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Premios 2018 del Gremio de Librerías de Madrid

el 17 octubre, 2018 en Noticias

El pasado jueves, 11 de octubre, el Gremio de Librerías de Madrid anunció el fallo de sus premios literarios de 2018.

En la categoría de ficción, el premio ha recaído en Mejor la ausencia, la primera novela de la profesora y escritora vasca Edurne Portela (a la que las libreras de la Librería Gil de Santander destacaban en nuestra contribución al Día de las Escritoras del pasado día 15 de octubre), editada por Galaxia Gutenberg. Según el jurado, “es ésta una novela de aprendizaje descarnado a todos los niveles. La autora ha conseguido hacer trascender lo privado e íntimo de la violencia intrafamiliar y ha sabido elaborar sutil pero rotundamente el reflejo (e impacto) que esta tiene en lo público, cultural y social, enmarcándola, además, en un momento de la historia de España que marcó a una generación entera”. Ha quedado finalista la novela El dolor de los demás (Anagrama), del narrador murciano Miguel Ángel Hernández.

En poesía, los libreros y libreras de Madrid han decidido destacar el último libro de la madrileña Pilar Adón, Las órdenes, editado por La Bella Varsovia (y que fue reseñado en su día en Los Libreros Recomiendan). Se trata, según el jurado, de “un conjunto de poemas valientes de lucidez descarnada que remueven la conciencia, que te obligan a meditar y que desde su perfecto equilibrio, consigue que todos comprendamos desde la belleza y el dolor, desde la reflexión y el sentimiento, una historia de hijas y madres, una genealogía de la mujer a través de los ojos de una autora de la que conocíamos su maravillosa capacidad narrativa y que escribe un poemario rotundo e inolvidable que agita nuestras certezas”. El libro finalista, Lo seco, de la malagueña Isabel Bono (editado por Bartleby) también fue recomendado en nuestra página.

En la categoría de ensayo, el galardón de las librerías de Madrid ha recaído en el veterano profesor e historiador Santos Juliá, por su libro Transición. Historia de una política española (1937-2017), publicado por Galaxia Gutenberg. Al reconocer ese título, el jurado ha reconocido también que “busca premiar, más allá de un libro ejemplar, la trayectoria intelectual y profesional de su autor”, pues “creemos estar ante la historia definitiva de un período histórico trascendental para entender nuestro presente como país”.

Podéis encontrar más información aquí, en la página del Gremio de Librerías de Madrid.

“Las órdenes”, de Pilar Adón

el 10 mayo, 2018 en Libro de la Semana

Las órdenes

Las órdenes

Adón, Pilar

ISBN

978-84-946544-9-7

Editorial

La Bella Varsovia

Mas información

La poesía nace siempre de una insatisfacción, o por lo menos de una carencia, de algo que no está completo, que no está completamente hecho o que tal vez hay que rehacer. Incluso en los casos en los que nace de la plenitud, de la gratitud, de la conformidad…, se trata de plenitudes, gratitudes y conformidades que necesitan ser expresadas, necesitan ser dichas y compartidas, necesitan salir. La realidad no es sólo lo que existe, y si la poesía importa es porque probablemente es la zona de la realidad donde más claramente nos es dada la posibilidad de renacer, de que las cosas sean de otra manera. “Cuando sea mayor / voy a tener seis años”, escribió alguien, y es en la realidad paralela de la poesía donde eso es posible. En el último poema del nuevo libro de Pilar Adón, Las órdenes, ese fenómeno vuelve a quedar explícito, y aunque probablemente se esté poniendo por escrito más una frustración que un proyecto o un propósito (“la próxima vez estudiaré alemán, / la próxima vez seré más fuerte, / la próxima vez / naceré en Viena”…), hay algo de esa suplantación, de esa impostura ideal, de esa rectificación de lo vivido. Gracias a los versos la reencarnación no es futura, sino que se hace un poco presente, aunque sea provisional.

Con ese poema se remata un libro en tres secciones en el que, más que nunca en la poesía de la autora madrileña, brillan los poemas hiperbreves (“Eso espiritual que ves en mí es miedo”; “Sólo quien tiene el amor / lo cree prescindible”; “Es una pulsión: un hombre encuentra agua / y tira una piedra”…) y en el que se llega bastante lejos en el asunto de la indagación en una misma, los ascendientes, lo corporal y lo psicológico. A quienes hayan ido leyendo las narraciones de la autora (como la magnífica novela Las efímeras o los cuentos de La vida sumergida –reseñados para ‘Los Libreros Recomiendan’ por la Librería de Mujeres de Canarias–) no les extrañarán los temas de este libro, su vocación orgánica, pero ahora se abordan, en principio, en primera persona. En ese sentido Pilar Adón es muy valiente, y no lo decimos tanto por la osadía en lo confesional como porque no parece importarle ser malinterpretada: ese poema de “¿Quién me va a cuidar cuando sea vieja?…” podría ser leído como un ejemplo de hasta qué punto puede la autocompasión ser llevada al paroxismo, y sin embargo nosotros vemos en él más humor (esos osos de gominola marca Haribo cumplen su función en el poema…), aunque “humor” nunca es la palabra exacta al hablar de Adón, y más bien habría que hablar de juego, o de proyección, pues, al igual que en otro poema añora cosas de “mi yo joven”, en ése fantasea con su improbable yo anciana. Hay otro poema que comienza “No queremos ser madres…” (casi todos los textos van intitulados) que podría ser leído como una exaltación del egoísmo o incluso de la inmadurez, pero es más perspicaz ver en él, en todo caso, cierto “peterpanismo”, o simple pero radical necesidad de independencia, de auto-protección, de que las cosas buenas no cambien, se preserven…

Sea como sea, en Las órdenes hay ante todo verdad, algo que se percibe especialmente en los poemas familiares (el de la casa de la abuela, el de las conversaciones telefónicas con la madre, los del padre convaleciente…), pero no tanto en lo que se refiere a sentimientos o personas como a los detalles más menudos, o a veces al simple lenguaje: cuando Pilar Adón escribe, por ejemplo, “aceite”, ese “aceite” es aceite, no literatura. Y eso, en un contexto de creciente hiperliteraturización de la poesía, es cada vez es más raro y más necesario. Y hay muchos lectores que lo buscamos.