha (Madrid), no se lo piensa apenas y lanza enseguida el nombre de Carmen de Burgos, a la que considera todavía “cercana”. Editorialmente, desde luego, lo está, porque Huso acaba de recuperar La mujer moderna y sus derechos, y el año pasado Uve Books rescató El hombre negro (reseñada en nuestra página por los libreros de La Puerta de Tannhäuser). Esta pequeña narración abordaba ya el asunto de los matrimonios fracasados por infelices (afrontado también por ‘Colombine’ en La malcasada, actualización consciente y puesta al día, por moderna, del tópico medieval, aparte de un retrato bastante duro –y un poco autobiográfico– de su Almería natal en aquel tiempo), asunto que también la ocupó fuera de su gabinete de escritura, ya que Carmen de Burgos fue una de las principales activistas de sus años a favor del divorcio (y de hecho ella se separó a su manera, marchándose a Madrid con su única hija para escapar de un matrimonio precoz y amargo). Periodista profesional admirada por Francisco Giner de los Ríos, proto-corresponsal de guerra (en Marruecos), masona, anticlerical, republicana y feminista, lo tenía todo para quedar en 1939 aún un poco más sepultada de lo que ya lo estaba su cuerpo desde 1932, pero el tiempo, en este caso, ha hecho un trabajo positivo y nos la ha ido devolviendo poco a poco.

 

GIOCONDA BELLI (Managua, 1948)

Siempre que se habla de la nicaragüense Gioconda Belli es inevitable, casi ritual, referirse a su paso por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, pero la no mucho menos guerrillera Miren, de la asociación cultural y librería Mujeres y Compañía (Madrid), la quiere en esta lista por “revolucionaria y combatiente”, sí, pero sobre todo por la calidad de sus poemas y la fuerza de sus novelas, que la han convertido en una referencia de la literatura centroamericana de las últimas décadas, aparte de en un ejemplo de cómo conseguir millones de lectores sin apearse de la autoexigencia. En los años 80 militó en el Partido de la Izquierda Erótica y ese curioso nombre reúne tal vez los dos elementos más llamativos, si no los cruciales, de su literatura: desde su primer y premiado poemario, Sobre la grama, de 1972, su reivindicación del cuerpo femenino y su modo de afrontar la sexualidad son llamativos, sobre todo porque ese erotismo no sólo no es incompatible con asuntos socio-políticos sino que, al contrario, casi se desprende de ellos, en correspondencia natural: “Ah, Nicaragua, / vos sos mi hombre / con nombre de mujer. [...] Estoy enamorada de vos, / perdidamente enamorada, / y si te he dejado no es por mucho tiempo, / no es para olvidarme de limas y cadenas, / no es para olvidar lo que no hay que olvidar”…

 

CHANTAL MAILLARD (Bruselas, 1951)

Tras poner sobre la mesa con especial entusiasmo el nombre de Julia Uceda (“esa genia de las palabras a la que obligatoriamente debe conocerse”), y también los de Olvido García Valdés e Isabel Escudero, la librera Marta Bosque, de la Librería Anónima de Huesca, opta por la belga pero malagueña Chantal Mailard, dado lo reciente que está la publicación de sus dos últimas obras: el poemario Cual menguando y el ensayo ¿Es posible un mundo sin violencia? Experta en culturas hindús, sobre las que ha escrito varios ensayos (el último lacónica pero significativamente titulado India), traductora de Henri Michaux o autora de diarios (algunos realmente dolorosos, como Filosofía en los días críticos), Maillard se quiere ante todo poeta, y es una particular perspectiva de la poesía la que tiñe y condiciona toda su obra literaria. Testimonio de la intensidad pero también del espanto, la escritura indagadora y a veces obsesiva de Maillard ha ido ganando lectores y prestigio. Su poemario Matar a Platón obtuvo en 2005 el Premio Nacional de Poesía.

 

ELVIRA LINDO (Madrid, 1962)

María Vaquero, de la Librería Todolibros (Cáceres), trae a esta nómina a Elvira Lindo, de la que, según afirma, le gustan todos sus registros: reportera, columnista, guionista de cine, escritora para niños y, claro, novelista. En su último libro, el estupendo diario Noches sin dormir. Último invierno en Nueva York, la propia autora entendía con resignación que “haber escrito humor resta puntos” (a la hora de acceder a cualquier tipo de Parnaso literario), y es tristemente cierto que a veces la “literatura seria” no acepta o no perdona las excursiones por la literatura infantil, sobre todo -nos tememos- si son flamantemente exitosas (Lindo es la autora de la hiper-leída serie de aventuras y desdichas de Manolito Gafotas). Pero la madrileña ya demostró en novelas como El otro barrio que, si hay que ponerse seria, sabe hacerlo tan bien como la mejor, aunque, según revela en el diario citado, escribía siempre con «esa mezcla de pereza y dispersión que convierte esta tarea de escribir en un martirio». Noches sin dormir es en cambio el libro de una escritora veterana que de pronto se relaja y se suelta y entonces, acaso inesperadamente, da lo mejor de sí, en un texto vivo, divertido, tierno y sagaz que abre su obra a un futuro aún más luminoso.

MARIANA ENRÍQUEZ (Buenos Aires, 1973)

Sonia y Amparo, de la Librería Palas (Sevilla), son admiradoras de la cubana Mayra Montero, insuficientemente editada en España, pero al final se deciden por incorporar a esta lista a la argentina Mariana Enríquez. Desde que sus libros comenzaron a circular por España ha ido simultáneamente sobrecogiendo y convenciendo, con los cuentos de Los peligros de fumar en la cama o, en un título precioso, Las cosas que perdimos con el fuego, en los que simplemente reinventa el género literario del terror, generalmente poco frecuentado y muy poco vistoso en nuestro idioma, con resultados sorprendentes en lo argumental y sobresalientes en lo literario . En este 2018 ha llegado hasta nosotros un registro suyo diferente, en forma de retrato de Silvina Ocampo, La hermana menor.

 

EDURNE PORTELA (Santurce, 1974)

Las libreras de la veteranísima Librería Gil (Santander), con Paz Gil Soto como portavoz, vacilaron entre Pilar Adón y Edurne Portela, semanas antes de que, casualmente (¿o no?), ambas hayan sido premiadas por el Gremio de Libreros de Madrid, la madrileña en poesía (por Las órdenes, que ya reseñamos aquí), y la vasca en narrativa, por Mejor la ausencia. Lo cierto es que esta novela no ha dejado de cosechar éxitos, reconocimientos y lectores desde que se publicó, casi como complemento narrativo al ensayo El eco de los disparos, que ya había impresionado a crítica y público un año antes, en 2016. Dentro de la ya amplia cosecha de bibliografía sobre ETA post-ETA (tanto en castellano como en eusquera, tanto en novela como en ensayo), el díptico de esta profesora destaca por su sensibilidad y su fuerza simbólica. El Gremio de Libreros de Madrid ha visto en Mejor la ausencia “una novela de aprendizaje descarnado a todos los niveles” y considera que ha acertado al retratar “un momento de la historia de España que marcó a una generación entera”.

 

ELVIRA NAVARRO (Huelva, 1978)

Tras mencionar a Maria-Mercè Marçal (de la que se sabe versos de memoria), Ángela Figuera Aymerich y Olga Orozco, y puesta a elegir entre narradoras españolas jóvenes, la poeta Elvira Lozano, del Centro Social-Librería La Pantera Rossa (Zaragoza), duda entre Sara Mesa, Llucia Ramis y Elvira Navarro, pero al final se queda con su casi homónima, de la cual recibió hace unos años un taller de escritura autobiográfica que recuerda como “una delicia”. Elvira recomendó a Elvira leer Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan, y fue un gran consejo, pero Lozano ya andaba deslumbrada (con razón) con La trabajadora, de Navarro, donde la librera vio “fragmentos de prosa que simplemente me maravillaban. No hace virguerías con la palabra, la utiliza de forma precisa, que es mucho más poderoso”. Elvira Navarro venía de debutar con el desasosegante La ciudad en invierno y perseverar en La ciudad feliz, y su último libro hasta hoy es Los últimos días de Adelaida García Morales. Si algún día la ven paseando por barrios alejados es porque anda preparando algo sobre la periferia de Madrid.

VALERIA LUISELLI (Ciudad de México, 1983)

Antes de ser, entre otras cosas librescas, una de las libreras de la prometedora nueva etapa de Cervantes y Compañía (Madrid), Raquel Vicedo anduvo por el estimulante sótano de Sexto Piso, y de aquellos años guarda el orgullo íntimo de haber sido la editora de Valeria Luiselli. El último American Book Award, fallado en agosto, da la razón a nuestra librera, pues, premiando el ensayo Los niños perdidos, consagra definitivamente la obra de una joven mexicana que ya deslumbró con su debut, el también teórico Papeles falsos (donde entendía que “Aprender a hablar es darse cuenta, poco a poco, de que no podemos decir nada sobre nada”), interés que continuó con las ficciones (ma non troppo…) Los ingrávidos (“también la felicidad depende de la sintaxis”…) y La historia de mis dientes. El prestigio futuro de esta todavía treintañera está ya blindado por esos cuatro títulos inaugurales, pero este último estudio premiado, sobre los menores que viajan solos a Estados Unidos desde países del Sur (“las historias difíciles necesitan ser narradas muchas veces”), le ha dado una visibilidad definitivamente internacional. Su escritura parece sencilla pero no lo es, dice Vicedo, quien cree además que tras su fulgurante talento como escritora se aprecia sin embargo el enorme trabajo de reflexión o documentación que sostiene sus textos.

[ La foto de Gioconda Belli es de Denise López y está tomada de la página web de Seix Barral; la de Mariana Enríquez está tomada de la página web de Anagrama y es de Nora Lezano; la de Chantal Maillard es de Bernabé Fernández y está tomada de la página web de Tusquets; la foto de Elvira Navarro es de Asís G. Ayerbe; la de Edurne Portela está tomada de la página web de Galaxia Gutenberg. ]

“Cara de pan” de Sara Mesa

el 11 octubre, 2018 en Libro de la Semana

Cara de pan

Cara de pan

Mesa, Sara

ISBN

978-84-339-9861-3

Editorial

Editorial Anagrama

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Dice su autora que Cara de pan es una reescritura del cuento “A contrapelo” (VV.AA., Riesgo, Rata, 2017). En una de las capas de este cuento la narradora cuestiona la verosimilitud de su propia narración; puede que éste sea el punto de partida para el desarrollo de Cara de pan, una narración aparentemente sencilla (narrada en tercera persona, pero decantada hacia la voz de la protagonista adolescente), que parece entrar en terrenos de lo inverosímil: un hombre mayor desocupado y una adolescente de casi catorce años se encuentran cada día en un parque, en horario escolar (la niña falta a clase a escondidas de profesorado y familia) y entablan una relación; ésta sería la estructura superficial de la novela. Pero en un nivel de estructura, digamos, profunda, Cara de pan indaga en las dobleces del ser humano, en sus mecanismos para relatarse a sí mismo, su construcción de “la” verdad, esto es, nos habla de la mentira, de los prejuicios, de la condescendencia y de las barreras impuestas por la moral imperante.

Sara Mesa es especialista en sacarnos de nuestra zona de confort. Con sus vueltas e indagaciones en lo oscuro busca extrañarnos y darnos un toque de atención sobre la importancia del matiz. Como lectores, fácilmente podemos identificarnos con el personaje masculino de “Mustélidos” (Mala letra, Anagrama: 2016): “No sabía por qué [sus cuentos] le habían causado una inquietud indeterminada. [...] la sutileza de la ambigüedad, las insinuaciones oscuras… eran demasiado turbadoras”. Es, sí, narradora de lo oscuro y turbador, y en su lectura disfrutamos precisamente de esa capacidad que tiene para incomodarnos. En Cara de pan, como en otros de sus libros (Cuatro por cuatro, Un incendio invisible), de nuevo está presente la ambigüedad en las relaciones entre adultos y niños. Me fascina que Sara Mesa sea capaz de dinamitar los tabús y los prejuicios que pesan sobre estas. Lo hace en Cara de pan a través del relato de una relación entre dos personajes (perdón por el adjetivo) “raros” (el “raro”, otro de los temas fetiches de Sara Mesa). Esa relación está abocada a un fracaso previamente constituido: denostada y censurada por todo tipo de instituciones (la familia, la escuela, la sociedad), sus protagonistas sólo pueden convertirse en víctimas de esa red de ideas heredadas, carente de matices y autocrítica. Es así como se instaura la mentira, el miedo y el silencio. Si el viejo es víctima de la ficción de la adolescente, ésta es víctima a su vez del miedo que le imponen las instancias superiores que gestionan su voluntad y libertad. Pero no nos engañemos, no hay condescendencia en la narración, ni pretensión por parte de su autora del establecimiento de una nueva moral, se invita al lector a la reflexión, y a volverse sobre lo hecho y lo dicho, y a asomarse a un mundo de ficción que se parece mucho al mundo real, con sus aristas y dobles fondos, con sus contradicciones y perversiones.

Irma Amado, Librería Numax (Santiago de Compostela)

“Los asquerosos” de Santiago Lorenzo

el 8 octubre, 2018 en Libro de la Semana

Los asquerosos

Los asquerosos

Lorenzo, Santiago

ISBN

978-84-17059-99-6

Editorial

Blackie Books

Mas información

Hasta ahora mi libro favorito de Santiago Lorenzo era Los millones, pero creo que esta novela lo supera. Me gusta mucho el humor de este autor, así como sus personajes, con los que empatizas de inmediato, y el peculiar estilo de sus libros, o el vocabulario, rebuscado en unos casos y directamente inventado en otros…

Ahora, en Los asquerosos, el inimitable escritor de Portugalete nos cuenta la historia de Manuel, que impremeditadamente hiere con un destornillador a un policía que le quería pegar, y ante el futuro desastroso que imagina huye y se esconde en una aldea abandonada, donde su cuerpo sobrevive gracias a las entregas de un supermercado que le gestiona su tío, y su alma a través de los libros de la colección Austral que encuentra abandonados en la casa… La contracubierta habla, con buen tino, de un “nuevo Robinson Crusoe”, pero es fácil detectar también una desternillante parodia del famoso capítulo titulado “Economía” de Walden, donde Thoreau explicó cómo resolvía las necesidades o carencias materiales. De hecho, a lo largo de toda la novela se percibe cierto pitorreo ante la moda de la ‘nature writing’, pero abordado con enorme gracia. Lo más curioso es que el personaje acaba por inspirar envidia, dan ganas de vivir como él, liberado de todo lo social y lanzado a una aventura gozosa, neomística (“su amor por la pobreza empezaba a ser lujuria”…) en un lugar donde ”a veces llovía tanto que olía a sardinas”… Y hasta se podría rastrear un homenaje cervantino: no podemos desvelar mucho, pero, como la de don Quijote, la segunda salida de Manuel es la definitiva, en un desenlace realmente hermoso…

Una novela estupenda, en fin, que además nos habla de la despoblación en las zonas rurales, de la posibilidad de vivir con menos, del “postureo” de la vida en el campo. Para disfrutar y discutir.

Estrella García, Librería Oletvm (Valladolid)

Siete “Novelas de Campus”

el 19 septiembre, 2018 en Recomendaciones temáticas

Hay quien dice que somos demasiado alarmistas, que ya en el siglo XVIII había quien hablaba de la degradación de la Universidad, y que en realidad las cosas, al contrario, nunca han sido más flamantes y venturosas que hoy: nunca ha habido más alumnos, más opciones, más licenciaturas… pero lo afirman sin reparar en que esa saturación de personas y asignaturas ha podido ser, precisamente, una de las causas del colapso, de la confusión, de la intrusión de la mediocridad en lo que sólo podía ser excelente… Lo cierto es que, si ya desde hace años leemos libros que anuncian, simplemente, el final de la Universidad tal como la conocíamos y tal como la deseamos y tal como nos hace falta (como el elegíaco Adiós a la Universidad de Jordi Llovet o los agudos Estudios del malestar de José Luis Pardo), en los últimos meses la idealmente insustituible institución universitaria ha vuelto a la primera línea de la actualidad por motivos que no contribuirán a devolverle el prestigio. Si la universidad pública languidece por falta de financiación o por exceso de leyes contraproducentes, el descrédito y lo que podríamos llamar “caprichocracia” parece abalanzarse sobre la universidad privada, ya lastrada desde siempre por su elitismo, por la arbitrariedad a la hora de contratar su profesorado o por la evidencia dolorosa de que la gente se matricula no por afán de aprender, sino por la necesidad social de títulos sellados.
¿Y la literatura, tan maltratada precisamente en los nuevos planes de estudios? Pues la literatura, especialmente en el mundo anglosajón, forjó hace ya décadas un subgénero narrativo denominado “novela de campus” que indagaba, con mayor o menor protagonismo del paisaje universitario, o de su personal, o de su espíritu…, en la vida de los departamentos, en el carácter de sus habitantes, en el sentido o la trascendencia de su misión, pero entrando también en temas como las peleas internas por una plaza titular, el plagio o las relaciones sexuales entre profesores y alumnos (como ocurría en la determinante Desgracia de J.M. Coetzee, uno de los hitos de esta línea novelesca). Aquí proponemos releer siete grandes ejemplos de ese curioso y estimulante género, en días en los que, francamente, apetece más que nunca volver a la universidad, pero no por nostalgia sino por afán refundador, no con un cuaderno de apuntes sino con un cortacésped y una buena caja de herramientas.

 

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO, de J.D. Salinger (Alianza)EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO, de J.D. Salinger (Alianza)

¿Qué diremos de El guardían entre el centeno? Convertida en una de las lecturas de culto más multitudinarias y ya clásicas del siglo XX, es, efectivamente, un prodigio de sensibilidad indirecta, un canto al afán de protección que sólo se lee en lo no escrito, y en buena medida el punto de partida de la narrativa norteamericana de hoy, reinventada por Jerome David Salinger en apenas cuatro títulos magistrales. Como suele suceder con este tipo de libros, lo que quieren decir es inmensamente mayor que lo de que de hecho dicen, pero todo está contenido en ellos, esperando a ser descodificado, interpretado, reconocido…, y ese pasaje en el que se revela el sentido del título es, aunque pudorosamente escrito, casi afeado por la coloquialidad de la explicación, extremadamente conmovedor. Si preside esta lista es, por supuesto, por sus primeras páginas, en las que el desorientadísimo joven Holden Caulfield es expulsado de su facultad por haber suspendido cuatro asignaturas y no estudiar nada, ni interesarse por nada, ni expresar ninguna emoción… Pero de repente le apetece volver a ver los patos de Central Park, y siente la necesidad de visitar a su hermana pequeña, y en todo caso pasear sin rumbo… y se alza una de las fábulas más arrebatadoras de la contemporaneidad. Holden Caulfield es, bien leído, un nuevo principito.

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EL LIBRO Y LA HERMANDAD, de Iris Murdoch (Impedimenta)

EL LIBRO Y LA HERMANDAD, de Iris Murdoch (Impedimenta)

La dublinesa Iris Murdoch publicó veinticinco novelas que la han hecho justamente famosísima, y que hacen olvidar que, en realidad, ella se dedicó ante todo a la filosofía, materia que estudió y después impartió en Oxford (en uno de cuyos jardines se esparcieron en 1979 sus cenizas, culminando una existencia muy vinculada a la universidad en la más noble de sus posibilidades). Es precisamente una fiesta de antiguos alumnos de Oxford la que en las primeras páginas de El libro y la hermandad atrapan al lector de un modo magnético. La gracia y la inteligencia con las que Murdoch retrata las esperables excentricidades de un brillante grupo de ex-estudiantes merecerían cruzar la puerta de cualquier antología de literatura. Lo que comienza como una novela de campus en estado puro, y en su más genuina vertiente británica, con viejo profesor al que visitar, desaparecidos en los lagos en medio de la noche, malentendidos, desencuentros y conversaciones brillantes… deriva en una trepidante novela netamente política que también es una novela de acción, y de persecuciones, y en la que llega a haber disparos. Y todo porque un grupo de amigos decidió financiar la escritura de un libro al más dotado de ellos, pero pasan los años, pasan los años…, y de ese libro, para el que toda la “hermandad” sigue aportando dinero, produce más rumores (y muy inquietantes) que páginas de adelanto…

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INDIGNACIÓN, de Philip Roth (Literatura Random House)INDIGNACIÓN, de Philip Roth (Mondadori)

La crítica literaria internacional parece haberse puesto de acuerdo en dictaminar que el último tramo de la obra narrativa de Philip Roth (que, no se sabe si influido por ello, decidió dejar de escribir varios años antes de su muerte) produjo pocas novelas memorables, pero todo el mundo sabe que los críticos literarios no son gentes muy de fiar… Lo cierto es que hay varias obras maestras entre las últimas líneas de la bibliografía rothiana, y entre ellas sobresale Indignation, la novela de 2009. Tras un año en la universidad más cercana a su domicilio familiar, el narrador de esta novela acaba “al año siguiente en Winesburg, una pequeña universidad de Humanidades e Ingeniería ubicada en la región agrícola del centro y norte de Ohio, [...] a unos ochocientos kilómetros de la puerta trasera de nuestra casa”… y ya se sabe lo que ocurre tan lejos del hogar, sobre todo si vives en un colegio mayor (concretamente en “el peor cuarto en el peor piso de la peor residencia durante el último siglo”), y hay rivalidades enconadas entre las diferentes fraternidades, y eres judío, y virgen, y no sabes qué hacer con tu juventud. Lo estrafalario se hace normal, y hay algo casi costumbrista en ver a las tres de la mañana “al decano Caudwell, con sus casi dos metros de estatura en el porche delantero de Dowland Hall, con abrigo y bufanda, gritando por un megáfono [...] ¡Alumnos de Winesburg, alumnos de Winesburg, volved a vuestras habitaciones! ¡Volved inmediatamente si no queréis arriesgaros a ser expulsados!”…

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SOBRE LA BELLEZA, de Zadie Smith (Salamandra)SOBRE LA BELLEZA, de Zadie Smith (Salamandra)

La tercera novela de la londinense Zadie Smith, cuando todavía no se habían apagado los ecos y las réplicas de la conmoción que produjo su debut, Dientes blancos, es una novela de campus al estilo clásico, como el Stoner de John Williams o el Lucky Jim de Kingsley Amis, esto es, novelas en las que la presencia del mundo universitario sirve ante todo para ubicar una psicología, para enmarcar los sueños y frustraciones de un personaje particular, pues, aunque en este On beauty el protagonismo se reparte entre varias criaturas, el foco principal apunta al profesor Howard Belsey (cuyo nombre homenajea a Regreso a Howards End, de E.M. Forster, una de las novelas preferidas de Smith). Las fiestas navideñas de cada departamento, las discusiones sobre Rembrandt con sus compañeros (esto es, con sus rivales) y la ambición desbocada de gente que “cuando hubiera terminado con Wellington, pasaría a Harvard, y de allí a donde quisiera, sin excluir el Pentágono” terminan de dibujar un paisaje más destinado a la melancolía, o incluso a la depresión, que a la sabiduría.

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TODAS LAS ALMAS, de Javier Marías (Alfaguara)TODAS LAS ALMAS, de Javier Marías (Alfaguara)

Publicada por primera vez por Anagrama en 1989, Todas las almas no sólo importó a nuestro país esa melodía narrativa de la que estamos hablando, creando la versión española de esa perspectiva literaria naturalmente foránea (y abriendo el camino a obras posteriores como La velocidad de la luz, de Javier Cercas, o, en su versión más insolente, Un momento de descanso, de Antonio Orejudo), sino que demostró definitivamente que Javier Marías iba a ser uno de los nombres principales de la novela española en los años siguientes, como han certificado después, rematando lo que ya se conoce como la “trilogía oxoniense”, Negra espalda del tiempo y Tu rostro mañana, aparte del resto de su obra. Por supuesto que hay antecedentes en nuestra literatura de bocetos del ambiente universitario (recordemos el arranque de El árbol de la ciencia, en el patio de la Escuela de Arquitectura, o La tesis de Nancy, de Ramón J. Sender, que no en vano vivía y enseñaba en Estados Unidos), pero Marías acertó a “traducir” eso tan indefinible y característico que tiene la novela de campus contemporánea como entre líneas, agazapado, sugerido, secreto… Y, por culminar la nómina nacional, quien simplemente desee ser feliz durante un rato, que lea las entradas “Oxford” y “Cambridge” de Pompa y circunstancia, el portentoso diccionario anglófilo de Ignacio Peyró.

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NATURALEZA CASI MUERTA, de Carme Riera (Alfaguara)NATURALEZA CASI MUERTA, de Carme Riera (Alfaguara)

Con una frecuencia curiosa, la novela de campus se desliza hacia el territorio de la novela negra, o de la novela policiaca, o incluso de la novela de terror. Como ejemplo paradigmático de profesor-detective tenemos a Gervase Fen, ese especialista en literatura de la Universidad de Oxford creado por Edmund Crispin al que habitualmente le caen casos misteriosos que resolver, entre los cuales brilla el desarrollado en la desopilante La juguetería errante (novela dedicada, por cierto, a Philip Larkin, quien por su parte ofreció en Jill, su debut como narrador, su propia novela de campus). Tesis, de Alejandro Amenábar, sería un buen ejemplo de “película de campus” que deriva hacia la intriga, y en esta Naturaleza casi muerta, la veterana escritora y académica mallorquina Carme Riera demuestra que se puede compatibilizar el estudio riguroso de los poetas barceloneses de los años 50 con las tramas de la mejor estirpe de lo ‘noir’, en este caso con la Universitat Autònoma de Barcelona como decorado principal. Sin alejarnos de Barcelona, pero abordando lo que puede ocurrir en los congresos internacionales de los medievalistas, puede leerse Erec y Enide, de Manuel Vázquez Montalbán.

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Si prefieres la edición original en catalán, la encontrarás aquí.

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DÍAS DE NEVADA, de Bernardo Atxaga (Alfaguara)DÍAS DE NEVADA, de Bernardo Atxaga (Alfaguara)

No sólo existen las novelas de campus, sino también los “poemas de campus” (como bien saben, en el contexto español, los lectores de Jaime Siles, Miguel d’Ors o Luis García Montero), y este libro de Bernardo Atxaga, el último suyo hasta hoy, vendría a ilustrar la posibilidad de unos “diarios de campus”, aunque es bien sabido que en el caso de Atxaga eso de los géneros es siempre especialmente difuso y fronterizo, y desde luego hay, desde el comienzo, mucho de ficcionalización en esta crónica del curso universitario 2007-2008, que el escritor vasco pasó con su familia en la prestigiosa Universidad de Reno. La interposición de viejas historias escuchadas o de relatos secundarios, la recuperación de antiguas obsesiones suyas (como el boxeador Paulino Uzcudun), la exploración un tanto lunar de las inmediaciones, las reflexiones de carácter político y esa extraña poesía que ha teñido desde el comienzo toda la literatura de Atxaga se alían para armar un grueso cuaderno misceláneo pero coherente, como una esponja donde hubiese quedado retenido, en deliberado desorden, todo lo significativo de aquellos diez meses lejos de casa, desde el mapache de la primera noche hasta la receta de filetes de antílope del final, pasando por ese perturbado que en el supermercado va explicando que “un poema circunstancial no tiene por qué valer para un libro. Pero un poema que ha merecido estar en un libro debe valer para cualquier circunstancia”… Con la universidad sucede lo mismo: no todo el mundo está obligado a pasar por ella, pero todo el que recorra sus pasillos debería contribuir a preservar su valor.

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Puedes leer también la edición original, en eusquera, aquí.

Y si lo prefieres en bolsillo, lo encontrarás aquí o aquí.