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Planeta Tierra, año 3012 de Javier Puche

el 17 julio, 2010 en Noticias, Texto literario

En los últimos días la plataforma de libros digitales Libranda ha abierto sus puertas de cara al público. Con motivo de la aparición este nuevo soporte para la literatura y la cultura libresca en general, el escritor Javier Puche nos manda el siguiente relato:

Dedicado a Ray Bradbury

Los Libreros Recomiendan

Como cada noche, el androide lee un libro electrónico junto al fuego. Sus amos lo contemplan orgullosos desde el sofá. “Qué culto es Brtx9. Lee más que nosotros. Llegará lejos” se dicen telepáticamente. Luego abandonan el salón para ocupar sus cápsulas de reposo, no sin dar primero algunos besos al androide, que les corresponde con una sonrisa mecánica. Sólo entonces, al quedar libre de testigos, puede Brtx9 entregarse a su auténtica pasión. En un doble fondo de la biblioteca electrónica tiene oculta la reliquia: un libro de papel. Antes de sacarlo, acariciarlo, olerlo, abrazarlo, leerlo una vez más con frenesí, comprueba auditivamente que sus amos ya roncan arriba.

Relato de Gabriel Sofer de un librero

el 1 mayo, 2010 en Libro de la Semana, Noticias, Texto literario

Al final del mar (El olivo azul) de Gabriel Sofer es un libro recomendado por el Pepe Guerrero, librero de Proteo en Málaga. También gano el Premio al mejor libro novel por parte de librería Sintagma de El Ejido (Almería); y la manera que tiene de agradecérnoslo es dedicándonos este maravilloso texto:

“Cuando era pequeño, la librería más cercana a mi casa era la librería Weissman que regentaba el señor Ari Weissman, en la calle Hooper, en Williamburg, Brooklyn. Era una librería pequeña pero de techos muy altos y estanterías que llegaban, abarrotadas de libros, hasta arriba. El señor Weissman era un hombre religioso, pero no especialmente ortodoxo, pues además de libros judíos vendía libros de literatura e historia en varios idiomas. Estos libros ocupaban las estanterías más altas, a las que sólo se podía llegar trepando por una escalera móvil de madera.

El señor Weissman se pasaba todo el día leyendo y le molestaba que lo interrumpieran. Así, cuando alguien entraba en su librería, chasqueaba la lengua con fastidio, sobre todo si los que entrábamos éramos niños. Lo peor era tener que pedirle un libro que estuviese en una estantería alta, que era donde almacenaba “las literaturas del mundo”. Y en la lista que me entregaba mi madre cada quince días casi sólo había de esos libros. El señor Weissman suspiraba, posaba sus enormes gafas de pasta marrón sobre el volumen que leía, frotaba sus ojos y con cansancio y torpeza se acercaba andando a la escalera.

Después de pagarle los libros que envolvía muy despacio en papel acolchado, te acompañaba a la puerta, te despedía con un gruñido, cerraba con llave y colgaba un letrero en la puerta en el que se pedía a los posibles clientes que regresaran “en media hora o más”.

Era toda una aventura llena de misterio ir a la librería del señor Weissman. Por eso para mí los libros de Kafka, de Enid Blyton, de Stevenson o de Cervantes no son meros libros, son tesoros que fui encontrando durante varios años de aventuras quincenales.

Hace ya mucho tiempo que desapareció la librería y con ella el señor Weissman. Desde entonces espero, sin mucha esperanza, entrar en una buena librería de cualquier lugar del mundo y que el librero no me sonría ni me atienda sino que chasquee la lengua porque esté leyendo el Talmud o un ensayo de Sánchez Ferlosio y no se le pueda molestar. Sabré entonces que he entrado en un lugar donde muy bien podría estar enterrado, por ejemplo, el tesoro de Barbarroja.”

Texto de Gabriel Sofer

Lorenzo Silva nos cuenta

el 29 marzo, 2010 en Noticias, Texto literario

Lorenzo Silva es uno de los escritores más queridos por los libreros y los lectores. Desde el primero momento La estrategia del agua (Destino) es uno de los libros más vendidos, siguiendo el éxito de clásicos contemporáneos como El alquimista impaciente (Destino/Booket). Su compromiso con la buena literatura y por la tradición librera son más que conocidas:

“En mi ciudad madrileña, hasta hace poco, no había librerías, más allá de las de los centros comerciales. Este año 2010, en plena crisis, han abierto dos. Dicen que puede haber tenido alguna influencia el hecho de que desde hace dos años celebremos en ella un festival cultural cuya columna vertebral son los libros, y del que soy impulsor. Supongo que más bien tiene que ver el valor y la ilusión de los libreros, pero pensar que puedo haber contribuido en algo a aportar al tejido de la ciudad algo tan esencial como es una librería y un librero, me llena de orgullo. Ya podré, cuando me muera, decir que he hecho algo de verdadero provecho”

Lorenzo Silva para Los libreros